CLAVES PARA FORTALECER LA RELACIÓN DE PAREJA EN VERANO

El verano es una época del año muy propicia para la formación de nuevas parejas. El sol, el calor, gozar de más tiempo libre… mejora nuestro estado anímico y esto se traduce en una mayor predisposición para conocer gente nueva.

Pero no todo es amor y diversión en verano. Junto con el mes de Enero (justo después de las vacaciones de Navidad) el mes de Septiembre es la época del año en la que mas rupturas se producen.

Disponer de más tiempo libre para compartir en pareja y/o familia a veces saca a la luz nuestras diferencias, aquellos temas conflictivos que esquivamos a lo largo del año por falta de tiempo y, estas tensiones acumuladas pueden estallar en discusiones durante estos días o agravarse si mantenemos las pautas que las permiten.

Para evitar que esto suceda, a continuación ofrezco una serie de claves para fortalecer la relación de pareja durante las vacaciones:

  1. Generar expectativas positivas que nos predispongan a disfrutar en pareja sin caer en el error de pensar que por el hecho de viajar a un lugar paradisiaco nuestras dificultades se van a solucionar. Que nuestras vacaciones se conviertan en un espacio y tiempo para disfrutar en pareja no depende tanto de las circunstancias externas, sino de nuestra predisposición para hacer de ellas una oportunidad para crecer en pareja.
  2. Negociar cómo van a ser nuestras vacaciones. Que seamos pareja no significa que tengan que apetecernos las mismas cosas pero, con frecuencia esta disparidad de gustos o expectativas genera conflicto. Para evitarlo yo recomiendo que penséis en cómo queréis que sean vuestras vacaciones, a qué os gustaría dedicarle más tiempo y tratar de elaborar un planing en el que los deseos de uno y otro se vean satisfechos.Tampoco es necesario pasar las 24 horas del día juntos. Es saludable hacer planes por separado y dedicarnos tiempo a nosotros mismos ya que todos tenemos la necesidad e individualidad y de sentir que nuestros deseos, necesidades… nuestro espacio personal se satisface.
  3. Buscar momentos de intimidad. Muchas parejas son un buen equipo que se coordina y organiza para sacar la familia, la hipoteca… adelante, pero que dedica poco tiempo a cultivar su rol de amantes, lo cual hace que sus encuentros eróticos sean cada vez menos frecuentes y satisfactorios. Aprovechando la descarga de obligaciones y la mayor disponibilidad de tiempo para convivir en pareja, os invito a pensar en aquellas actividades, prácticas…  que os hacen gozar en pareja y a dedicaros tiempo para disfrutar el uno del otro, sin prisas, sin obligaciones, niños, familiares… tiempo para consolidar el equipo también en el terreno de la erótica.
  4. Si pasamos nuestras vacaciones en familia o con amigos, procurar reservar un tiempo para estar solos, para disfrutar en pareja y cultivar esa intimidad de la que hablábamos más arriba. Uno de los principales motivos de divorcio son los conflictos con las familias políticas, por encima incluso de la infidelidad. En vacaciones pasamos más tiempo con ellas y las tensiones pueden avivarse.Si viajamos con los hijos, es importante buscarles algún entretenimiento que nos permita descansar de nuestro rol de padres y cultivar el de amantes.
  5. Aprovechar estos días para pensar en nuestra relación de pareja y cultivar la comunicación en pareja. Dedicamos muy poco tiempo a reflexionar sobre cómo queremos que sea nuestra relación de pareja, sobre aquellas cosas que nos satisfacen y las que no y pocas veces hablamos de ello con la pareja.Ya que durante estos días disponemos de más tiempo libre y tenemos menos obligaciones,  os invito a reflexionar sobre estas cuestiones, cómo está nuestra relación ya hacia dónde queremos ir, a expresar nuestras necesidades, deseos, expectativas, a la pareja y escuchar las suyas. Idear juntos un plan de mejora si es necesario que nos permita alcanzar el cambio deseado, asumiendo la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos, a no caer en el error de pensar que lo sabemos todo sobre el otro y que el tiempo o los acontecimientos guiarán el camino de nuestra relación.

Todos tenemos la capacidad de cambiar aquello que no nos gusta y, las vacaciones pueden ser un buen momento para reflexionar sobre ello desde la serenidad que nos da el descanso.

FETICHISMO

En los últimos días me han llegado varias cuestiones relacionadas con los “fetiches sexuales”. En la entrada de hoy compartiré algunas de esas respuestas con vosotros, a fin de mostrar una visión más amplia sobre este tema y, como siempre, desde una perspectiva sexológica.
Como os decía en la anterior entrada el término fetiche proviene de la palabra fetiche que a su vez procede del portugués feitiço, que quiere decir hechizo. Y es que en las sociedades primitivas un fetiche era un objeto al que se le atribuían cualidades mágicas, de manera que a lo largo de la historia y en las diferentes culturas podemos encontrar diversos fetiches, de carácter religioso, sociocultural o eróticos, que es de los que hablaremos hoy.
Pero… ¿de qué hablamos cuando nos referimos a un fetiche sexual?
Si en el caso de los fetiches religiosos se le atribuyen poderes ligados con la protección o el perdón divino y en los fetiches socioculturales este valor está más ligado a la suerte o las emociones, en el caso de los fetiches eróticos el poder reside en la excitación y el goce erótico.  De manera que podemos decir que un fetiche erótico es un objeto, gestos, parte del cuerpo, olor… al que hemos atribuido cierto poder erótico y que activa nuestra excitación y deseo. 

¿Cuántos fetiches eróticos podemos encontrar?

Si detrás del fetichismo religioso y el sociocultural hay un dogma, leyes o normas religiosas o cívicas que establecen una serie de límites o pautas, detrás del fetichismo erótico está la imaginación de cada cual y su propia biografía, de manera que podemos encontrar tantos fetiches como individuos y capacidad de crear tengan estos.

 

¿Por qué hay más hombres fetichistas?

Esto responde a las diferencias sexuadas de las que ya hemos hablado alguna vez. Por regla general el hombre suele tener una erótica más visual, ejecutiva, genitalizada y menos ligada a las emociones que la mujer (aunque ésta no es una cualidad exclusiva de cada sexo, podemos encontrar mujeres con este modelo de goce también) de manera que el uso de un fetiche para aumentar o despertar su excitación es más común en ellos, o mejor dicho en personas con este patrón de goce, que en aquellos cuya excitación está más ligada a cuestiones emocionales o sentimentales.

¿El fetichismo es una enfermedad, una perversión, un vicio? ¿Puede ser peligrosa? 

La mayoría de los casos de fetichismo que nos llegan a través de la prensa, las redes sociales o un amigo, suelen ser aquellos que han sido llevados al extremo, que se han convertido en un trastorno obsesivo compulsivo o que están relacionados con algún delito, robo, allanamiento…. y por ello se tiene una visión muy negativa de ésta y otras peculiaridades eróticas que como todo valor humano, puede entrañar peligros y tiene sus pros y sus contras, pero no por ello vamos a tomar todo lo negativo como lo definitorio, es decir la parte por el todo.

Por desgracia conocemos casos de futbolistas que han muerto durante un partido de fútbol y no por ello decimos que éste sea un deporte de alto riesgo. Con el fetichismo sucede lo mismo, estos casos llevados al extremo no representan a la mayoría, son minorías eróticas y no podemos definir el fetichismo a partir de ellos.

Desde la sexología no hablamos de enfermedad, desviación, perversión… sino de peculiaridades comunes. Silberio Sáez, compañero de profesión, afirma que la sexualidad es al sexo lo que la personalidad a la persona, yo me atrevería a incluir: las peculiaridades son a la erótica lo que la personalidad a la persona. Rasgos propios de nuestra erótica que hacen única, especial y por ello atractiva nuestra forma de amar y desear.

¿Es normal tener algún fetiche?

El deseo no es algo que se elija sino que se descubre. Yo no decido que me excita o no, sino que esto es fruto de un proceso de autoexploración y de aprendizajepor medio del cual, voy tomando conciencia de aquellos estímulos que me resultan más placenteros, cómo activarlos y satisfacer mi goce. Por ello, los sexólogos decimos que el único agente legitimador en materia de sexualidad ha de ser goce, siempre y cuando nuestro disfrute no ponga en peligro a otros, implique conductas que limiten las libertades de otros, o esté sujeto a relaciones de domino, abuso…

Que algo que en principio no goza de un matiz erótico despierte nuestra excitación no es perjudicial, sino todo lo contrario, contribuye a enriquecer nuestra erótica. Y todo lo que sea diversificar el juego erótico nos proporciona beneficios, nos aporta herramientas y recursos que nos permiten ampliar nuestras posibilidades de goce y nos capacitan para enfrentarnos a resolver o impedir que determinadas cuestiones se conviertan en una dificultad en pareja.

Además, en cierto modo todos somos un poco fetichistas, todos tenemos preferencia por una parte del cuerpo de la persona deseada, por una prenda de vestir que cuando se pone nos vuelve locos, o por algún gesto u olor en particular.

Habrá quién necesite un zapato roo de charol con 12 centímetros de tacón para excitarse y quien necesite escuchar 136 veces te quiero o un luz tenue. El problema es que no todos los estímulos gozan de la misma aceptación social y, esto es lo que a veces genera angustia en quienes sienten que se quedan fuera de la norma. 

¿Cuándo se convierte en un problema el fetichismo? 

Probablemente el límite entre lo peculiar y lo que podría ser una dificultad estaría en el grado de dependencia que el sujeto establece con un anclaje determinado para conseguir excitarse. Cuando el objeto, olor, gesto… se hace imprescindible para alcanzar la excitación. En definitiva, cuando el individuo olvida que ese objeto (o gesto, olor…) era un recurso asociativo para recordar una sensación placentera, al amado/a o un recurso para incrementar su excitación y lo convierte en condición sine qua non en su erótica.

¿De qué depende que nos sintamos atraídos o excitados por unos fetiches u otros?

Todos somos producto de nuestra biografía erótica, que es a fin de cuentas la que define que cada uno de nosotros se sienta atraído por unos estímulos u otros. Y como ya hemos dicho en más de una ocasión, los seres humanos somos parcelas indivisibles, lo que sucede en una de ellas afecta a las otras, de manera que nuestras experiencias vividas, aún no teniendo nada que ver en principio con la erótica, se convierten en condicionante de nuestro desear, de nuestro comportamiento sexual, unido todo ello a las características personales de cada cual, su creatividad, contexto, etc.…

¿Cómo afecta esta peculiaridad a la pareja?

Los encuentros eróticos son una de las estrategias de comunicación más completas y placenteras. A través de ellos no sólo expresamos nuestros sentimientos, deseos y emociones sino que nos vinculamos afectivamente con la otra persona. Y como en todo acto de comunicación es fundamental el respeto.

La dificultad de gestionar un fetiche en pareja reside en que para él/la fetichista el objeto de deseo no es tanto la persona sino el objeto que porta, el olor que desprende o el gesto que hace, por lo que la pareja puede sentirse fuera del juego erótico y de ahí que en algunos casos se convierta en motivo de conflicto.

Sin embargo hemos de tener en cuenta que el placer erótico es egoísta, cada uno de nosotros buscamos satisfacer nuestro propio goce (aún deseando compartirlo con el otro) y para ello recurrimos diferentes estrategias, desde proponer ciertas posturas hasta fantasear con “X” persona o situación, estimular ciertas partes del cuerpo, pronunciar determinadas palabras…Todos ellos Deseos y formas de expresarlos igual de legítimos y que a veces resulta complicado gestionar en pareja porque difieren con los del otro, con sus expectativas, con lo que cree tienen que ser los encuentros eróticos. Por ejemplo, una penetración anal puede ser motivo de conflicto o angustia en una pareja  cuando para uno de los dos no es una práctica deseable.

Por lo tanto, a veces atribuimos el problema  a la peculiaridad en sí, cuando en realidad éste no es sino  un conflicto más de pareja en lo que a la gestión de deseos en relación se refiere.

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que hayáis aprendido y sobre todo disfrutado con ella. Por mi parte sólo un consejo: No permitamos que los miedos a quedar fuera de la norma nos impidan desarrollar nuestra riqueza personal y lo más importante, disfrutar de ella.

Exploren sus deseos, dialoguen con sus peculiaridades y diviértanse. 

Colaboración en “El expreso de la mañana” de sevillawebradio “Los celos en pareja”.

Como ya sabéis todos lo viernes colaboro en el fabuloso programa “El Expreso de la mañana” de www.sevillawebradio.com junto a dos grandes profesionales de las ondas, Salvador Myro y Noelia Mejías en su sección de sexo. El pasado viernes día 4  de Abril el tema a tratar fueron los celos eróticos o en pareja, por qué surgen, qué son, cómo nos afectan….

Os dejo el enlace de audio para todos aquellos que no pudisteis escuchar el programa o que queráis saber un poquito más sobre el tema. Y aprovecho la ocasión para invitaros a escuchar el programa, de lunes a viernes de 9:00 a 11:00 y en concreto la sección de sexo de los viernes de 10:00 a 10.30. 

Programa sobre los celos. “El Expreso de la mañana” www.sevillawebradio.com

Feliz placentera semana a todos.

LOS CELOS II

¿Son los celos sinónimo de dependencia emocional?

Los celos como ya hemos dicho son una emoción que se expresa como miedo a perder al sujeto amado frente a un tercero real o imaginado. Y cuando hablamos de la etiqueta celoso  no lo hacemos tanto de la intensidad o grado de esa emoción sino, de la dificultad de la persona para gestionarla. De manera que los celos no son tanto fruto de una relación de dependencia sino de inseguridad en uno mismo, de complejo o sentimiento de inferioridad si se quiere, que consigue que no nos sintamos merecedores del amor del otro.

¿Existen personas celosas por naturaleza?

Conviene aclarar que cuando decimos que alguien es celoso no nos referimos tanto a la intensidad de la emoción que experimenta, sino a su déficit para gestionarla, a su dificultad para manejar este miedo. No es que existan personas celosas por naturaleza o más o menos propensas a serlo, los celos son una emoción básica y universal, está presente en todas las culturas y todos somos susceptibles de sufrir celos alguna vez a lo largo de nuestra biografía, pero si es cierto que existen personas que por sus características de personalidad manejan peor esta emoción.

  • Suelen ser personas muy inseguras
  • Poco conscientes de sus limitaciones y con escaso control de sus emociones en general.
  • Muy dependientes emocionalmente y por ello limitadas en su autonomía,
  • Necesitan de la aprobación del otro y por supuesto de su valoración explícita.
  • Suelen necesitar grandes dosis de pasión y romanticismo para creerse el amor del otro.
  • Baja autoestima y pobre autoconcepto.
  • Imagen corporal negativa, bastante distorsionada de la realidad en ocasiones
  • Estilos cognitivos muy negativos, estilos de atribución externa para el éxito e interna para el fracaso.

En resumen, creen que no merecen ser amadas y cuando sí lo son dudan y es porque creen que el otro les engaña.

¿Quiénes son más celosos hombres o mujeres?

Tener más o menos dificultad para gestionar los celos no depende tanto de cuestiones de sexo sino de las peculiaridades y rasgos de personalidad de los sujetos. Aunque como ya hemos dicho en más de una ocasión hombres y mujeres somos distintos (del mismo modo que tampoco podemos encontrar dos hombres o dos mujeres iguales) y por consiguiente pensamos, nos relacionamos, comunicamos, deseamos… de forma diferente. De manera que la vivencia de los celos estará influenciada por estas peculiares formas de ser, expresarse o relacionarse de cada sexo.

La mujer ante una dificultad la verbaliza, la comparte para buscar una solución, por regla general los hombres primero buscan la solución y luego la comparten para asegurarse de si es una opción válida, con lo cual resulta fácil que conozcamos más casos de mujeres celosas que de hombres.

¿Somos más celosos ahora que antes?

Hemos de tener en cuenta que el reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente, hasta hace no mucho la finalidad de la sexualidad era la reproducción y el destino de la mujer la maternidad, por lo que el goce femenino ni se planteaba, con lo cual no se percibía peligro en este sentido. En el caso del varón esto ha sido muy distinto, la promiscuidad no sólo no se ha sancionado sino que en muchos casos se ha promocionado y se ha justificado como una necesidad  de saciar un deseo incontrolable. De manera que la mujer no tenía derecho a sentirse celosa porque estas infidelidades (o no dependiendo del contrato de exclusividad de cada pareja) respondían a una necesidad básica y natural del hombre, lo cual les ha hecho generar diversas estrategias y herramientas de autocontrol que les han ayudado a gestionar, a mejor vivir sus celos.

En parejas heterosexuales, la liberación sexual de la mujer, el reconocimiento de su placer ha hecho que el varón se choque casi de frente con la posibilidad de poder perder a la amada, de manera que en muchos casos posee menos habilidades o herramientas de gestión para controlar esta emoción.  Pero como os decía esto más que con el sexo tiene que ver con las características personales y rasgos de personalidad de cada uno. Y éstas son hipótesis mías sobre las que me gustaría indagar en un futuro.

 

¿Quién sufre más los celos, el celoso o el amado?

Los celos no son cosa de uno sino que son un juego de dos. Como ya hemos dicho son una emoción que requiere de un vínculo afectivo con alguien en concreto al que sentimos como nuestro y de la sospecha de que un tercero (real o imaginado) puede poner en peligro la exclusividad de nuestro vínculo. Por tanto son una emoción que sucede en relación a otros: el amado y el intruso, con quienes se pone en marcha lo que los terapeutas llamamos el juego celotípico: la trama de interacciones que a raíz de la aparición de esta emoción (de temor a la pérdida del amado frente a un tercero) se producen entre la pareja.

De manera consciente o inconsciente los dos miembros de la pareja participan en un juego con dos reglas básicas (que no simples) que suelen ser respetadas por amor, por no herir al otro, por evitarle sufrimiento…. (aunque consigan precisamente el efecto contrario)

  1. No voy a contarle toda la verdad para que no sufra.
  2. Me oculta cosas, luego me engaña.

Establecidas estas reglas se irá creando un clima de desconfianza, culpa y alerta en la pareja construido a base de sospechas, interrogatorios, ocultaciones, enfados, evasivas que se irán reforzando en una espiral creciente.

Por lo que los celos los sufren los dos miembros de la pareja, el uno por su temor a perder el amor del amado y el otro por no entender la conducta o las sospechas… del otro, por sufrir sus invasiones, desconfianza… y no saber cómo actuar frente a ellas. Pero sin duda la más dañada siempre es la relación de pareja, que llega incluso a sacrificarse por no conseguir controlar esta emoción. Y es que los celos atacan a sus pilares básicos: confianza, límites intradiádicos y extradiádicos,   compromiso, intimidad, sinergia, comunicación, y erótica.

 

¿Se puede dejar de ser celoso?

Como terapeuta yo no puedo ayudar a nadie a dejar de ser celoso, como no puedo ayudar a nadie a dejar de ser tímido, pero sí  a gestionar esta emoción de la forma menos dolorosa para él y para su pareja. Aportarle una serie de herramientas que le ayuden a canalizar, a racionalizar esta emoción y  controlarla de manera que no suponga un conflicto en pareja.

Cuando decimos que alguien es muy celoso no nos referimos a la intensidad o el grado de dicha emoción, sino a la dificultad de la persona para gestionarla. Por tanto la solución parte de entrenar las habilidades de control que todos poseemos para que esta emoción no ponga en riesgo nuestra relación.

No podemos conseguir que a una persona muy tímida deje de agobiarle el hecho de tener que hablar en público, pero sí proporcionarle una serie de ideas, herramientas y estrategias que rebajen su ansiedad y consigan que no lo viva como un hecho traumático.

Conozcamos un poquito mejor la masturbación

Como os contaba ayer, sensasexus.com vuelve a las ondas y hemos querido inaugurar nuestra sección de sexo en “El expreso de la mañana” de www.sevillawebradio.com con un tema que ha dado mucho que hablar en los últimos días, la masturbación, probablemente una de las prácticas eróticas más perseguidas a lo largo de la historia de Occidente y sobre la que a pesar de todo lo que se ha hablado parecen no quedar muy claros algunos conceptos, mitos o falsas ideas. Por ello a continuación doy respuesta a algunas de las preguntas más comunes que han llegado a mi consulta:

¿Qué es la masturbación? Y… ¿Para qué sirve?

La masturbación o el autoerotismo como a mí  me gusta llamarlo es una estrategia de aprendizaje que nos ayuda a descifrar las claves de nuestro placer ya que nos permite tomar conciencia de nuestro cuerpo, conectar con él y con las sensaciones que al estimularlo experimentamos. Por ello es una de las técnicas más eficaces y eficientes en el aprendizaje orgásmico, porque sí, a tener orgasmos se aprende, nadie nace sabiendo, y se aprende a través de la autoexploración, conociendo, tomando conciencia y conectando con el propio cuerpo y las sensaciones que su estimulación produce.

¿Recomiendas la masturbación a tus clientes?

Dependiendo del tipo de demandan por el que se acude a terapia, a veces ésta es una estrategia de gran utilidad para aprender a resolver pequeñas dificultades, como puede ser el caso de impotencias, eyaculaciones precoces, los mal llamados vaginismo, incluso en casos de deseo hipoactivo, lo que comúnmente se conoce como ausencia de deseo. Pero además de todo ello, la masturbación es como decía una estrategia que nos ayuda a conocernos mejor y por ello facilita el aprendizaje orgásmico, el hecho de que cada uno de nosotros tome conciencia de cómo puede despertar ciertas sensaciones placenteras y satisfacerlas, definir qué es lo que desea, lo que le gusta o le apetece y cómo quiere satisfacerlo, resulta de vital importancia cuando nos decidimos a compartir nuestro placer con otro, a gestionarlo en pareja, es decir, a tener un encuentro erótico. A veces conozco a parejas cuya queja es que el otro no sabe hacerme gozar, no sabe hacerme disfrutar… y al indagar descubres que él o ella tampoco sabe muy bien cómo hacerlo, nunca se ha parado a pensar qué es lo que desea, cómo le gusta satisfacer ese deseo. Por ello la masturbación no sólo nos ayuda a conocernos mejor, sino a tomar conciencia de nuestra responsabilidad para con nuestro placer y a definir con más facilidad qué tipo de encuentros eróticos queremos, qué esperamos de ellos y cómo deseamos que sucedan. Pero ¡ojo! No por ello estoy diciendo que aquellas personas que no se masturben  no logren una vivencia satisfactoria de su sexualidad o sean incapaces de lograr unos encuentros eróticos satisfactorios. Hay quien es capaz de correr 10 km sin haber hecho un entrenamiento previo y hay quien necesita prepararse para poder correr esos 10 Km. Como todo dependen de las cualidades, necesidades, capacidades… de cada uno. Y por supuesto tampoco estoy prescribiendo la masturbación, simplemente considero que mi deber como sexóloga es aportar ideas desde el rigor científico, al margen de dogmas o ideologías, que permitan a las personas conocer y aceptar su sexo y sobre todo aprender a disfrutar de él desde criterios únicos y personales de acuerdo a su goce, deseos, valores, expectativas, creencias…

¿Qué perjuicios puede entrañar la masturbación?

Creo que el único daño que la masturbación puede ocasionar a quien la practica es el sentimiento de culpa o de traición que entraña cuando ésta entra en el conflicto con sus creencias religiosas, valores, noción de sexualidad, educación…

¿Quiénes se masturban más hombres o mujeres?

Lo cierto es que aunque las estadísticas siguen diciendo que los hombres se masturban más que las mujeres (a pesar de que ambos mienten y es que los hombres suelen exageran en cuanto a la frecuencia con la que recurren al autoerotismo mientras que las mujeres lo hacen a la baja) creo que esta tendencia se ha igualado bastante en los últimos años. Ha habido muchos movimientos que han apostado por la sexualidad femenina y que han contribuido a visibilizar y darle el respeto que merece el placer femenino que no es igual que el masculino ni está subordinado a él. Y sobre todo porque se ha promocionado una visión mucho más amplia de la sexualidad humana y sus funciones, asumiendo que a parte de una función reproductiva ésta cumple también un papel  relacional (nos ayuda a comunicarnos emocionalmente con nuestra pareja y conocer mejor nuestro cuerpo y a dialogar con él) y recreativo (nos permite disfrutar, gozar, satisfacer nuestros deseos eróticos sean cuales sean, en solitario o en pareja).

¿Es normal masturbarse?

¿Es normal cenar un plato de cocido con su correspondiente tocino, morcilla…? Pues probablemente para muchos no, pero esta es una de sus cenas preferidas de mi abuelo con 95 años. Él lo ve totalmente normal, porque forma parte de su estilo de vida, por le resulta agradable, le gusta y no le hace ningún mal. Con la masturbación como con el resto de prácticas eróticas sucede un poco lo mismo. Las que para unos gozan de legitimidad para otros no y algunos incluso se escandalizarán. Pero todas ellas son igual de lícitas y si ha de haber algún agente de legitimación en la sexualidad humana, este ha de ser por un lado el GOCE, la satisfacción que el ejercicio de dichas prácticas nos produzca y por otro el RESPETO a la diversidad de opiniones, posturas y formas de vivir, expresar y satisfacer la sexualidad de cada cual, entendiendo que ésta es una dimensión individual, personal, que cada uno tiene la suya. A mí me gusta parafrasear a Silberio Saéz y decir que la sexualidad es al sexo lo que la personalidad es a la persona.

El problema viene cuando intentamos controlar lo privado con las normas de lo público, entonces caemos en el error de jerarquizar, normativizar, dualizar… e inevitablemente a generar malestar entre aquellos que sienten que se quedan fuera de la mayoría.

Por ello los sexólogos creemos que nuestra función no es la de actuar como líder, árbitro o juez en cuestiones de alcoba, no porque seamos menos valientes que algunos tertulianos, expertos o ministros, sino porque consideramos que como dice un buen maestro, Carlos de la Cruz, nuestra tarea no es generar obediencias sino coherencias, es decir permitir que las personas conozcan y acepten su sexo y  sobre todo aprendan a disfrutar de él desde criterios únicos y personales, de acuerdo a su goce, deseos, valores, expectativas, creencias… de manera que cada cual decida y defina qué está dentro de su “normalidad”.

¿La masturbación es buena o mala?

Hoy en día no sólo sabemos que la masturbación no entraña ningún riesgo para nuestra salud sino que además el autoerotismo contribuye entre otras muchas cosas a mejorar la calidad de nuestras relaciones eróticas, pero ello no nos puede hacer caer en el error de las prescripciones porque de este modo estaríamos igualmente adoctrinando, intentando dirigir la erótica de los demás. Y como decía el maestro G. Marañón (uno de los padres de la sexología sustantiva en España) ser liberal, amigos míos, es no intentar convencer a tus vecinos de tus ideas, sino tratar de vivir con ellos, con las ideas diferentes. Y en esta línea hemos de caminar los profesionales de la sexología.

¿Qué beneficios puede tener la masturbación?

A parte de su función didáctica en cuanto a lo que el aprendizaje orgásmico se refiere la masturbación nos ayuda a hacer las paces con nuestro cuerpo y es que al aprender a disfrutar de él lo miramos desde otra perspectiva, además de las cosas negativas, ese michelín, ese pecho pequeño… apreciamos también lo positivo que tenemos y que nuestro cuerpo nos puede dar y esto es más importante de lo que parece a la hora de construir nuestro autoconcepto.

Pero además nos ayuda a definir mejor que tipo de encuentros eróticos queremos, a ganar en seguridad y por ende a poder gestionar mejor qué vamos a hacer. Pero además de todo esto está comprobado que mejora el estado de ánimo en cuadros depresivos, por la liberación de endorfinas (las llamadas hormonas de la felicidad) y cortisol una hormona que genera nuestro propio cuerpo y que nos ayuda por ejemplo a metabilozar mejor las grasas, hidratos de carbono o proteínas, a reducir los síntomas de enfermedades inflamatorias, reumáticas y alergias y en el caso de los hombres además  a prevenir el cáncer de próstata.

La masturbación puede ayudarnos también a aliviar la ansiedad o algunos tipos de migrañas, relajarnos, prevenir síndrome premenstrual o dolores lumbares entre otros…   Sin embargo no quiero que se entienda que yo estoy prescribiendo la masturbación, en cuestiones de sexualidad cuantas menos normas, mandatos, preceptos o recetas mejor.

Si no entraña ningún riesgo para la salud… ¿Por qué se cree que la masturbación es perjudicial? ¿De dónde vienen esas ideas?

Principalmente por dos errores o malinterpretaciones históricas: una religiosa y otra de carácter médico.

La primera tiene que ver con la historia de Onán, el personaje bíblico quien tras la muerte de su hermano mayor debía casarse con su cuñada (como ordenaba la ley judía) para darle hijos, los cuales no serían considerados suyos sino  de su difunto hermano, con lo que Onán pasaría a un segundo plano en el reparto de la herencia de su padre, de acuerdo a la Ley de primogenitura que imperaba en aquel momento. Por ello Onán, para no darle hijos a su cuñada cuenta la Biblia en su libro del Génesis que vertía fuera de Tamán y por ello fue castigado por Dios.

De este relato hubo dos interpretaciones, por una parte se entendió que Onán fue castigado por verter fuera de Taman y otra, que además de por este hecho, por violar la Ley del Matrimonio por Levirato,  Onán fue castigado por su codicia al pretender quedarse con toda la herencia de su padre no dándole hijos a Taman. Como todos sabemos la interpretación que se popularizó y difundió fue la primera, la que explica que Onán fue castigado por verter fuera de Taman, y de ahí la idea de que eyacular fuera de la vagina  fuese pecado, el pecado de Onán, el onanismo, que erróneamente se asoció a la masturbación, porque como vemos lo que narra la Biblia no es una masturbación sino un coito interruptus.

Y el segundo error se le atribuye al médico suizo M. Tissot, quien tras observar que la mayoría de los pacientes del manicomio en el que trabajaba se masturbaban, y dar  por supuesto que el resto de la población no lo hacía, concluyo en su libro “El Onanismo” que la masturbación era el origen de muchas de estas enfermedades, lo que supuso el origen de otras muchas malinterpretaciones y estudios que pretendían demostrar sus efectos nocivos, la mayoría de ellos de dudo rigor científico.

Espero haber aclarado vuestras dudas y sobre todo haber generado más preguntas.

¡Sean felices!

La masturbación, ¡Ya estamos con que la abuela es virgen!

“Cuando la gente se preocupa por ser normal,

a veces vive la tragedia de acabar siéndolo”

(Joserra Landarroitajaúregui)

Hace algunos días leíamos en ABC.es el siguiente titular ¿Cómo se evita la masturbación? Un artículo escrito por un equipo de profesionales de la Universidad de Navarra que forman parte del proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana, a través del cual se ofrecen una serie de pautas para no caer en el ejercicio de dicha práctica. En el artículo no se afirma de forma explícita que la masturbación sea perjudicial para la salud, pero su título puede darnos algunas pistas sobre cuál es la postura de quienes lo firman ante el autoerotismo.  

Las consecuencias nefastas de la masturbación o sus beneficios se han convertido en protagonistas de incontables tertulias sobre sexualidad a lo largo de la historia y es que ésta es una práctica erótica universal. Ha estado presente en todas las civilizaciones y lo está en todas las culturas aunque no reciba el mismo tratamiento.

En la historia de Occidente ha sido probablemente una de las prácticas eróticas más perseguidas como consecuencia de dos grandes errores o mal-interpretaciones: uno teológico y otro médico.

El primero de ellos tiene que ver con la historia de Onán (de ahí la expresión onanismo) que se recoge en el libro del Génesis:

Génesis 38:7-10

Y Er, el primogénito de Judá, fue malo á los ojos de Jehová, y quitóle Jehová la vida.Entonces Judá dijo á Onán: Entra á la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y suscita simiente á tu hermano.Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, sucedía que cuando entraba á la mujer de su hermano vertía en tierra, por no dar simiente á su hermano.10 Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y también quitó á él la vida.

Personalidades tan relevantes del Catolicismo como San Jerónimo de Estridón interpretaron que el pecado de Onán residía en el hecho de derramar su semilla (el semen) y este fragmento bíblico fue utilizado para condenar la masturbación.

Lo cierto es que no sabemos si Onán se masturbaría o no porque como vemos lo que se narra en la Biblia es un coitus interruptus  y probablemente lo que enfadase a Dios fuese más allá de su eyaculación extravaginal. Según marcaba la Ley Judía, a la muerte de su hermano Onán debía contraer matrimonio por Levirato con su cuñada Tamar y darle descendencia. Según esta Ley los hijos tenidos con Tamar no serían considerados suyos sino de su difunto hermano, por lo cual heredarían el derecho de primogenitura y desplazarían a Onán a un segundo lugar, por lo que otros muchos (quizá con menos poder divulgativo y de persuasión) afirman que independientemente, o además de violar las leyes del matrimonio levirato, el pecado de Onán fue la codicia al pretender apoderarse de toda la herencia de su padre.  ¡Ay! cuán distintas serían las cosas si se hubiese puesto tanto empeño en erradicar y condenar la codicia como la masturbación, probablemente tendríamos menos Gürtel, Nóos, ERE fraudulentos, etc…

Sea como fuere y conocida la historia de Onán la teoría del pecado a mi juicio cae por su propio peso.

Veamos ahora cuál fue el error médico que condujo a pensar que el autoerotismo era perjudicial para la salud.

A principios del siglo XIX el médico suizo M. Tissot especialista en enfermedades de los nervios como se conocía en la época a lo que hoy podríamos definir como psiquiatra, trabajaba en un manicomio donde apreció que la mayoría de sus internos se masturbaban y dando por supuesto que el resto de mortales no lo hacía concluyó que la masturbación era la fuente de todo los males de sus pacientes. Probablemente si hubiese ampliado la muestra de estudio sus conclusiones hubiesen sido otras, o no, ya que la sombra del pecado y la culpa planeaba muy de cerca en la sociedad del momento y quizá muy pocos hubiesen reconocido ejercer tal práctica.

La masturbación ha tenido muy mala prensa a lo largo de la historia en Occidente, Hoy en día sin embargo sabemos que el autoerotismo no tiene efectos nocivos, salvo el sentimiento de culpa que para aquellas personas que practicándolo lo consideran inmoral, pecaminoso, indecente…

Sabemos a demás que nos ayuda a conectar con nuestro cuerpo, a entender sus reacciones, sensaciones, sus cambios… en definitiva a conocernos mejor y por ello es una de las técnicas más habituales y efectivas en el aprendizaje orgásmico porque si amigos, nadie nace sabiendo y a tener orgasmos se aprende. Y se aprende tomando conciencia de nuestro propio cuerpo, de las sensaciones que experimenta, de nuestros deseos y formas de satisfacerlos, escuchando las señales que éste nos envía y dialogando con él. Pero esto no quiere decir que quien no se masturba no logre una vivencia satisfactoria de su sexualidad, no logre conocer, conectar y dialogar con su cuerpo. No podemos caer en el error de las prescripciones porque de este modo estaríamos igualmente adoctrinando, intentando dirigir la erótica de los demás de acuerdo a unas creencias y vivencias personales. Y como decía el maestro G. Marañón (uno de los padres de la sexología sustantiva en España) ser liberal, amigos míos, es no intentar convencer a tus vecinos de tus ideas, sino tratar de vivir con ellos, con las ideas diferentes. Y en esta línea hemos de caminar los profesionales de la sexología, nuestra labor como acostumbra a decir Carlos de la Cruz no ha de ser crear obediencias sino sembrar coherencias, ofrecer una educación sexual con rigor científico, alejada de doctrinas morales o ideologías, es decir una educación sexual desde la sexología que es la ciencia que estudia los sexos, los hombres y las mujeres y, una educación sexual con pedagogía, desde la que se aporten las herramientas necesarias a los sujetos para que puedan elaborar su personal y subjetiva noción de sexualidad. Y donde la diversidad sea entendida como un valor a cultivar que garantice que todas las sexualidades se sientan respetadas y representadas.

De qué nos sirve pasar de la culpa a la prescripción facultativa, de lo prohibido a los permisos, a fin de cuentas ambas posturas intentan dirigir nuestro desear. No sería más enriquecedor para todos apostar por la diversidad, promocionarla y cultivarla como valor y convertir el goce en el único agente legitimador de nuestro sexo, de nuestro modo de vivir y expresar nuestra sexualidad, nuestros deseos y formas de satisfacerlos.