Principios ideológicos

  • “El sexo no es un derecho, es un hecho y un valor de todos.” (E. Amenzúa).

El sexo es a la vez  fuente de diversidad e igualdad que nos sitúa a todos bajo la misma condición, la de sexuados y nos brinda la oportunidad de diferenciarnos y hacernos únicos e irrepetibles a través de un individual y subjetivo proceso de sexuación. Por tanto no nos referimos a él como un añadido, como conductas o atributos, sino como el origen de nuestra particular forma de ser, sentirnos y expresarnos como los hombres y mujeres que somos, y por ello como un valor a cultivar.

  • “En las relaciones de los sexos hay más valores cultivables que problemas tratables” (Havelok Ellis).

Y para materializar esta idea la Sexología Sustantiva crea la noción peculiaridades, para definir aquellos rasgos característicos que nos dotan de identidad propia y nos diferencian del resto de sexuados. Aquellas particularidades individuales que nos hacen especiales y atractivos a los demás, que nos hacen únicos y especiales.

Características éstas que no siempre están en armonía o permiten una relación de sinergia con el resto de caracteres sexuales que conforman nuestra identidad sexuada, provocando en ocasiones dificultad para lograr una vivencia satisfactoria de la propia sexualidad y del encuentro con el otro sexuado, pero en definitiva, fuente de enriquecimiento personal, y no olvidemos colectivo.

Consideramos además que no hay mejor forma de prevenir males que promover bienes, por lo que preferimos acercarnos a ellas desde un punto de vista positivo, valorando todo lo bueno que nos pueden proporcionan y dejar las patologizaciones y juicios de moral para otras disciplinas.

  • “No hablamos de problemas, sino de dificultades comunes”.

Nos sexuamos (nos construimos como los hombres y mujeres que somos) de acuerdo a unos modos, matices y peculiaridades que nos diferencian y por tanto nos hacen únicos e irrepetibles. Esta riqueza personal que nos aporta la diversidad hace que nuestras vivencias y explicación sobre un mismo fenómeno o situación no sean iguales, si se quiere parecidas, pero nunca iguales, por lo que desde la sexología sustantiva consideramos que no podemos establecer categorías estáticas, generales y universales para definir las problemáticas de los sexos. Por ello introducimos la noción dificultades comunes”. Hablamos de dificultades por entender que la convivencia de los sexos, siendo inexcusable no siempre es armónica y sinérgica y por ende producirá insatisfacción, y lo hacemos de dificultades comunes, porque consideramos que están presentes en todos por el hecho mismo de ser sexuados.

  • “No respondemos a las preguntas, sino a las personas”.

No respondemos a cuestiones, sino a sujetos y a sus vivencias. Pues la diversidad que caracteriza a los individuos por el hecho de ser sexuados, hace que un mismo fenómeno o suceso adquieran diferentes significados y modos de vivenciarlo en cada uno de ellos. Por lo que no trabajamos con fórmulas predefinidas o pócimas mágicas, sino con IDEAS traducidas en PALABRAS,  que nos ayudarán a conseguir un conocimiento, aceptación y por supuesto una vivencia satisfactoria de la sexualidad de los sujetos.

  • “Las parejas cantan su dúo, pero ya no tienen partitura y han despedido al apuntador” (“El Nuevo desorden amoroso” Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut)

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, partimos del principio de que todos nos sexuamos (nos construimos como los hombres y mujeres que somos) de acuerdo a unos modos, matices y peculiaridades que nos diferencian y nos hacen por ello únicos. Y esta diferenciación se extiende a todas las dimensiones de nuestra condición sexuada, es decir, a nuestros deseos y modos de desear, a nuestra particular forma de expresar éstos, vivirlos y gestionarlos en relación con el otro. Por lo que estos deseos y las diversas formas de materializarlos serán propias de cada uno de los sujetos, suyas y sólo suyas, lo cual hará único y especial (distinto) cada encuentro con el otro sexuado.  Es por ello que consideremos que nuestra función como sexólogos no sea la de definir por dónde han de ir las relaciones o los individuos (apuntador), diagnosticar o definir situaciones (partitura), sino mirar y explicar qué sucede, aportando a los sujetos las herramientas necesarias para que sean ellos mismos, con sus modos, matices y peculiaridades de ser y sentirse quienes favorezcan el cambio que les permita conocer, aceptar y por su puesto vivir de un modo satisfactorio su erótica (sus deseos) y su amatoria, su forma de expresar estos en el encuentro (cantar su dúo).

“Todas las personas estamos capacitadas para  resolver nuestros problemas, si se nos da la capacidad y herramientas necesarias para ello” (E. Amenzúa).

  • En Terapia Sexual la unidad clínica no es el sujeto o los sujetos, sino la interrelación de los sexos.

Desde un punto de vista sexológico sustantivo,  la insatisfacción de los sexos no viene dada tanto por los acontecimientos, circunstancias o peculiaridades, sino por la vivencia y el significado que éstos les otorgan, por lo que nuestro objeto de estudio e intervención no serán los individuos mismos, sino sus vivencias y los estilos de relación que facilitan esta insatisfacción y le dan significado dentro de la relación, el juego en el que surgen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>