CUÁNDO ACUDIR AL SEXÓLOG@

 1. Tendemos a asociar la Educación Sexual y el asesoramiento con el público más joven, sin embargo el sexo está presente a lo largo de toda nuestra vida. Por ello los conocimientos y el asesoramiento del sexólogo también pueden sernos de gran utilidad en momento de cambio como pude ser la adolescencia, la menopausia, el inicio de la convivencia en pareja, la llega de los hijos… o ante la aparición de determinadas enfermedades o dolencias que afectan de forma directa o indirecta a nuestra sexualidad como puede ser: la diabetes, el hipotiroidismo, problemas cardiovasculares, cáncer de mama, fribromialgia…

2. Asociamos erróneamente la consulta del sexólogo con dificultades y no tiene por qué ser así. Es en los momentos en los que las relaciones son satisfactorias, cuando nuestros encuentros eróticos son vividos como momentos de intimidad, de placer… cuando pueden plantearse proceso de crecimiento erótico. Del mismo modo que lo hacemos con otros aspectos de nuestra vida, es importante que invirtamos tiempo en cultivar nuestra erótica en explorar nuestros deseos y los de la pareja, en buscar nuevas formas de expresión y satisfacción, nuevos códigos de comunicación que nos ayuden a mejorar la calidad de nuestras relaciones. El saber no ocupa lugar y en el terreno de la erótica y las relaciones de pareja siempre resulta positivo y gratificante adquirir nuevas ideas y herramientas que contribuyan a enriquecer nuestra erótica. A través de Talleres de “Crecimiento Erótico” como los nuestros podrás adquirir una serie de herramientas e ideas que te ayudarán a enriquecer tu erótica, anímate, no te pongas excusas e invierte en calidad de vida.

3. Nadie nos ha contado que ha estar en pareja se aprende, damos por hecho que por el curso natural de las cosas “seremos felices y comeremos perdices” porque “el amor todo lo pude” pero esto no es así. El amor es un ingrediente muy importante en las relaciones de pareja pero no suficiente para lograr lo que podríamos llamar una relación exitosa. Además de éste se necesita entrenar habilidades como: la comunicación, aprender a hacer y recibir críticas, respetar el espacio del otro, definir los límites en pareja (donde acaba la pareja y donde empiezo yo y donde abana los demás y dónde empieza la pareja, a veces la intromisión de las familias de origen o de los hijos, los amigos… suponen serios problemas para las parejas), ser capaces de negociar (en pareja la democracia no existe), mejorar nuestras estrategias de seducción, cultivar el deseo erótico… Una serie de habilidades, de capacidades que todos nosotros poseemos pero que a veces necesitamos pulir y, que mejor que un profesional de la sexología, la ciencia que estudia los sexos (los hombres y las mujeres) para ayudarnos a trabajar y mejorar estas habilidades tan necesarias para lograr una vivencia satisfactoria de nuestra sexualidad y relación de pareja.

4. A diferencia de lo que se cree, el trabajo de los sexólogos no se limita a cuestiones relativas a nuestros genitales y el uso y disfrute que de ellos hacemos. En el ámbito de la pareja no sólo surgen dificultades relacionadas con la erótica, también se producen discrepancias y desencuentros en el terreno relacional (que en muchas ocasiones terminan afectando también a la erótica de las parejas) cuando uno de los miembros de la pareja no se siente respetad@ o tenid@ en cuenta, cuando surgen conflictos con las familias de origen, problemas económicos, diferencias en cuanto a la forma de asumir la paternidad… Nuestras diferencias sexuadas las diferentes maneras de ver y entender el mundo, de relacionarnos, comunicarnos… a veces entran en conflicto y los conocimientos de un sexólogo pueden sernos muy útiles no sólo para solucionar aquellas situaciones que nos provocan malestar sino también para comprender la realidad del otro, sin que esto signifique asumirla.

5. A veces muchas situaciones de malestar, de insatisfacción personal, muchos casos de depresión, ansiedad, estrés… están ligado a una vivencia poco satisfactoria de nuestra sexualidad o erótica (por no estar en paz con nuestro cuerpo, o con la orientación de nuestro deseo, con nuestro estilo de goce, con algunos de nuestros deseos o nuestra forma de satisfacerlos…) pero también con dificultades con la pareja, en el terreno erótico o convivencial. En estos casos también pueden ser de gran utilidad los conocimientos del sexólogo.

6. Muchas parejas acuden a terapia cuando la relación ya está muy desgastada, cuando sus pilares están muy dañados y cuando el malestar se ha convertido en rutina y a veces resulta muy complicado recuperar la complicidad y nivel de intimidad del que gozaban. En la mayoría de los casos no hay un solo foco de conflicto, por ello conviene acudir cuanto antes, cuando la pareja detecte los primeros signos de que algo no va bien, de que algo no le satisface o le preocupa.

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