“La Primera Vez”

No es casualidad que la gran mayoría de nosotros, cuando se nos pregunta por “la primera vez”, pensemos en el primer coito. Y me atrevería a decir, en un coito vaginal, entre dos jóvenes heterosexuales de cuerpos esculturales y edades similares. Pocos de nosotros se imaginan a una pareja en la que uno de sus miembros (o los dos) posee alguna discapacidad, en la que existe una notable diferencia de edad entre ambos, a dos personas de diferente etnia, una pareja homosexual o de avanzada edad.

Pero… ¿qué hay detrás de esta coincidencia?

Durante mucho tiempo la reproducción fue considerada el único fin de la sexualidad humana, y por ello el agente legitimador del goce de los individuos. De manera, que todas aquellas prácticas, deseos, conductas… que se alejaban de ella, eran – en el mejor de los casos- consideradas prácticas menores, propias de una sexualidad inmadura, infantil…, o rechazadas y criminalizadas bajo la etiqueta de pecado, vicio, enfermedad, perversión… 

A pesar de que en la actualidad sabemos que la sexualidad humana cumple una triple función: recreativa, reproductiva y relacional, la sombra de esta Noción Reproductiva sigue muy presente en nuestros días e influye más de lo que algunos creemos en nuestro comportamiento erótico. Y prueba de ello es esta coincidencia, que pone de manifiesto que:

  • Fruto de esta herencia reproductiva, el coito vaginal (práctica reproductiva por excelencia) goza en la actualidad de un plus de valor frente a otras prácticas no reproductivas (e igual de placenteras) como puede ser el sexo oral, un beso, una masturbación, un cunnilingus o un masaje erótico. Y de ahí también la distinción entre los famosos preliminares (todas aquellas prácticas anteriores a la penetración y consideradas bajo esta definición de menor importancia o valor erótico que ésta) y el coito.
  • Deja entrever además que a raíz de esta jerarquización del juego erótico, de las formas de expresar y satisfacer los deseos en relación, el primer coito se ha convertido en un rito de paso por el cual se abandona una sexualidad considerada desde esta noción infantil, inmadura, incompleta (pues no permite la reproducción) para dar paso a una sexualidad completa, madura, reproductiva.  Y por ello se le otorga un especial significado y relevancia en la biografía sexual de los sujetos.
  • Pone de manifiesto que, a pesar de que la reproducción ya no sea considerada el único fin de nuestra sexualidad, seguimos limitándola a la edad fértil y por ello a la juventud. De manera que el sexo entre personas mayores sigue siendo un tabú para muchos.
  • Y que a pesar de que, aunque a rasgos generales las relaciones entre personas del mismo sexo sean aceptadas, seguimos siendo una cultura heterosexualizadora, es decir, inconscientemente continuamos promocionando la heterosexualidad como norma. Damos por supuesta la heterosexualidad. ¿Cuántos de vosotros habéis pensado en la primera vez de una pareja homosexual al leer el título de la entrada? Seguimos asociando la primera vez con el primer coito vaginal.

La noción global que una cultura tenga acerca de la sexualidad, marca el comportamiento de sus individuos, sus expectativas, aquello que se cree se espera de ellos, los códigos de comunicación entre los sexos, sus roles, sus formas de vivir, gestionar y expresar sus deseos…De manera que, detrás de esta “primera vez” hay algo más que dudas, mitos, deseos o riesgos y por ello, todos tenemos nuestro grado de responsabilidad en el modo en que los adolescentes se enfrentan ella.

De todo ello y mucho más hablaremos en las siguientes entradas.

¡No os lo perdáis!

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