LOS CELOS

¿Son los celos una muestra de amor en pareja o de desconfianza? ¿Se puede dejar de ser celoso? ¿Cómo afectan los celos a la relación? ¿Son un aliciente del deseo?….. De todo ello y mucho más hablaremos en ésta y las siguientes entradas. (Ya sabéis que me enrollo bastante así que dividiré el tema en varias entradas).

Parece lógico que empecemos definiendo qué son para ir entrando en materia, así que allá vamos.

Los celos no son una unidad de medida de amor en pareja, ni de desconfianza, o dependencia, tampoco son una enfermedad ni un rasgo de personalidad o un valor. Los celos son una emoción que se expresa como temor ante la pérdida del amado/a frente a un tercero, real o imaginado, que pone en peligro la exclusividad del vínculo de la pareja. Y que requieren de dos condiciones básicas:

  1. Un vínculo afectivo con alguien en concreto.
  2. La presencia, real o imaginada, de un tercero que amenaza la continuidad del vínculo.

Entonces…¿ no tienen nada que ver con el amor?

Detrás de los celos hay toda una teoría del amor que gira en torno a la exclusividad.

Con diferentes grados y matices, todas las parejas se com-prometen (en un contrato explícito o implícito) a guardarse fidelidad, a respetar ciertas exclusividades el uno para con el otro: de tiempo, intimidad, erótica…que les permitan construir un nosotros que procurarán mantener en el tiempo, siendo la sospecha de que ese vínculo puede estar en peligro lo que desata los celos.

De manera que el amor se convierte en condición sine qua non de los celos. Pero ¡ojo! sentir celos no significa querer más o menos a nuestra pareja. Al ver amenazado nuestro vínculo, nuestra relación de pareja, los celos activan la rivalidad. El celoso entra en una competición con ese tercero (real o imaginado) en la que el premio es la continuidad de amor. Con lo cual podemos decir que éstos no son sinónimo de amor o deseo, ni un aliciente de estos sino de competitividad, pues recordemos que el temor no se produce por perder el amor de la pareja, sino por perder frente a un tercero.  Y conviene aclarar que la intensidad con que expresemos este temor, esos celos, no es directamente proporcional al amor que siento por el otro, sino a la mi incapacidad para gestionar dicho miedo.

Sentir celos no significa querer más a tu pareja, sino poseer menos habilidad para gestionar esa emoción. 

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