LA RESPUESTA SEXUAL II

Partiré del esquema propuesto por Master y Johnson (D.E.M.O.R.) por considerar que es uno de los más completos y facilita la explicación de la Respuesta pero incluyendo los matices de las doctoras Kaplan y Basson, el deseo y la intimidad respectivamente, ya que de este modo podre ofrecer una visión más amplia de la Respuesta Sexual y sus diferencias sexuadas.

 DESEO:

 Hombres y mujeres partimos de puntos de salida distintos en cuestiones de deseo. Y es que como decíamos mientras que en el hombre está ligado a cuestiones neurológicas, en la mujer además de éstas interviene el sistema endocrino, por lo tanto nuestro deseo está sujeto a los continuos cambios hormonales que a lo largo del ciclo vital sufrimos las mujeres y por ello es menos lineal que el del varón y existen mayor variabilidad respecto a los estímulos que lo despierta.

Si en el caso del varón podemos diferenciar tres vías de acceso al Deseo Erótico, tres tipo de llave que abren la puerta de su deseo:

  1. De arriba – abajo: El deseo se activa en el cerebro mediante la visualización de determinados estímulos que le resultan excitantes, el recuerdo de una experiencia excitante, una fantasía, un sonido… y se traduce en una erección, en excitación.
  2. De abajo – arriba: A través del contacto físico por ejemplo el individuo se excita pudiendo lograr una erección y esta excitación se traduce en deseo.
  3. Erecciones nocturnas o involuntarias: en las que no hay deseo y no tiene por qué haber excitación pero que pueden convertirse en el motivo para iniciar un encuentro erótico.

En el caso de la mujer podemos encontrar múltiples llaves para acceder al deseo, diferentes motivaciones, razones y fines y mayor variabilidad entres unas mujeres y otras. Sin embargo podemos destacar como rasgo compartible entre muchas de ellas la intimidad, y ahí el matiz de la doctora Basson para explicar la Respuesta Sexual Femenina, como principal razón por la que se accede a los encuentros eróticos. Es decir, los motivos por los que la mujer accede al encuentro erótico suelen estar más ligados al objeto de deseo, a la persona con la que se desea compartir esa experiencia erótica (por aquello del deseo Le) que con el juego en sí, con el hecho de desear “X” o “Y” práctica.

La mujer (y en especial aquella que mantiene una relación de pareja de larga duración) no necesita experimentar un deseo carnal digamos para mantener un encuentro erótico, sino que puede acceder a él desde un Estado de Neutralidad Sexual como afirma la doctora Basson, impulsado por razones de intimidad: por sentirnos emocionalmente más cerca de nuestra pareja, por sentirnos deseadas, para afianzar el compromiso, agradar al otro, demostrar nuestro amor…

Es una vez metidos en faena, iniciado el encuentro, nuestra predisposición a sentir, sensar y gozar lo que nos permitirá disfrutar y excitarnos con los diferentes estímulos eróticos que recibimos (caricias, besos, imágenes, olores…) y de este modo facilitar que surja el deseo erótico.

Como vemos el deseo no tiene por qué estar ligado únicamente a la excitación sexual o erótica, sino que puede ser también una cuestión de voluntad, de predisposición a disfrutar.

EXCITACIÓN:

Como ya hemos dicho no tiene por qué ser el inicio ni el motivo de nuestro encuentro erótico y aunque hablemos de ella como una fase, en realidad la excitación es el todo, a lo largo de nuestra Respuesta se producen picos de mayor o menor intensidad pero todo en ella es excitación. Por ello no hablamos de preliminares, de de prácticas o juegos preparatorios para… sino de diferentes grados de excitación, de satisfacción.

 El placer en los encuentros eróticos no nos lo dan las prácticas o conductas  en sí, sino la predisposición de cada uno de nosotros para disfrutar de ellas. La erótica humana es muy amplia y del mismo modo que todos somos sexuados con diferentes sexualidad, somos seres eróticos con diferentes eróticas, múltiples formas de desear y sentirnos deseados. Reducir nuestro placer al coito nos priva de disfrutar de las inmensas posibilidades de goce que nos ofrecen nuestros cuerpos.

En cuestiones de sexualidad no hay jerarquías y si ha de haber algún agente legitimador éste ha de ser el goce. El grado de satisfacción que lo que somos, hacemos, sentimos, deseamos y compartirnos nos produce.

Dicho esto no quiero avanzar sin antes hacer otra puntualización. A diferencia de lo que se cree, el periodo de excitación de la mujer no es que sea más lento, simplemente a hombres y mujeres nos excitan estímulos diferentes (recordemos los femeninos ligados además de a cuestiones neurológicas al sistema endocrino) e históricamente han primado aquellos que excitaban al varón, puesto que el reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente. Por ello la clave reside en conocernos y conocer al otro, descifrar cuáles son las llaves de su deseo y su excitación y jugar con ellas.

Sin embargo, pese a que hombres y mujeres seamos completamente distintos (tampoco podemos encontrar dos hombres o dos mujeres iguales) nuestros genitales parecen no serlo tanto. El clítoris y el pene provienen de las mismas estructuras embrionarias y por ello durante nuestro proceso de excitación responden de forma muy similar. Ambos (además de los pechos de la mujer) fruto de la vasodilatación entran en erección y aumentan su tamaño, siendo éste uno de los signos más visibles del in crescendo de nuestra excitación.

MESETA:

Podríamos decir que llegados a uno de los picos más altos de excitación llega un momento en el que ésta se mantiene y se prepara para la fase de orgasmo.

Como decíamos el comportamiento de nuestros genitales es muy similar, siendo el rasgo más destacable en esta fase la lubricación.

En la mujer se produce un aumento de la lubrificación vaginal para facilitar la penetración (en caso de que la haya, pero no nuestra naturales se previene para ello) y neutralizar el PH vaginal para permitir la supervivencia de los espermatozoides y facilitar así la fecundación (si éste es el fin del encuentro).

En el hombre también se produce una ligera lubrificación del glande debido a la secreción de las Glándulas de Cowper, el líquido preseminal, una secreción viscosa e incolora que actúa como lubricante para facilitar la expulsión del líquido seminal y como nuetralizador al reducir la acidez residual de la orina que pudiera haber en la uretra, asegurando así la supervivencia de los espermatozoides. La expulsión de este líquido se produce de forma inconsciente para el hombres y por ello incontrolable, por lo que se recomienda protección de barrera para evitar el contagio de posibles ITG o embarazos no deseados, ya que si momentos antes a un encuentro en el que vaya a haber una penetración se ha producido una eyaculación, el líquido preseminal puede contener restos de esperma.

 Otros de los cambios a destacar en esta fase son el aumento de los testículos en el hombre y el cambio de posición del útero en la mujer, que se eleva ligeramente.

ORGASMO: 

Por su complejidad, falsas ideas asociadas y el significado que ocupa en la mayoría de los encuentros eróticos de las parejas le dedicaremos una entrada en exclusiva la próxima semana.

No te lo pierdas!

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