EYACULACIÓN FEMENINA

Aunque históricamente se ha hecho de los genitales el rasgo diferenciador de hombres y mujeres por excelencia, es precisamente en estos en lo que más nos parecemos.

El clítoris de la mujer es mucho más grande y parecido al pene de lo que pensamos, ambos provienen de la misma estructura embrionaria, sólo que en el caso del pene éste se desarrolla hacia el exterior, mientras que el clítoris lo hace hacia el interior.

Como vemos en la imagen su forma es bastante parecida. La parte externa del clítoris, aquella que podemos ver situada en la parte superior de los labios menores, unido a ellos y ligeramente recubierto por estos, es sólo su glande, equivalente al glande del pene, pero como os decía se prolonga hacia el interior de la vagina a través de dos cuerpos cavernosos (que al igual que los del pene aumentan su riego sanguíneo y por consiguiente su tamaño durante la fase de excitación), que inervan a modo de raíces la entrada de la vagina (los 2 – 3 primeros centímetros) la uretra y las Glándulas de Skene, responsables de la “Eyaculación femenina”  y de las que hablaremos a continuación.

Teniendo en cuenta que los genitales masculinos y femeninos no son tan distintos como creíamos, que ambos provienen de la misma estructura embrionaria y que fisiológicamente son muy parecidos, parece lógico que su respuesta también lo sea. Veamos si esto es así.

Como decíamos al principio el reconocimiento del placer femenino en culturas como la nuestra, que entendía la reproducción como fin último de la Sexualidad Humana, es relativamente reciente, por lo que aún hoy en día se desconoce el funcionamiento de aquellos órganos, zonas o estructuras que, formando parte también de nuestros genitales, poco tienen que ver con la reproducción.

Es el caso por ejemplo de las Glándulas de Skene, lo que algunos científicos han llamado la próstata femenina, una zona residual presente en un 80% de las mujeres aproximadamente, situada en la parte anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra y colindando con la cara interna del clítoris a la que muchos han llamado Punto “G”.

Pero… ¿por qué no todas las mujeres lo tienen? Os estaréis preguntando.

Esto tiene que ver con lo que los investigadores han llamado la progónada indiferenciada. Al inicio del proceso embrionario se podría decir que todos somos mujer y es la inducción de ciertas hormonas a lo largo del proceso de gestación lo que hace que el nuevo ser se sexúe, se construya como hombre o mujer. En algunos casos quedan restos de aquello que de haberse sexuado en masculino sería una próstata dando lugar a estas famosas glándulas (Glándulas de Skene) que como en el caso de la próstata masculina secretan un líquido compuesto por creatina, fosfatasa ácida prostática, fructosa, glucosa y proteína PSA que es expulsado cuando las glándulas están llenas o mediante las contracciones que se producen durante el orgasmo, al ser presionadas como consecuencia de la inflamación de las paredes vaginales, clítoris, labios, etc…

Este líquido (el semen femenino como lo definieron Hipócrates y Galeno, padres de la medicina o, el jugo del amor según Freud, padre del Psicoanálisis) no siempre es secretado hacia el exterior, porque en muchos casos estas Glándulas carecen de orificio de salida que permita su expulsión, por lo que es vertido en la uretra y, de ahí que muchas mujeres sientan la necesidad, urgencia en muchos casos, de orinar tras los encuentros eróticos.

La cantidad de líquido vertida por cada mujer depende del tamaño de sus Glándulas, que oscila entre los 2 y 5 centímetros y de la capacidad de las mismas para vaciarse y llenarse de nuevo que, en muchos casos se producen a gran velocidad, pero nada tiene que ver con el grado de satisfacción del encuentro, con la calidad del orgasmo o con cómo se alcance éste.

 

Por su proximidad a la cara interna del clítoris, zona a la que muchos han llamado punto “G” (que desde mi humilde punto de vista no es más que una estrategia más para volver a meter dentro lo que fuera sacado fuera: el placer femenino y de avivar la eterna discusión: orgasmo clitoriano Vs vaginal) se ha intentado relacionar la eyaculación femenina con éste y con el orgasmo. Lo cierto es que al estimular esta zona (la pared anterior de la vagina) mediante una penetración por ejemplo, la presión que ejercemos facilita la expulsión de este líquido. Pero la eyaculación femenina no está ligada únicamente a contextos eróticos, se puede producir  por diferentes motivos, al presionar la musculatura pélvica, al dar a luz o como ya hemos dicho simplemente cuando las glándulas se llenan, sólo que en muchas ocasiones (fruto del desconocimiento de la fisionomía genital no reproductiva de la mujer) estos se han definido como pérdidas de orina, llegando incluso a someter a intervenciones quirúrgicas a aquellas mujeres que no se encontraban en paz con estas secreciones, ahora tan deseadas y promocionadas.

Al hilo de esto aprovecharé para desmentir otra de las falsas ideas que circulan en torno a la Eyaculación Femenina y que argumentan que cuando ésta se produce es porque el orgasmo ha sido más intenso.

Aquí hay que tener en cuenta que el orgasmo es un fenómeno psicofisiológico en el que intervienen factores físicos y psicológicos,  por ello conviene diferenciar entre la sensación física del orgasmo y la sensación subjetiva del mismo, que es en última instancia la que definirá cómo ha sido éste.  Como ya hemos dicho la Eyaculación Femenina se produce por la secreción de las Glándulas de Skene, un tejido residual que no poseen todas las mujeres y que no siempre se manifiesta externamente, pero además este fenómeno no tiene por qué estar ligado a una experiencia erótica, por lo que pretender hacernos creer que los orgasmos en que se produce eyaculación son más intensos (y con ello se entiende mejores) que aquellos otros en los que no la hay, no es sino una estrategia más para amoldar el estilo de goce femenino al del varón y una forma más de intentar dirigir y normativizar nuestro goce, generando frustración e insatisfacción entre aquellos que se sienten fuera de la norma.

Como siempre digo, en cuestiones de sexualidad cuantas menos recetas y prescripciones mejor, porque de no ser así corremos el riesgo de convertir el deseo en deber, y cuando las cosas surgen del deber hacer y no del desear,  no se disfrutan y si no nos satisfacen no son de calidad.

 Como vemos la eyaculación femenina es posible, pero no por ello imprescindible para disfrutar ni una meta a alcanzar. Hemos de entenderla como una añadido más a nuestro erótica, a nuestro goce, pero no como el desencademante del mismo ni mucho menos como prueba de éste.

Con o sin eyaculación te invito a disfrutar de las peculiaridades de tu erótica.

2 pensamientos en “EYACULACIÓN FEMENINA

  1. Interesante artículo.
    Desmitifica creencias urbanas sobre la sexualidad femenina. Aporta datos científicos para que las mujeres dejen de sufrir en la intimidad o intimidadas por otros y otras.
    Lo mejor del artículo…”en cuestiones de sexualidad cuantas menos recetas y prescripciones mejor “,a lo que añadiría y con más información aportemos mejor que mejor.

    • Muchas gracias Elena. Espero q este sea un espacio donde se promocione el sexo como valor, en el q todas las sexualidades se encuentren respetadas y representadas y en el q se hable de sexo con rigor científico y pedagogía.
      Espero q t gusten las siguientes entradas y t invito a escuchar mi sección d sexo en el matinal “El Expreso de la mañana” en http://www.sevillawebradio.como.
      Un saludo.
      Estela N.R

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