La eróticas más allá de los 60

Cuando hablamos de la sexualidad de las personas mayores se parte de la idea de que explicaremos las dificultades de su Respuesta Sexual, de disfunciones, ausencia de deseo, enfermedades, fármacos… de que las cosas no serán como en etapas anteriores y evidentemente serán distintas, pero no necesariamente peores.

Es cierto que los sistemas biológicos humanos declinan con la edad, eso es justamente lo que significa envejecer, pero este hecho no tiene porqué estar asociado a enfermedad o dificultad incluso incapacidad para disfrutar de una erótica satisfactoria. La vejez es realmente un estado de ánimo, hay personas muy jóvenes que se sienten mayores y personas de avanzada edad que aún se sientes jóvenes. Y es que envejecer es sólo cuestión de tiempo, es un proceso que se inicia en el mismo instante de nuestro nacimiento y una de las pocas características que nos igualan, todos somos cada momento un poco más viejos. De manera que la vejez no depende tanto de la suma de años, sino de la calidad de vida vivida y en esto incluimos no sólo la ausencia de enfermedad y el bienestar físico, sino también el psicológico, la capacidad para adaptarse a los cambios y disfrutar de ellos y sobre todo, la noción que se posee acerca de la vejez. Si yo considero el envejecimiento sinónimo de enfermedad, soledad, declive… a medida que sea más mayor iré asumiendo estos roles.

Negar los cambios que se producen en la erótica durante esta etapa del ciclo vital sería un absurdo por mi parte, es cierto que los problemas de salud y la toma de fármacos inciden decisivamente en un alto porcentaje de las disfunciones eróticas de las personas mayores, pero como lo hacen el estado de ánimo, el estrés, las discusiones de pareja o el cuidado de los hijos a cualquier edad.

Como nuestro sexo, nuestra erótica está ligada a nuestra biografía y por ello sujeta a nuestro estado madurativo, a nuestros cambios fisiológicos, psicológicos, sociales, etc.…Nuestra erótica está en continuo cambio. ¿O a caso la erótica infantil y la juvenil son iguales? ¿Nuestros deseos han sido siempre los mismos? ¿Y nuestra forma de satisfacerlos?

Adaptarnos a los cambios que a lo largo de nuestra biografía experimentamos no quiere decir que comulguemos con todos ellos, significa simplemente asumir que nuestro gesto, actividad, mente, cuerpo… funcionan con diferentes registros. Y un buen proceso de duelo del cuerpo perdido o la capacidad para… en definitiva de la fase anterior, nos ayudará a comprender no sólo que cada etapa tiene sus riquezas y a disfrutar de ellas, sino a no caer en la a veces tan dañina idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Jubilación y adolescencia dos etapas críticas.

La adolescencia y la jubilación son dos de las etapas más críticas en las biografía de las personas. Y es que ambas son fases de redefinición no sólo corporal sino también psicológica y social. Del mismo modo que hay personas que parecen vivir en un eterno pavo, el síndrome de Peter pan como lo han denominado muchos psicólogos, que se resignan a crecer, a madurar, a asumir responsabilidades, hay personas que no viven la jubilación con júbilo. La cesión de la actividad laboral está asociada en muchos casos al declive, al ya no sirvo para nada porque soy un viejito, lo que hace que este nuevo estatus sea para muchas personas fuente de malestar e insatisfacción. Como aquellos jóvenes se resignan a crecer, a aceptar los cambios que conlleva la edad y asumir su nuevo rol, anhelando etapas o roles anteriores.

Cierto es que el actual culto a la juventud como sinónimo de éxito y valor estético hace un flaco favor al respeto, pero es como si pretendiésemos quedarnos estancados en la infancia porque a esa edad la única preocupación que teníamos era que no nos quitasen los tazos en el recreo.

Así como en la adolescencia muchos jóvenes se sienten presionados para iniciarse en prácticas eróticas como el coito, con el miedo de fondo a un posible embarazo, contagio de ITG, dolor… las personas mayores se enfrentan a una serie de mitos o mejor dicho falsas creencias, que no hacen sino dificultar una vivencia satisfactoria de su erótica y es que en ambas edades, la acciones de educación sexual se centran en su mayoría en riesgos, por lo que sería interesante introducir un cambio en las perspectiva de estas acciones a fin de contribuir a enriquecer su visión de la sexualidad humana y así conseguir una vivencia satisfactoria de la misma.

Algunos ejemplos de estos mitos son:

  • La salud se puede ver perjudicada si se abusa de la actividad sexual:

La erótica de las personas mayores presenta cambios (como cualquier otra condición) pero no desaparece con la edad y es más, quienes cultivan y viven de forma satisfactoria su erótica posee mayor calidad de vida, tanto a nivel físico, como psíquico o social y este bienestar se traduce en mejores marcadores de salud. El problema es que como en el caso de la adolescencia, las campañas de educación en este terreno se centran en los riesgos, en la urgencia y aunque es importante tenerlos en cuenta, no podemos tomar el todo por la parte. No podemos hacer de la excepción la norma.

  • Los mayores no tienen deseos eróticos:

La mayoría de las personas mayores tuvieron una educación sexual bastante restrictiva, aún más en el caso de las mujeres, lo cual dificulta el reconocimiento de ciertas prácticas, deseos o actitudes consideradas bajo ésta noción de sexualidad como nocivas, inadecuadas, patológicas… porque según ésta se espera de ellos que no los tengan. Lo cual hace que los datos que poseemos no sean del todo objetivos y fiables.

Pero también hemos de tener en cuenta que muchos de estos mayores ocultan sus deseos, prácticas, fantasías por miedo a juicios por parte de los hijos, sus iguales, cuidadores, etc.… es el miedo a ser tachado de viejo verde.

Aunque hoy en día sabemos que la sexualidad va más allá de la reproducción aún tenemos un modelo de goce muy genitalizado, muy reproductivo y por ello muy asociado también a la juventud, no olvidemos valor estético. Esta noción de la erótica deja fuera del Orden Sexual (que define lo legítimo e ilegítimo en materia de sexualidad) a los mayores y los menores, hasta el punto de pretender negar su erótica. Y no olvidemos que ésta forma parte de nuestra biografía. El sexo y por ende la erótica no son un añadido, no nos podemos desprender de ellos, nos acompañan a lo largo de nuestro proceso madurativo adaptándose a él, por tanto no desaparece, sino que se manifiesta de diferente modo en cada una de las etapas de nuestro ciclo vital y todos tenemos capacidad y derecho para satisfacerlo.

  • Las dificultades a esa edad son normales:

La experiencia de una erótica satisfactoria en las anteriores etapas enriquece la erótica y facilitar una vivencia satisfactoria, a pesar de todos los factores de envejecimiento que puedan incidir de forma negativa. 

Y es que la vejez no es sinónimo de disfunción o dificultades eróticas. Cierto es que la pérdida de vascularización, el déficit circulatorio, propio del climaterio masculino puede ocasionar dificultades de erección, pero como lo pueden motivar también las presión por no decepcionar o satisfacer a la pareja, el estrés, un estado depresivo, alcohol… en cualquier otra etapa de nuestro ciclo vital. Del mismo modo que la ausencia de deseo asociada a la mujer. Quizá esto tenga más que ver con las puertas de acceso que con el desear mismo y es que del mismo modo que nuestros cuerpos, esquemas de pensamiento, o formas de divertirnos cambian a lo largo de nuestra biografía también lo hacen nuestros deseos, nuestra forma de desear, sentirnos deseadas y satisfacerlo. Probablemente no es que no haya deseo, es que no se ha encontrado la puerta de acceso, o no se desea lo que se supone tiene que desearse.

  • Los mayores se emparejan para no estar solos.

Ya hemos dicho que nuestra erótica no es un añadido, nos acompaña a lo largo de nuestra biografía y con ella nuestros deseos, fantasías, anhelos del otro… adaptándose a las necesidades y características de nuestro momento madurativo. De manera que nuestra erótica no desaparece sino que cambia.

Desde una erótica reproductiva y con el culto a la juventud de fondo, la erótica de los niños y mayores parece quedar descarta, por lo que muchas personas mayores se sienten juzgadas negativamente al reconocer que tienen deseos eróticos y que desean satisfacerlos y quienes deciden satisfacerlos se encuentran con grandes dificultades. En este sentido los viajes del IMSERSO han jugado un papel muy importante, ya que en ellos el encuentro entre mayores era legítimo, no sólo han permitido cultivar y enriquecer la red social de muchas personas mayores, abrir sus círculo de amistades, sino también facilitarles la satisfacción de sus deseos eróticos, incluso encontrar pareja, algo que por regla general en su círculo más intimo les resulta muy complicado.

Hemos de tener en cuenta también una vez más el papel que la educación recibida juega al respecto. Probablemente la mayoría de estos mayores tuvieron una educación sexual muy restrictiva en la que los deseos y ciertas prácticas estaban íntimamente ligadas al matrimonio, con lo cual no es de extrañar que muchos de ellas no conciban la satisfacción de estos deseos fuera de una relación estable de pareja. Pero además hemos de sumarle a esto que muchos de ellos, fruto de esta educación recibida sienten sentimientos de culpa al experimentar ciertos deseos, con lo que a ojos de los demás justifican estas uniones con el miedo a la soledad, alguien que me guise,…. Ya que estos deseos si han sido socialmente aceptados, generalmente en el caso de muchos hijos que se resignan a creer que sus padres aún sientan deseos eróticos y la necesidad de satisfacerlos.

Antes de terminar:

  • Uno de los mejores signos de predicción de cómo será la sexualidad en la vejez es cómo se ha vivido ésta en etapas anteriores así como la regularidad erótica y si existe o no pareja en esta etapa.
  • Dos factores para lograr una vivencia satisfactoria de la erótica en la vejez:
  • Un bebé que no es acariciado no crece, muer, un joven no acariciado se enfada, un adulto que no es acariciado entristece y una persona mayor que no es acariciada enferma. Y es que la sexualidad te mantiene en contacto con la vida.

SUGERENCIAS:

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