¿La primavera la sangre altera?

Los seres humanos somos parcelas indivisibles y todos los cambios que se producen a nuestro alrededor afectan a nuestro organismo, estado de ánimo, formas de comunicarnos, relacionarnos… y por consiguiente también a nuestra erótica.

Según el doctor Daniel Cardinoli los seres humanos tenemos un calendario biológico que varía atendiendo a las diferentes estaciones del año, dependiendo de la estimulación hormonal, diferente en cada una de ellas con motivo de la influencia de los factores ambientales en nuestro organismo.

Durante la primavera se produce una subida de las temperaturas y un incremento de las horas de luz solar. Esta mayor exposición a la luz solar puede influir en nuestro comportamiento erótico por varios motivos.

El premio Nobel y descubridor de la Vitamina C Szent Gyorgy, afirmó que muchas encimas y hormonas tienen color, de modo que son sensibles a la luz solar, por lo que concluyó que ésta incide directamente en nuestro estado de ánimo, gestión del estrés, incluso en la fertilidad.

Con el aumento de las horas de luz propio de la Primavera disminuye la secreción melatonina (relacionada con el letargo invernal) y aumenta la producción de endorfinas, unas sustancias que produce nuestro organismo de forma natural (las llamadas moléculas de la felicidad) para conseguir atenuar el dolor y/o producir sensación de bienestar, así como los niveles de feromonas,  noradrenalina, oxitocina, dopamina y serotonina, hormonas encargadas, entre otras cosas, de favorecer la atracción entre individuos de la misma especie y que influyen positivamente en nuestro estado de ánimo y por consiguiente en nuestra libido.

La mayor exposición a la luz solar también conlleva un incremento de los niveles de vitamina D, que alcanza sus niveles más bajos durante los meses de invierno. Los últimos estudios apuntan a que un ascenso de esta vitamina se traduce en un aumento de testosterona (la hormona sexual masculina) en sangre  y por ende del Deseo Erótico.

La subida de las temperaturas propias de esta Estación también juega un papel muy importante en nuestra erótica. Durante los meses de invierno nuestro organismo gasta gran parte de su energía en protegerse de las bajas temperaturas, con la llegada del calorcito se produce un ahorro energético que nos hacer sentirnos más activos y vitales lo cual favorece nuestra libido.

Fruto de la acción de estas hormonas, vitaminas y sustancias, por regla general, los días soleados nos encontramos de mejor humor, más enérgicos, con más ganas de salir,  de hacer actividades al aire libre, lo cual conlleva una mayor predisposición a las relaciones sociales y evidentemente también a las eróticas. Por lo que podemos afirmas que sí, efectivamente la primavera la sangre altera, aunque no todo el mundo experimenta sensaciones tan placenteras con el cambio de estación. Hay quien sufre el efecto contrario, al menos durante las primeras semanas. Es lo que conocemos comúnmente como “astenia primaveral“, que se caracteriza por un profundo cansancio,  agotamiento y falta de energía. Su principal causa es la disminución de betaendorfinas en el plasma (sustancias que regulan el sistema bienestar-malestar) y para combatirla lo mejor es descansar y dormir todo el tiempo que nuestro cuerpo necesite (y que podamos permitirnos), practicar algo de ejercicio, actividades de relajación y seguir una dieta completa y equilibrada.

Otro de los fenómenos que complica el disfrute de esta estación son las alergias, sobre todo aquellas a los pólenes y gramíneas. A pesar del malestar físico que sus síntomas provoca, estornudos, picor e hinchazón de ojos, irritaciones cutáneas, asma…,  los antihistamínicos, los fármacos encargados de combatir o reducirlos tienen un efecto analgésico que pueden provocar sensación de cansancio,  apatía lo cual disminuye nuestro deseo erótico.

Independientemente de cómo influyan los factores externos en nuestro organismo, la subida de temperaturas hace que nos despojamos de muchas de las prendas que nos han acompañado durante los meses de invierno. Escotes, minifaldas, prendas más ligeras que dejan entrever nuestra silueta se convierten en otro de los grandes estimulantes de nuestro deseo erótico en esta época del año.

Y no podemos pasar por alto que durante esta época del año se celebran gran cantidad de Romerías, Fiestas, Ferias…. espacios de encuentro en los que se mezcla la diversión, el buen humor, música, el baile, la predisposición a pasarlo bien, los amigos que hace tiempo que no vemos, aquellos que acabamos de conocer…. Todos ellos factores que favorecen no sólo las relaciones sociales sino también las eróticas.

La Primavera es una época del año que estimula nuestro deseo erótico por diversos motivos, depende de nosotros sacarle el máximo partido y aprender a trasladar todo lo bueno que la llegada del sol y la subida de temperaturas nos traen, a otras estaciones del año o momentos en los que nos sintamos más bajos de ánimo.

Diviértanse y disfruten de la primavera.

Respuesta Sexual: tipos.

Mucho se ha hablado de las diferencias sexuadas entorno al orgasmo, de si el orgasmo femenino es más o menos intenso que el masculino, de la capacidad multiorgásmica de unas, de la rapidez de otros… Y lo cierto es que del mismo modo que no podemos decir que existan hombres y mujeres puros, es decir, que sólo posean caracteres sexuales masculinos o femeninos (como ya hemos dicho en otras ocasiones todos somos intersexuales, todos poseemos mucho o poco del otro sexo), tampoco podemos asegurar que exista una forma de desear y satisfacer nuestros deseos o conseguir el orgasmo estrictamente masculina o femenina. Pero lo cierto es que se producen varias coincidencias en cuanto a formas de excitación, tiempos, sensaciones, etc… entre individuos de un mismo sexo, que nos hacen hablar de tipos de orgasmos frecuentes o más comunes en uno u otro sexo.

Otra de las preocupaciones de investigadores y amantes han sido las vías de acceso, sobre todo en el caso de la mujer, orgasmo clitorioano Vs orgasmo vaginal, y la intensidad de los orgasmos en relación a éstas. Lo que ha dado lugar a la proliferación de zonas que se presentan como el núcleo de nuestro placer,  punto G, Punto P…

Como ya dijimos en el anterior post, el orgasmo es un fenómeno psicofisiológico en el que están involucrados cuerpo y mente, gozando ésta de un papel más relevante pues en último término es nuestro cerebro el encargado percibir y traducir en excitación los estímulos eróticos que recibe por diferentes vías y el responsable de darle a éstas un significado placentero. Con lo cual el orgasmo, si se encuentra en algún sitio, es en nuestro cerebro. Por tanto si hay algún tipo de orgasmo este es el cerebral.

Una vez que hemos dejado claro que el orgasmo es un fenómeno diverso y subjetivo y por ello único y libre al que podemos acceder por diferentes vías todas ellas igual de legítimas y placenteras,hablaremos ahora de las tres formas más comunes, tres tipos de Respuesta Sexual si se quiere:

 

Diferenciamos tres formas de llegar o experimentar el   orgasmo sujetos a ser experimentados por cualquiera de nosotros a lo largo de nuestra vida.  Pues el hecho de que sintamos uno u otro no sólo depende de nuestras peculiaridades, sino también del objetivo que persigamos en nuestros encuentros eróticos, de las expectativas, el contexto en que se producen, estado de ánimo, grado de intimidad con la pareja…, es decir de una serie de factores externos que también inciden en la experiencia orgásmica y por ende en la satisfacción. Los seres humanos no somos parcelas indivisibles, sino que todo está interconectado. Todo aquello que suceda en nuestra faceta de trabajador, padre o amigo también influirá en nuestra erótica y viceversa.

Pero veamos ya en qué consiste cada uno de estos tipos de Respuesta Sexual u Orgásmica:

ORGASMO TIPO “A”: Uniorgasmo. Como vemos en la gráfica, la fase de excitación siguen una línea ascendente que va in crescendo hasta llegar a la fase de meseta, donde se mantiene el nivel de excitación alcanzado durante unos minutos, para posteriormente volver a crecer hasta alcanzar su punto más elevado en la fase de orgasmo.  Tras esta fase, que suele ser bastante intensa, llega la etapa de resolución, aquella en la que los niveles de ritmo cardiaco, respiratorio, temperatura, tensión muscular, etc… vuelven a su estado habitual, en este caso de forma casi repentina, a gran velocidad. Tanto el deseo como la excitación caen en picado tras el orgasmo, de manera que es prácticamente imposible volver a iniciar el proceso en un periodo de tiempo relativamente corto. La persona necesitaría un periodo de recuperación (periodo refractario) de varias horas (que variará dependiendo de su condición física, edad, contexto, estimulación…) para volver a iniciar un encuentro erótico.

Este tipo de orgasmos en el que la fase de resolución se produce de forma súbita tras el orgasmo suele ser el más común entre los hombres y poco frecuente entre las mujeres.

ORGASMO TIPO “B”: En este tipo de orgasmo la fase de excitación y la de meseta no son tan lineales como en el anterior (no hay una subida tan marcada), sino que se producen varios picos de intensidad y son más extensas en el tiempo. Tras la fase de orgasmo, quizá menos intensa que la anterior, no suele haber un periodo de resolución como tal, de manera que la excitación y el deseo se mantienen pudiendo volver a experimentar de nuevo otro orgasmo si se continúa la estimulación, con lo cual el motivo para dar por finalizado el proceso no es la ausencia de éstas, sino que tienen más que ver con factores como cansancio, falta de tiempo, etc…

Algunos autores han llamado a los orgasmos experimentados de esta forma orgasmos de meseta por considerar que no se experimenta ese máximo de excitación ni esas sensaciones tan intensas propias de la fase de orgasmo.

Aunque suele ser más común en mujeres que en hombres, si estos logran el control de su eyaculación, consiguiendo disociarla del orgasmo pueden lograr experimentar varios orgasmos antes de eyacular y perder la erección.

ORGASMO TIPO “C”: Aunque es muy similar al tipo “A” la diferencia radica en que en éste la fase de excitación y meseta no siguen una línea ascendente tan marcada y el proceso de resolución no es tan brusco, de manera que el deseo y la excitación no se pierden por completo tras el orgasmo y esto da lugar a que pueda iniciarse el proceso tras un breve periodo refractario o de recuperación.

Este tipo de orgasmos aún siendo más común en mujeres también se da en algunos hombres, sobre todo en aquellos de edades más tempranas.

Como vemos la Respuesta Sexual es mucho más rica y variada de lo que podríamos imaginar, son muchos los motivos, razones y fines que nos pueden llevar a iniciar un encuentro erótico, diversos los estímulos que nos pueden excitar e infinitas las formas de satisfacer nuestros deseos.

Alrededor de un 80% de las dificultades eróticas motivadas por la insatisfacción erótica de las parejas, responden a cuestiones educaciones o psicológicas. Pocas de estas consultas tienen que ver con causas orgánicas, sino que están más relacionadas con falsas ideas acerca de cómo han de ser los encuentros eróticos, cómo se ha de conseguir el orgasmo o la imposición de éste como la menta a alcanzar. Aquí te hemos ofrecido una serie de ideas que pueden ayudarte a entender un poquito mejor qué es y en qué consiste la Respuesta Sexual, ahora te invito a que explores tu placer, a que dialogues con tu cuerpo, a que fantasees, a que intentes localizar las llaves de tu goce y las de tu pareja si la tienes, a que te des permiso para disfrutar y te dejes llevar, a dejar las metas y objetivos a un lado y disfrutar del momento, del aquí y ahora.

En una ocasión un periodista preguntó a Picasso por qué diría él que es un genio y… Picasso contesto: porque yo no busco, encuentro. A veces la clave de nuestro placer reside precisamente ahí, en no buscar, en no plantearnos metas, sino en encontrar, en aprender a disfrutar del presente.

Os invito a dejar de buscar y disfrutar del placer de encontrar. 

¡Feliz día!

EL ORGASMO

“… y el fuego genital transformado en delicia

corre por los delgados aminos de la sangre

hasta precipitarse como un clavel nocturno,

hasta ser y no ser sino un rayo de sombra.”

(Cien Sonetos de Amor, Pablo Neruda. Soneto XII.)

Cuando los sexólogos hablamos del orgasmo nos referimos a una de las fases de nuestra Respuesta Sexual, de nuestro proceso de excitación, probablemente la más intensa de ellas y en la que experimentamos diversas sensaciones placenteras a nivel general (físico y psicológico), pero no la única ni la meta a alcanzar en los encuentros eróticos de las parejas.

En consulta acostumbro a comparar el orgasmo con el Camino de Santiago  (por chocante que parezca) y les explico a mis clientes que si preguntásemos a los peregrinos cómo  ha sido su experiencia, pocos la reducirían al momento de la llegada a la Plaza del Obradoiro o la Catedral de Santiago (por satisfactorio que para muchos sea ese momento) sino que relatarían infinitas anécdotas y aventuras vividas a lo largo de las diferentes etapas.

Reducir nuestro placer  a una breve (el orgasmo a penas dura unos segundos) etapa de nuestro proceso y estado de excitación nos priva de disfrutar de las inmensas posibilidades de goce que nos brinda nuestra erótica, de las sensaciones, sentimientos, fantasías, deseos… que nos conducen al orgasmo.

Pero además esta prisa por alcanzar la meta, por conseguir el objetivo, ver los fuegos de artificiales, llegar a la vez, llegar antes que él o después que ella… se convierte en su principal obstáculo. El orgasmos para ser disfrutado requiere estar en el presente, en el aquí y ahora, en el disfrute de cada una de las sensaciones que nos conducen a él y no tanto en el futuro, en el lo que sentiré o dejaré de sentir, y mucho menos en lo que debo sentir.

Al convertir el orgasmo en la meta de nuestros encuentros corremos el riesgo de sacarlo del terreno de los deseos para incluirlo en el de las obligaciones y los deberes y como ya hemos dicho en más de una ocasión, cuando las cosas se hacen por deber y no por deseo no se disfrutan y si no se disfrutan no resultan satisfactorias, sino que en ocasión pueden ser fuente de insatisfacción al sentir que la meta se alacanza pero no como se debería.

Son muchas las vivencias internas asociadas al orgasmo, ni siquiera todas las experiencias orgásmicas de una persona son iguales, por ello cuando hablamos de él nos referimos a un fenómeno diverso y subjetivo y por ello único y libre. Pues la puerta del placer y la satisfacción erótica no tiene una sola llave, sino tantas como hombres y mujeres, como deseos y formas de satisfacerlos, como maneras de gestionarlos en solitario o fórmulas de compartirlos en pareja podamos encontrar… todas ellas igual de legítimas e importantes, aquí no hay jerarquías, sino preferencias en relación al grado de satisfacción que cada una de ellas nos aporta. De manera que no existen fórmulas mágicas o universales para alcanzar el orgasmo sino que cada uno de nosotros ha de encontrar las llaves que abran la puerta de su goce, descifrar las claves de su placer, identificar las señales que manda su cuerpo y su mente y aprender a jugar con estas sensaciones y sentimientos sacándoles el máximo partido.

Nadie nace sabiendo y, a tener orgasmos también se aprende, por ello os invito a explorar vuestros cuerpos, a prestar atención a las señales que este os manda y sobre todo a dejaros llevar y daros permiso para gozar haciéndole un hueco al placer erótico en nuestra rutina diaria.

Ser felices y gozar de vuestro sexo.

LA RESPUESTA SEXUAL II

Partiré del esquema propuesto por Master y Johnson (D.E.M.O.R.) por considerar que es uno de los más completos y facilita la explicación de la Respuesta pero incluyendo los matices de las doctoras Kaplan y Basson, el deseo y la intimidad respectivamente, ya que de este modo podre ofrecer una visión más amplia de la Respuesta Sexual y sus diferencias sexuadas.

 DESEO:

 Hombres y mujeres partimos de puntos de salida distintos en cuestiones de deseo. Y es que como decíamos mientras que en el hombre está ligado a cuestiones neurológicas, en la mujer además de éstas interviene el sistema endocrino, por lo tanto nuestro deseo está sujeto a los continuos cambios hormonales que a lo largo del ciclo vital sufrimos las mujeres y por ello es menos lineal que el del varón y existen mayor variabilidad respecto a los estímulos que lo despierta.

Si en el caso del varón podemos diferenciar tres vías de acceso al Deseo Erótico, tres tipo de llave que abren la puerta de su deseo:

  1. De arriba – abajo: El deseo se activa en el cerebro mediante la visualización de determinados estímulos que le resultan excitantes, el recuerdo de una experiencia excitante, una fantasía, un sonido… y se traduce en una erección, en excitación.
  2. De abajo – arriba: A través del contacto físico por ejemplo el individuo se excita pudiendo lograr una erección y esta excitación se traduce en deseo.
  3. Erecciones nocturnas o involuntarias: en las que no hay deseo y no tiene por qué haber excitación pero que pueden convertirse en el motivo para iniciar un encuentro erótico.

En el caso de la mujer podemos encontrar múltiples llaves para acceder al deseo, diferentes motivaciones, razones y fines y mayor variabilidad entres unas mujeres y otras. Sin embargo podemos destacar como rasgo compartible entre muchas de ellas la intimidad, y ahí el matiz de la doctora Basson para explicar la Respuesta Sexual Femenina, como principal razón por la que se accede a los encuentros eróticos. Es decir, los motivos por los que la mujer accede al encuentro erótico suelen estar más ligados al objeto de deseo, a la persona con la que se desea compartir esa experiencia erótica (por aquello del deseo Le) que con el juego en sí, con el hecho de desear “X” o “Y” práctica.

La mujer (y en especial aquella que mantiene una relación de pareja de larga duración) no necesita experimentar un deseo carnal digamos para mantener un encuentro erótico, sino que puede acceder a él desde un Estado de Neutralidad Sexual como afirma la doctora Basson, impulsado por razones de intimidad: por sentirnos emocionalmente más cerca de nuestra pareja, por sentirnos deseadas, para afianzar el compromiso, agradar al otro, demostrar nuestro amor…

Es una vez metidos en faena, iniciado el encuentro, nuestra predisposición a sentir, sensar y gozar lo que nos permitirá disfrutar y excitarnos con los diferentes estímulos eróticos que recibimos (caricias, besos, imágenes, olores…) y de este modo facilitar que surja el deseo erótico.

Como vemos el deseo no tiene por qué estar ligado únicamente a la excitación sexual o erótica, sino que puede ser también una cuestión de voluntad, de predisposición a disfrutar.

EXCITACIÓN:

Como ya hemos dicho no tiene por qué ser el inicio ni el motivo de nuestro encuentro erótico y aunque hablemos de ella como una fase, en realidad la excitación es el todo, a lo largo de nuestra Respuesta se producen picos de mayor o menor intensidad pero todo en ella es excitación. Por ello no hablamos de preliminares, de de prácticas o juegos preparatorios para… sino de diferentes grados de excitación, de satisfacción.

 El placer en los encuentros eróticos no nos lo dan las prácticas o conductas  en sí, sino la predisposición de cada uno de nosotros para disfrutar de ellas. La erótica humana es muy amplia y del mismo modo que todos somos sexuados con diferentes sexualidad, somos seres eróticos con diferentes eróticas, múltiples formas de desear y sentirnos deseados. Reducir nuestro placer al coito nos priva de disfrutar de las inmensas posibilidades de goce que nos ofrecen nuestros cuerpos.

En cuestiones de sexualidad no hay jerarquías y si ha de haber algún agente legitimador éste ha de ser el goce. El grado de satisfacción que lo que somos, hacemos, sentimos, deseamos y compartirnos nos produce.

Dicho esto no quiero avanzar sin antes hacer otra puntualización. A diferencia de lo que se cree, el periodo de excitación de la mujer no es que sea más lento, simplemente a hombres y mujeres nos excitan estímulos diferentes (recordemos los femeninos ligados además de a cuestiones neurológicas al sistema endocrino) e históricamente han primado aquellos que excitaban al varón, puesto que el reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente. Por ello la clave reside en conocernos y conocer al otro, descifrar cuáles son las llaves de su deseo y su excitación y jugar con ellas.

Sin embargo, pese a que hombres y mujeres seamos completamente distintos (tampoco podemos encontrar dos hombres o dos mujeres iguales) nuestros genitales parecen no serlo tanto. El clítoris y el pene provienen de las mismas estructuras embrionarias y por ello durante nuestro proceso de excitación responden de forma muy similar. Ambos (además de los pechos de la mujer) fruto de la vasodilatación entran en erección y aumentan su tamaño, siendo éste uno de los signos más visibles del in crescendo de nuestra excitación.

MESETA:

Podríamos decir que llegados a uno de los picos más altos de excitación llega un momento en el que ésta se mantiene y se prepara para la fase de orgasmo.

Como decíamos el comportamiento de nuestros genitales es muy similar, siendo el rasgo más destacable en esta fase la lubricación.

En la mujer se produce un aumento de la lubrificación vaginal para facilitar la penetración (en caso de que la haya, pero no nuestra naturales se previene para ello) y neutralizar el PH vaginal para permitir la supervivencia de los espermatozoides y facilitar así la fecundación (si éste es el fin del encuentro).

En el hombre también se produce una ligera lubrificación del glande debido a la secreción de las Glándulas de Cowper, el líquido preseminal, una secreción viscosa e incolora que actúa como lubricante para facilitar la expulsión del líquido seminal y como nuetralizador al reducir la acidez residual de la orina que pudiera haber en la uretra, asegurando así la supervivencia de los espermatozoides. La expulsión de este líquido se produce de forma inconsciente para el hombres y por ello incontrolable, por lo que se recomienda protección de barrera para evitar el contagio de posibles ITG o embarazos no deseados, ya que si momentos antes a un encuentro en el que vaya a haber una penetración se ha producido una eyaculación, el líquido preseminal puede contener restos de esperma.

 Otros de los cambios a destacar en esta fase son el aumento de los testículos en el hombre y el cambio de posición del útero en la mujer, que se eleva ligeramente.

ORGASMO: 

Por su complejidad, falsas ideas asociadas y el significado que ocupa en la mayoría de los encuentros eróticos de las parejas le dedicaremos una entrada en exclusiva la próxima semana.

No te lo pierdas!

La Respuesta Sexual Humana I.

Hoy hablaremos de la Respuesta Sexual Humana, de la sucesión de cambios que a nivel físico, psicológico y hormonal se producen en nuestro organismo como respuesta a la excitación y estimulación erótica y de las diferencias sexuadas de dicha respuesta, cómo se presentan estos cambios en hombres y mujeres.

A lo largo de la historia han sido muchos los autores que se han preocupado de tal cuestión y diversas las explicaciones que se han dado acerca de dicho fenómeno. Una de las primeras aportaciones al respecto sería la de uno de los padres de la sexología Havelock Ellis, quien allá por el año 1906 definió este fenómeno en dos fases: intumescencia – detumescencia. Años más tarde el sexólogo y biólogo estadounidense Alfred Kinsey (1953) optó por explicar la Respuesta Sexual Humana en tres fases: excitación – orgasmo – postefectos; más tarde, los mediáticos Master y Johnson (1966) tras un elaborado estudio aportaría una de las teorías más completas y que se ha convertido durante muchos años en referente para el estudio de la fisiología del placer erótico, en la que explicaban este fenómeno en cuatro fases: excitación – meseta – orgasmo – resolución,  esquema al que la sexóloga Helen Kaplan (1979)criticaría la ausencia de un componente psicológico y añadiría el deseo como fase inicial del proceso: deseo – excitación – meseta – orgasmo – resolución. 

Respuesta Sexual Humana M&J

 

Durante muchos años se mantuvo este patrón para explicar la Respuesta Sexual de hombres y mujeres, sin embargo, la experiencia clínica y los últimos estudios sobre fisiología del placer, apuntan que tanto las vías de acceso como los estímulos que despiertan el deseo erótico en hombres y mujeres son diferentes (recordemos que del mismo modo que no podemos encontrar hombres y mujeres puros, tampoco podemos hablar de formas o deseos exclusivamente masculinos o femeninos, sino de formas o deseos más comunes en uno u otro sexo, de cualidades o características compartidas por regla general por individuos del mismo sexo). Mientras que el deseo masculino se activa por causas neurológicas, en la mujer además de éstas interfiere el sistema endocrino, de manera que los continuos cambios hormonales que sufrimos las mujeres a lo largo de nuestro ciclo vital, hacen que nuestro Deseo erótico sea menos lineal que el del varón, esté sujeto a más variables emocionales y psicológicas y exista mayor variabilidad entre unas mujeres y otras.  Por ello la linealidad del esquema de Kaplan y Master y Johnson ha sido cuestionada por muchos autores que consideran que éste no se adapta al modelo de goce femenino.

R. Basson

Una de las teorías más sólidas respecto a la Respuesta Sexual de la mujer, pertenece a la doctora Basson, quien a inicios de la década de los 2000 propuso un esquema circular en el que se produce un feedback entre aspectos físicos, emocionales y cognitivos, introduciendo la intimidad como una nueva variable dentro del proceso de excitación.

Basson asegura que si bien es cierto que la mujer puede experimentar un “deseo espontáneo” fruto de la excitación y cuya finalidad sea “satisfacer una auténtica necesidad sexual”, la mayoría de las veces las mujeres y en especial aquellas que mantienen una relación de pareja de larga duración, acceden a un encuentro erótico en un estado de Neutralidad Sexual y por razones basadas en la intimidad buscan o se sienten receptivas a los estímulos que la llevan a potenciar la excitación sexual y por consiguiente a la satisfacción sexual (haya o no orgasmo).

Como ya hemos dicho en más de una ocasión, hombres y mujeres somos completamente distintos, pensamos, nos relacionamos, nos comunicamos, deseamos, satisfacemos nuestros deseos… de forma distinta, por lo que no es de extrañar que nuestra Respuesta Sexual también lo sea.

Conocer cómo funciona ésta, qué factores intervienen, sus diferencias sexuadas… es una de las claves más importantes para conseguir disfrutar de nuestra erótica y nuestra sexualidad, por ello a lo largo de las siguientes entradas intentaré ofrecer una serie de ideas que nos ayuden a entender y conocer mejor nuestra Respuesta Sexual y la del otro.

No os lo perdáis.

EYACULACIÓN FEMENINA

Aunque históricamente se ha hecho de los genitales el rasgo diferenciador de hombres y mujeres por excelencia, es precisamente en estos en lo que más nos parecemos.

El clítoris de la mujer es mucho más grande y parecido al pene de lo que pensamos, ambos provienen de la misma estructura embrionaria, sólo que en el caso del pene éste se desarrolla hacia el exterior, mientras que el clítoris lo hace hacia el interior.

Como vemos en la imagen su forma es bastante parecida. La parte externa del clítoris, aquella que podemos ver situada en la parte superior de los labios menores, unido a ellos y ligeramente recubierto por estos, es sólo su glande, equivalente al glande del pene, pero como os decía se prolonga hacia el interior de la vagina a través de dos cuerpos cavernosos (que al igual que los del pene aumentan su riego sanguíneo y por consiguiente su tamaño durante la fase de excitación), que inervan a modo de raíces la entrada de la vagina (los 2 – 3 primeros centímetros) la uretra y las Glándulas de Skene, responsables de la “Eyaculación femenina”  y de las que hablaremos a continuación.

Teniendo en cuenta que los genitales masculinos y femeninos no son tan distintos como creíamos, que ambos provienen de la misma estructura embrionaria y que fisiológicamente son muy parecidos, parece lógico que su respuesta también lo sea. Veamos si esto es así.

Como decíamos al principio el reconocimiento del placer femenino en culturas como la nuestra, que entendía la reproducción como fin último de la Sexualidad Humana, es relativamente reciente, por lo que aún hoy en día se desconoce el funcionamiento de aquellos órganos, zonas o estructuras que, formando parte también de nuestros genitales, poco tienen que ver con la reproducción.

Es el caso por ejemplo de las Glándulas de Skene, lo que algunos científicos han llamado la próstata femenina, una zona residual presente en un 80% de las mujeres aproximadamente, situada en la parte anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra y colindando con la cara interna del clítoris a la que muchos han llamado Punto “G”.

Pero… ¿por qué no todas las mujeres lo tienen? Os estaréis preguntando.

Esto tiene que ver con lo que los investigadores han llamado la progónada indiferenciada. Al inicio del proceso embrionario se podría decir que todos somos mujer y es la inducción de ciertas hormonas a lo largo del proceso de gestación lo que hace que el nuevo ser se sexúe, se construya como hombre o mujer. En algunos casos quedan restos de aquello que de haberse sexuado en masculino sería una próstata dando lugar a estas famosas glándulas (Glándulas de Skene) que como en el caso de la próstata masculina secretan un líquido compuesto por creatina, fosfatasa ácida prostática, fructosa, glucosa y proteína PSA que es expulsado cuando las glándulas están llenas o mediante las contracciones que se producen durante el orgasmo, al ser presionadas como consecuencia de la inflamación de las paredes vaginales, clítoris, labios, etc…

Este líquido (el semen femenino como lo definieron Hipócrates y Galeno, padres de la medicina o, el jugo del amor según Freud, padre del Psicoanálisis) no siempre es secretado hacia el exterior, porque en muchos casos estas Glándulas carecen de orificio de salida que permita su expulsión, por lo que es vertido en la uretra y, de ahí que muchas mujeres sientan la necesidad, urgencia en muchos casos, de orinar tras los encuentros eróticos.

La cantidad de líquido vertida por cada mujer depende del tamaño de sus Glándulas, que oscila entre los 2 y 5 centímetros y de la capacidad de las mismas para vaciarse y llenarse de nuevo que, en muchos casos se producen a gran velocidad, pero nada tiene que ver con el grado de satisfacción del encuentro, con la calidad del orgasmo o con cómo se alcance éste.

 

Por su proximidad a la cara interna del clítoris, zona a la que muchos han llamado punto “G” (que desde mi humilde punto de vista no es más que una estrategia más para volver a meter dentro lo que fuera sacado fuera: el placer femenino y de avivar la eterna discusión: orgasmo clitoriano Vs vaginal) se ha intentado relacionar la eyaculación femenina con éste y con el orgasmo. Lo cierto es que al estimular esta zona (la pared anterior de la vagina) mediante una penetración por ejemplo, la presión que ejercemos facilita la expulsión de este líquido. Pero la eyaculación femenina no está ligada únicamente a contextos eróticos, se puede producir  por diferentes motivos, al presionar la musculatura pélvica, al dar a luz o como ya hemos dicho simplemente cuando las glándulas se llenan, sólo que en muchas ocasiones (fruto del desconocimiento de la fisionomía genital no reproductiva de la mujer) estos se han definido como pérdidas de orina, llegando incluso a someter a intervenciones quirúrgicas a aquellas mujeres que no se encontraban en paz con estas secreciones, ahora tan deseadas y promocionadas.

Al hilo de esto aprovecharé para desmentir otra de las falsas ideas que circulan en torno a la Eyaculación Femenina y que argumentan que cuando ésta se produce es porque el orgasmo ha sido más intenso.

Aquí hay que tener en cuenta que el orgasmo es un fenómeno psicofisiológico en el que intervienen factores físicos y psicológicos,  por ello conviene diferenciar entre la sensación física del orgasmo y la sensación subjetiva del mismo, que es en última instancia la que definirá cómo ha sido éste.  Como ya hemos dicho la Eyaculación Femenina se produce por la secreción de las Glándulas de Skene, un tejido residual que no poseen todas las mujeres y que no siempre se manifiesta externamente, pero además este fenómeno no tiene por qué estar ligado a una experiencia erótica, por lo que pretender hacernos creer que los orgasmos en que se produce eyaculación son más intensos (y con ello se entiende mejores) que aquellos otros en los que no la hay, no es sino una estrategia más para amoldar el estilo de goce femenino al del varón y una forma más de intentar dirigir y normativizar nuestro goce, generando frustración e insatisfacción entre aquellos que se sienten fuera de la norma.

Como siempre digo, en cuestiones de sexualidad cuantas menos recetas y prescripciones mejor, porque de no ser así corremos el riesgo de convertir el deseo en deber, y cuando las cosas surgen del deber hacer y no del desear,  no se disfrutan y si no nos satisfacen no son de calidad.

 Como vemos la eyaculación femenina es posible, pero no por ello imprescindible para disfrutar ni una meta a alcanzar. Hemos de entenderla como una añadido más a nuestro erótica, a nuestro goce, pero no como el desencademante del mismo ni mucho menos como prueba de éste.

Con o sin eyaculación te invito a disfrutar de las peculiaridades de tu erótica.

Conociendo la erótica femenina

 

El reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente en nuestra cultura. Puesto que suponía por un lado aceptar que la reproducción no es el único fin de la Sexualidad Humana, sino que ésta cumple además una función relacional y recreativa  y lo más importante, que el destino de las mujeres no es la maternidad. Ésta (la maternidad) es más una cuestión de deseos (de placeres por qué no) que de instintos o condición y por ello sujeta a la capacidad y libertad de los individuos para satisfacerlos cuándo y del modo que les resulte más satisfactorio (le pese a quien le pese).

 Este Orden Sexual Reproductivo ha supuesto la subordinación del placer femenino al modelo de goce masculino (genital y reproductivo) dificultando a las mujeres la vivencia y expresión de su sexualidad y su erótica, conocer y explorar su placer y por ello, aún hoy en día, andamos un poco verdes en este terreno.

Discusiones sobre el orgasmo clitoriano o vaginal, siguen estando muy presentes en los debates sobre sexualidad y fenómenos como  el punto “G” o la eyaculación femenina continúan  siendo todo un misterio para muchos (y no es de extrañar con las escasas investigaciones que hay al respecto), por ello, aprovechando la conmemoración del Día Internacional de la Mujer el próximo día 8 de Marzo, dedicaremos éste y los siguientes post a tratar de aclarar un poquito mejor estos asuntos.

¡No te lo pierdas!