ideas, tendencias, inventos… que marcaron un antes y un después en nuestra erótica.

A veces podemos situar en el tiempo una película por el estilismo de sus protagonistas, por su ropa, peinado, calzado, incluso por sus expresiones, el tono de algunas de sus conversaciones o sus reacciones ante determinadas situaciones. Pero también por su modo de relacionarse, se seducir, de expresar sus deseos eróticos y de satisfacerlos, roles sexuales… Y es que el sexo no es un añadido o un complemento indiferente a las influencias socioculturales y como cualquier aspecto de nuestra vida se ve condicionada no sólo por la cultura sino por sus modas, normas, innovaciones tecnológicas, leyes, etc…

Hoy haremos un repaso por aquellas ideologías, tendencias, inventos, comportamientos, prácticas eróticas o actitudes que han marcado un antes y un después en el modo de ver y entender la sexualidad en las últimas 6 décadas. 

Y como no podía ser de otra forma comenzaremos en los años 60, tiempo en el que la Revolución Sexual iniciada a mediados de los 50 se encontraba en pleno auge. Movimiento que desafió el Orden Sexual establecido poniendo en duda sus tradicionales códigos de gestión y la moral sexual imperante, cuestionando el papel tradicional de la mujer -“nosotras parimos nosotras decidimos”-  y por tanto también el del hombre no sólo en lo público sino también en lo privado, redefiniendo las relaciones de pareja y con ello la institución por excelencia, el matrimonio bajo el lema “amor libre”. Ideas que favorecieron la reivindicación y recuperación del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral del ser humano hecho que permitió romper con la noción reproductiva que se tenía de la sexualidad hasta ahora dándole paso al placer.

*Hemos de decir que en esto jugó un papel muy importante a la comercialización de métodos anticonceptivos hormonales, la píldora.

Abierta la brecha al culto al cuerpo y al placer los 70 se convirtieron en años de desinhibición y exhibicionismo y prueba de ello fue la proliferación de escenas de contenido erótico en el cine, dando lugar a un nuevo género cinematográfico el destape. Fueron muchas las actrices del momento que se apuntaron a esta moda para hacerse un hueco en el mundo de la gran pantalla, Mª José Cantudo, Victoria Vera, Ángela Molina… tendencia que contribuyó a romper con el miedo al desnudo y muchos prejuicios y tabúes en torno a las relaciones eróticas. 

En los años 80 la llegada de un nuevo electrodoméstico a los hogares de los españoles, el video, supuso la democratización del porno. Hasta entonces aquellos que deseasen disfrutar de las delicias de este género cinematográfico tenían que acudir a salas especializadas, con  la estigmatización que a veces ello conllevaba, salido, viejo verde, pervertido…. Con este nuevo aparatito en casa cualquiera podía disfrutar del porno en la intimidad y sin ser juzgado por ello lo que redujo el sentimiento de culpa de muchos de sus consumidores.

En los 90 un nuevo invento revoluciona la erótica de los varones, las líneas eróticas, a través de las cuales podían mantener encuentros eróticos figurados con la persona que se encontraba al otro lado del teléfono. Supuso una nueva forma de gestionar y satisfacer los deseos, ya no hacía falta el contacto directo con la otra persona para gozar del cuerpo y satisfacer la erótica. Dio lugar a nuevas formas de relación, comunicación y excitación entre los amantes y supuso una alternativa a la prostitución para otros muchos.

Pero la revolución en las tecnologías de la información y la comunicación no había hecho más que empezar. Con la llegada del 2000 su avance y comercialización llegó como un estallido y en pocos años servicios e instrumentos que sólo estaban al alcance de unos pocos se convirtieron en utensilios de uso común, como el teléfono móvil, los ordenadores portátiles o las conexiones a internet, que alcanzaron durante los primeros año de la década de los 2000 su punto álgido de extensión.

Durante estos años, fruto de su expansión, la TIC dejaron de estar asociadas al colectivo adulto, a fines laborales o comunicacionales para convertirse en herramientas de ocio, entretenimiento, diversión y por qué no goce erótico. Plataformas como los chat crearon un nuevo espacio de relación y encuentro entre amantes, un mecanismo a través del cual contactar con personas de cualquier parte del mundo y esto revolucionó las relaciones de pareja. El amor se convirtió en un motivo más para el turismo y la inmigración y… los programas de entretenimiento no tardaron en ver el filón que esto suponía, invitaban a personas que afirmaban haber conocido el amor a través de la red, incluso propiciaban el encuentro entre los amantes, lo cual avivó el fenómeno.

Las web cam pretendieron mejorar este fenómeno pero en muchos casos no sirvieron más que para romper la magia de aquel que se enamora del interior de la persona sin conocer o tener en cuenta su exterior, o de aquel otro que se excita con las palabras que recibe –cibersexo -,  para destapar engaños incluso algunos delitos. Sin embargo consiguieron darle un nuevo giro a lo que se conocía como cibersexo ofreciendo la oportunidad a los amantes de verse cara a cara y gozar de sus cuerpos. Una nueva versión actualizada de las líneas eróticas de los 90, pues el sector privado no tardó en ver la oportunidad de negocio que esto suponía y pronto aparecieron los primeros canales de sexo en la red, páginas en las que un amplio listado de hombres y mujeres ofrecen sus servicios a cambio de dinero y que como ya lo hicieran las líneas eróticas se han convertido en una alternativa a la prostitución.

Esta nueva forma de relacionarse y satisfacer los deseos o excitar al otro se ha extendido bastante en los últimos años y unido esto al creciente consumo de los llamados teléfonos inteligentes, con cámara de fotos, vídeo, conexión a internet, etc… ha dado lugar a un nuevo fenómeno conocido como sexting. Se trata del envío de fotografías o vídeos de contenido erótico. Y en esto las compañías privadas también han visto un hueco de mercado por lo que han aparecido numerosas aplicaciones (Snapchat, Wickr, Facebook´s Poke) que prometen una transmisión totalmente confidencial de estos datos, incluso borrar su contenido tras el transcurso de unos segundos a partir de su reproducción en el teléfono del destinatario, ordenador, etc.., algo que no siempre sucede así y se convierte en el origen de algunos casos de chantaje, burla, presión…. denominados sextorsión por algunos psicólogos o educadores. Este fenómeno está muy ligado también a las llamadas redes sociales, grandes plataformas de comunicación e información a través de las que compartir todo tipo de datos.

No sabemos qué nuevo fenómeno irrumpirá nuestra erótica en los próximos años. Yo os invito a explorar vuestros deseos, a tenerlos en cuenta y actuar de acuerdo a ellos, a no dejar que una moda pasajera los invada hasta el punto de anularlos. Recordar que todos somos sexuados y por ellos diversos, diferentes los unos de los otros y que ésta diversidad es la que nos hace únicos y especiales, atractivos a ojos de los demás sexuados y es el motor de nuestros encuentros y desencuentros. Os invito a salir de la trampa de la normalidad, lo políticamente correcto, lo saludable, en definitiva, a pasar de lo deseable a lo deseado.