ideas, tendencias, inventos… que marcaron un antes y un después en nuestra erótica.

A veces podemos situar en el tiempo una película por el estilismo de sus protagonistas, por su ropa, peinado, calzado, incluso por sus expresiones, el tono de algunas de sus conversaciones o sus reacciones ante determinadas situaciones. Pero también por su modo de relacionarse, se seducir, de expresar sus deseos eróticos y de satisfacerlos, roles sexuales… Y es que el sexo no es un añadido o un complemento indiferente a las influencias socioculturales y como cualquier aspecto de nuestra vida se ve condicionada no sólo por la cultura sino por sus modas, normas, innovaciones tecnológicas, leyes, etc…

Hoy haremos un repaso por aquellas ideologías, tendencias, inventos, comportamientos, prácticas eróticas o actitudes que han marcado un antes y un después en el modo de ver y entender la sexualidad en las últimas 6 décadas. 

Y como no podía ser de otra forma comenzaremos en los años 60, tiempo en el que la Revolución Sexual iniciada a mediados de los 50 se encontraba en pleno auge. Movimiento que desafió el Orden Sexual establecido poniendo en duda sus tradicionales códigos de gestión y la moral sexual imperante, cuestionando el papel tradicional de la mujer -“nosotras parimos nosotras decidimos”-  y por tanto también el del hombre no sólo en lo público sino también en lo privado, redefiniendo las relaciones de pareja y con ello la institución por excelencia, el matrimonio bajo el lema “amor libre”. Ideas que favorecieron la reivindicación y recuperación del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral del ser humano hecho que permitió romper con la noción reproductiva que se tenía de la sexualidad hasta ahora dándole paso al placer.

*Hemos de decir que en esto jugó un papel muy importante a la comercialización de métodos anticonceptivos hormonales, la píldora.

Abierta la brecha al culto al cuerpo y al placer los 70 se convirtieron en años de desinhibición y exhibicionismo y prueba de ello fue la proliferación de escenas de contenido erótico en el cine, dando lugar a un nuevo género cinematográfico el destape. Fueron muchas las actrices del momento que se apuntaron a esta moda para hacerse un hueco en el mundo de la gran pantalla, Mª José Cantudo, Victoria Vera, Ángela Molina… tendencia que contribuyó a romper con el miedo al desnudo y muchos prejuicios y tabúes en torno a las relaciones eróticas. 

En los años 80 la llegada de un nuevo electrodoméstico a los hogares de los españoles, el video, supuso la democratización del porno. Hasta entonces aquellos que deseasen disfrutar de las delicias de este género cinematográfico tenían que acudir a salas especializadas, con  la estigmatización que a veces ello conllevaba, salido, viejo verde, pervertido…. Con este nuevo aparatito en casa cualquiera podía disfrutar del porno en la intimidad y sin ser juzgado por ello lo que redujo el sentimiento de culpa de muchos de sus consumidores.

En los 90 un nuevo invento revoluciona la erótica de los varones, las líneas eróticas, a través de las cuales podían mantener encuentros eróticos figurados con la persona que se encontraba al otro lado del teléfono. Supuso una nueva forma de gestionar y satisfacer los deseos, ya no hacía falta el contacto directo con la otra persona para gozar del cuerpo y satisfacer la erótica. Dio lugar a nuevas formas de relación, comunicación y excitación entre los amantes y supuso una alternativa a la prostitución para otros muchos.

Pero la revolución en las tecnologías de la información y la comunicación no había hecho más que empezar. Con la llegada del 2000 su avance y comercialización llegó como un estallido y en pocos años servicios e instrumentos que sólo estaban al alcance de unos pocos se convirtieron en utensilios de uso común, como el teléfono móvil, los ordenadores portátiles o las conexiones a internet, que alcanzaron durante los primeros año de la década de los 2000 su punto álgido de extensión.

Durante estos años, fruto de su expansión, la TIC dejaron de estar asociadas al colectivo adulto, a fines laborales o comunicacionales para convertirse en herramientas de ocio, entretenimiento, diversión y por qué no goce erótico. Plataformas como los chat crearon un nuevo espacio de relación y encuentro entre amantes, un mecanismo a través del cual contactar con personas de cualquier parte del mundo y esto revolucionó las relaciones de pareja. El amor se convirtió en un motivo más para el turismo y la inmigración y… los programas de entretenimiento no tardaron en ver el filón que esto suponía, invitaban a personas que afirmaban haber conocido el amor a través de la red, incluso propiciaban el encuentro entre los amantes, lo cual avivó el fenómeno.

Las web cam pretendieron mejorar este fenómeno pero en muchos casos no sirvieron más que para romper la magia de aquel que se enamora del interior de la persona sin conocer o tener en cuenta su exterior, o de aquel otro que se excita con las palabras que recibe –cibersexo -,  para destapar engaños incluso algunos delitos. Sin embargo consiguieron darle un nuevo giro a lo que se conocía como cibersexo ofreciendo la oportunidad a los amantes de verse cara a cara y gozar de sus cuerpos. Una nueva versión actualizada de las líneas eróticas de los 90, pues el sector privado no tardó en ver la oportunidad de negocio que esto suponía y pronto aparecieron los primeros canales de sexo en la red, páginas en las que un amplio listado de hombres y mujeres ofrecen sus servicios a cambio de dinero y que como ya lo hicieran las líneas eróticas se han convertido en una alternativa a la prostitución.

Esta nueva forma de relacionarse y satisfacer los deseos o excitar al otro se ha extendido bastante en los últimos años y unido esto al creciente consumo de los llamados teléfonos inteligentes, con cámara de fotos, vídeo, conexión a internet, etc… ha dado lugar a un nuevo fenómeno conocido como sexting. Se trata del envío de fotografías o vídeos de contenido erótico. Y en esto las compañías privadas también han visto un hueco de mercado por lo que han aparecido numerosas aplicaciones (Snapchat, Wickr, Facebook´s Poke) que prometen una transmisión totalmente confidencial de estos datos, incluso borrar su contenido tras el transcurso de unos segundos a partir de su reproducción en el teléfono del destinatario, ordenador, etc.., algo que no siempre sucede así y se convierte en el origen de algunos casos de chantaje, burla, presión…. denominados sextorsión por algunos psicólogos o educadores. Este fenómeno está muy ligado también a las llamadas redes sociales, grandes plataformas de comunicación e información a través de las que compartir todo tipo de datos.

No sabemos qué nuevo fenómeno irrumpirá nuestra erótica en los próximos años. Yo os invito a explorar vuestros deseos, a tenerlos en cuenta y actuar de acuerdo a ellos, a no dejar que una moda pasajera los invada hasta el punto de anularlos. Recordar que todos somos sexuados y por ellos diversos, diferentes los unos de los otros y que ésta diversidad es la que nos hace únicos y especiales, atractivos a ojos de los demás sexuados y es el motor de nuestros encuentros y desencuentros. Os invito a salir de la trampa de la normalidad, lo políticamente correcto, lo saludable, en definitiva, a pasar de lo deseable a lo deseado.

Deso… ¿Cuestión de moda?

Cuando los sexólogos hablamos de sexo decimos que ni se tiene ni se hace sino que se  es. El sexo no son prácticas ni atributos sino una condición de ser, de ser sexuados, de sentirse, vivirse y expresarse de uno u otro sexo. Y este sexo que se es no es dado de una sola vez, sino que es fruto de un continuo y permanente proceso de sexuación por el que nos construimos como los hombres y mujeres que somos, con nuestros modos, matices y peculiaridades, que nos dota de individualidad y nos hace por ello únicos y especiales. Un proceso en el que no sólo influyen aspectos orgánicos o fisiológicos, sino también psicológicos y sociales, por lo que se encuentra muy ligado a la cultura en la que nacemos, crecemos y nos desarrollamos y a nuestro proceso de socialización.  

De manera que aunque el hecho de que todos somos sexuados sea universal, la forma en que lo vivíamos, expresemos o satisfagamos no será igual para todos y estará condicionada por las normas y leyes que regulen la cultura en la que vivimos. Pero las sociedades no son estancas ni impermeables, evolucionan y se desarrollan adaptándose a las nuevas necesidades de sus miembros, a las condiciones de su entorno, a su historia, a las influencias de otros grupos… por lo que aquellas ideas, valores, creencias, expectativas, roles, etc.… que orientan el comportamiento de sus miembros no siempre son y han sido ni serán las mismas.

Si echamos la vista atrás podremos ver que la noción de sexualidad dentro de una misma cultura ha variado a lo largo de su historia en función de estas ideas, influencias, tendencias, creencias… hasta el punto de que prácticas eróticas, orientaciones del deseo, modos de relacionarse o estrategias de seducción que antes eran rechazadas, ahora se asumen y aceptan con total naturalidad e incluso se promocionan. Es el caso por ejemplo de la homosexualidad, un matiz de nuestro deseo erótico, clasificado por la OMS hasta el 17 de Mayo de 1990 como enfermedad y por ello rechazada y condenada por muchos que hoy goza de un generalizado nivel de aceptación… ¿o no?

En los últimos años he observado que en la mayoría de las series de televisión, programas de entretenimiento o películas dirigidas al público juvenil aparece algún personaje que hace pública su orientación homosexual, casi siempre hay algún otro protagonista que se mofa de él y le rechaza, pero esto no se alarga demasiado en el tiempo, pronto el resto de compañeros salen en su defensa y al final el malote termina siendo tan amigo del gay y en algunos casos incluso haciendo pública también su orientación homosexual.

Creo que esto ha calado en los adolescentes y cada vez me resulta más común encontrar en los I.E.S alumnos (sobre todo chicos) que no temen hacer pública su orientación erótica o pandillas de chicas que presumen de tener un amigo gay, sin embargo pese al aparente conocimiento y aceptación de la homosexualidad, cuando tratamos el tema en los ciclos de Educación de las Sexualidades sigo apreciando algunas lagunas al respecto, sorpresa al hablar del tema como un matiz de nuestra erótica, de nuestro desear, actitudes combativas, normalizadoras, incluso patologizantes y homófobas al respecto que me hacen pensar si esta supuesta aceptación es tal y si es así si es fruto de una actitud de cultivo hacia el sexo y la diversidad que éste entraña o más bien son fruto de una actitud permisiva hacia la sexualidad ligada a una moda pasajera. Y es que no es lo mismo permitir que respetar o aceptar, pues el acto mismo de dar permiso supone establecer un orden o criterio que legitimará unos comportamientos, ideas, valores… frente a otros a los que se les ha negado ese permiso. De manera que como vemos una actitud permisiva hacia la sexualidad no se diferencia tanto como pudiese parecer de una actitud prohibitiva y por consiguiente sus consecuencias son parecidas.   

Esta última actuará rechazando a través de diferentes cauces como la moral (pecado), la ley (delito), lo salud (enfermedad), ect… aquellas prácticas eróticas, comportamientos o actitudes que se alejan de los criterios y límites que definen la noción de sexualidad que defiende. Por su parte, desde una actitud permisiva se promocionarán una serie de valores, prácticas, comportamientos, etc…bajo el alegato de lo progre, la moda, lo snob… de acuerdo a la noción de sexualidad que se defienda, legitimando aquellos que se encuentren dentro de este orden en pro de aquellos que se sitúan fuera de él.

Ambas opciones tienden a promocionar una única noción o forma de entender, vivir y expresar la sexualidad. En los dos casos se establece un orden y unos límites legitimadores que determinarán qué se encuentra dentro de dicho orden y qué no.

Por el contrario desde una actitud de cultivo frente a la sexualidad, se parte de la diversidad como cualidad inherente a nuestra condición de sexuados y como valor a cultivar, como fuente de enriquecimiento individual y colectivo. Y desde ella el criterio de medida o de legitimidad no es la norma, la moda, la salud o lo políticamente correcto sino el goce, el grado de satisfacción que nos producen nuestro sexo, nuestra orientación del deseo erótico, las formas de seducir al otro, las prácticas o la forma de expresar nuestros deseos…. Una actitud en la que prima la libertad de los sujetos, donde se promociona la autoexploración como modo para alcanzar el conocimiento de nuestro sexo y con éste su aceptación y por consiguiente una vivencia satisfactoria, tres objetivos básicos (que no sencillos) que mejorarían la convivencia entre los sexos.

De manera que os invito a explorar vuestro sexo, vuestra peculiar forma de ser hombres y mujeres, de desear, sentiros deseados, expresar y satisfacer vuestros deseos, a despojaros de lo normal, la enfermedad, los juicios de moral, lo perverso, las modas,  las expectativas sociales o lo políticamente correcto, a crear vuestra propia noción de sexualidad y a tener presente la diversidad como valor a cultivar y respetar.

Los afrodisiacos y las drogas en la erótica

Con frecuencia oímos, incluso en algún momento hemos pronunciado, la frase bebo para olvidar, beber me ayuda a relacionarme con los demás…. Y es que la creencia generaliza de que el alcohol y otras muchas sustancias nos ayudan a enfrentarnos a nuestros miedos, dificultades o aquello que menos nos gusta es un hecho.El terreno de la erótica no iba a ser menos y a menudo muchas personas recurren a todo tipo de sustancias para sentirse más seguros, potenciar tales o cuales capacidades, incrementar ciertas sensaciones (o más bien anular otras)…. Un largo etcéteras de motivos que pretenden justificar su uso, lejos de que éstas consigan los fines que se propone.

“La gente tiene más miedo a la intimidad que al contacto sexual: les resulta más fácil borrar a su pareja en el éxtasis de una droga que vivenciar plenamente el contacto con ella”.  (Helen Kaplan, 1979)

El miedo al rechazo, al compromiso, a reconocer nuestra vulnerabilidad en el encuentro con el otro y nuestra escasa tolerancia a la frustración, hacen que en ocasiones prefiramos vivir nuestros encuentros eróticos bajo los efectos de diversas sustancias que nos evaden de estos miedos, en lugar de asumirlos como peculiaridades propias de mi particular forma de ser, sentirme y expresarme como hombre o mujer,  aprendiendo a disfrutar de/con ellos o combatirlos en la medida de lo posible. Actitud que no sólo nos aleja de estas preocupaciones durante el encuentro sino también de nuestra pareja, de nosotros mismos y en definitiva de nuestro placer.

Los efectos beneficiosos que muchas de estas sustancias producen en la Respuesta Sexual de quienes las consumen tiene más que  ver con factores psicológicos, con la fe que se tenga en dicha sustancia o el contexto en que se lleva a cabo su consumo que con las propiedades de sus principios activos. Está demostrado que el consumo frecuente de muchas de estas sustancias, lejos de proporcionar beneficios, se convierten en fuente de dificultades que afectan a la Respuesta Sexual – entre otras – en sus diferentes fases: deseo, excitación, meseta, orgasmos y resolución. Por lo que mejorar la calidad de nuestra erótica o amatoria no parece uno de los mejores motivos para recurrir a ellas.

Desde los primeros años de la historia el ser humano ha buscado el brebaje que le ayudase a incrementar su capacidad sexual, su deseo erótico o a corregir posibles dificultades eróticas, ha intentado crear pócimas mágicas que les facilitasen la seducción del amado/a o le ayudasen a olvidar, incluso se le han atribuido cualidades estimulantes o excitantes a algunos alimentos, sin embargo ha día de hoy podemos decir que ninguno de estos intentos ha dado sus frutos y que por tanto no existe el afrodisiaco ideal, una sustancia universal cuyas propiedades incrementen el deseo erótico y la excitación y acaben con las temidas dificultades eróticas sin dañar otras funciones orgánicas.

Como ya hemos dicho en más de una ocasión del mismo modo que somos personas con diferentes personalidades, también somos seres sexuados con diferentes sexualidades y por ello seres eróticos (deseantes) con diferentes eróticas (diversos modos de desear,  sentirnos deseados y con infinitas formas de satisfacer nuestros deseos), de manera que pretender encontrar un olor, sabor o textura universal con cualidades estimulantes y excitantes que mejoren nuestra Respuesta Sexual parece algo utópico.

Probablemente el mejor afrodisiaco resida en nosotros mismos, en nuestra predisposición para asumir nuestros miedos, limitaciones, virtudes, aptitudes, potencial…. reconocerlos como parte de nosotros, como peculiaridades que nos dotan de identidad propia y nos hacen especiales, como posibles fuentes también de enriquecimiento y con nuestra capacidad creativa para permitirnos verlos desde otros puntos de vista, darles un nuevo significado en nuestra biografía y sobre todo aprender a ver lo positivo de todos ellos permitiéndonos disfrutar de y con ellos.

El mejor afrodisiaco por tanto es el conocimiento y aceptación de nuestro sexo, de nuestra peculiar y particular forma de ser, sentirnos, vivirnos y expresarnos como los hombres y mujeres que somos, diferentes los unos de los otros y por ello únicos y especiales. Pues sólo aceptándonos tal como somos, con nuestro potencial y limitaciones, con nuestros miedos y nuestros deseos, expectativas, valores, creencias, cualidades físicas, actitudes y aptitudes… lograremos una vivencia satisfactoria de nuestra erótica. Y ¡ojo! asumir todo esto no significa que nos guste o comulguemos con ello, simplemente aceptar que es parte de nosotros y darnos cuenta de que nosotros somos los directores de nuestra vida, por lo que si algo no nos gusta está en nuestra manos cambiarlo.

Por último os propongo un juego para lograr este potente afrodisiaco que todos llevamos dentro. Os invito a que cojáis papel y bolígrafo y hagáis 4 columnas en las que anotaréis los siguientes conceptos:

Sombra             Máscara           Miedo          Capacidad

Y penséis en vuestras sombras, en aquello que menos os gusta de vosotros y escondéis a ojos de los demás, en la máscara que le habéis puesto para disimularlo, para que nadie se dé cuenta y en el miedo que oculta esta máscara, es decir, el por qué no queréis sacar a la luz esa sombra. Y por último pensar en las capacidades que habéis desarrollado a lo largo de vuestra biografía gracias a este juego de sombras y máscaras, que cualidades o aptitudes, os ha aportado ese miedo.

Reconozco que es un duro trabajo de reflexión personal, pero sus beneficios lo compensan. Os invito a jugar con vuestras sombras, máscaras y miedos a dialogar con ellos, a escucharlos… y sobre todo a aprender y disfrutar de ellos.

 

Descongela tu erótica

Del mismo modo que con la llegada del invierno protegemos nuestros cuerpos del frío con abrigos, guantes, bufandas, gorros, etc.… en ocasiones también resguardamos nuestra erótica de posibles amenazas.

Decíamos en el post de “La Primavera la sangre altera” que la subida de la temperatura y el incremento de las horas de luz solar no sólo nos permiten despojarnos de muchas de estas prendas, sintiéndonos y resultando más atractivos a ojos de los demás, sino que además tienen unos efectos muy positivos en nuestro estado de ánimo y por ende en nuestra erótica.La mayor exposición a la luz solar aumenta la secreción de melatonina y endorfinas, tanto en hombres como en mujeres, hormonas que tienen unos efectos muy positivos en nuestro estado de ánimo y en nuestra libido por su poder relajante y la sensación de bienestar que generan, por ello que los días soleados nos encontremos de mejor humor, más enérgicos, con más ganas de salir…, lo cual conlleva una mayor predisposición para las relaciones sociales y evidentemente también para las eróticas. De modo que el sol y la subida de las temperaturas se convierten en dos aliados muy potentes para ayudarnos a descongelarnos, a abandonar esa actitud pasiva, apática propia de los meses grises de invierno en la que caemos en ocasiones.

Pero como decíamos en el mismo post hay quien sufre el efecto contrario, la astenia primaveral, un profundo cansancio, agotamiento, falta de energía…. motivado por una bajada de betaendorfinas en el plasma (sustancias que regulan el estado bienestar – malestar), que hacen que a su cuerpo le cueste asimilar estos cambios climáticos.

Todo proceso de descongelación lleva su tiempo y no todos los procesos suceden igual.

En ocasiones nuestra erótica ha sido tan protegida que podríamos decir que se encuentra en un estado de astenia, le cuesta descongelarse, de nosotros depende que sea sólo estacional, por ello hoy hablaremos de los anticongelantes de la erótica, las prendas de las que hemos de desprendernos y los focos de calor que pueden ayudarnos a descongelarla.

  • Comunicación. El mejor anticongelante.

Junto al compromiso la intimidad es uno de los grandes pilares de las relaciones de pareja. Por ello resulta muy importante cultivarla y una de las mejores formas de hacerlo es comunicarnos y no sólo verbalmente.

En ocasiones cuando animo a las parejas en consulta a comunicarse, imaginan una charla transcendental frente a frente como si de un debate se tratase. Y en realidad las parejas y sobre todo aquellas que conviven, disponen de diversos espacios de comunicación a lo largo del día. Desde una mirada al despertarse, el tiempo del desayuno, mientras preparan la cena, hacen la compra… todos estos son momentos en los que podemos aprovechar para charlar con nuestra pareja sobre cómo nos ha ido el día, los planes para el fin de semana, desahogarnos del estrés laboral, una discusión con mi madre…. lo que nos apetezca, pero sobre todo son momentos para hacerle saber a la otra persona cuán importante es para nosotros, para expresar nuestro deseo, nuestro amor… con una caricia, una mirada, un azote en el trasero… Y todos ellos son pequeños gestos que nos ayudan a cultivar este gran pilar, la intimidad.

Pero hemos de tener en cuenta algunas cuestiones:

1)       Convivir en pareja no significa anularnos como individuo, cada uno de nosotros sigue desarrollándose, creciendo y resulta muy importante compartir con el otro este proceso, ya que de no ser así corremos el riesgo de crecer cada uno por nuestro lado haciendo que cada vez sean menos nuestros puntos de encuentro o estén más lejanos. Por ello resulta muy importante dedicar unos minutos del día a compartirnos con la pareja, a conocernos, a ponernos al día de nuestros cambios, intereses, expectativas, dificultades, ilusiones, a incluir al otro en mis proyectos. Pero ¡ojo! guardando unos límites, sin perder nuestra intimidad personal. Vivir en pareja no significa que el otro tenga que saberlo todo de mí.  Cada uno de nosotros ha de mantener un espacio íntimo y es libre de decidir qué parcelas de sí quiere compartir con la otra persona y cuáles no y hasta dónde.

2)      La sinceridad no siempre es un valor. Una cosa es ser sincero y otra muy distinta es ser sincericida.  Y no es que yo quiera poner en duda el valor de la verdad, simplemente que tengamos presente que la sinceridad deja de ser una virtud cuando decimos lo que pensamos sin tener en cuenta la personalidad de nuestro interlocutor y cómo van a afectarle nuestras palabras.  De manea que yo os invito a hacer un ejercicio de reflexión, a cuestionar y dosificar el grado de sinceridad en función de la personalidad que tenemos en frente. Adaptar nuestro grado de sinceridad a las características de nuestro interlocutor, no significa faltar a la verdad sino hacerla pública causando el menor daño.

3)      Bilingüismo sexual. Este es un término que acuño Silverio Sáez un compañero de profesión, para explicar las diferencias sexuadas en cuanto a la forma de entender y explicar la realidad de forma diferencial entre de hombres y mujeres y que considero bastante esclarecedor.

En las relaciones de pareja no sólo interactúan dos cuerpos distintos (más allá de sus genitales), sino dos formas de pensar, de desear, de sentirse deseado, dos expectativas distintas… en definitiva dos sexualidades diferentes. Por lo que la clave para mejorar la convivencia entre los sexos, a veces tan complicada, radica en asumir estas diferencias y estar dispuestos a conocer y entender el “idioma del otro”, potenciar el bilingüismo sexual. Comprender que hombres y mujeres somos distintos y ver esta diversidad como fuente de enriquecimiento, rompiendo con tendencias jerárquicas, haciendo un esfuerzo por entender el idioma del otro, pero ¡ojo! entenderlo no asumirlo, pues son distintos pero no mejores ni peores. En resumen, que cada uno de nosotros aunque pensemos en una de las lenguas (masculina o femenina), nos sintamos cómodos  y la dominemos,  seamos capaces de entender la otra y hablarla aunque tengamos acento.

  • Despojarse de obligaciones, prejuicios y miedos.

Al igual que con la llegada de la primavera nos despojamos de abrigos, bufandas, gorros, guantes… una vez que hemos alcanzado cierto grado de intimidad con nuestra pareja, resulta importante que seamos capaces de abandonar muchos de nuestros miedos, prejuicios, sentimientos de culpa o de responsabilidad. Y para ello no hay mejor arma que conocernos, autoexplorarnos para descifrar nuestras limitaciones y lo que es más importante, nuestro potencial.

Reconocer y aceptar(nos) que no podremos hacer tal o cual cosa, que no deseamos ciertas prácticas, que no nos sentimos cómodos en determinadas situaciones o que me excita tal o cual cosa…. y asumir que no por ello somos mejores ni peores, simplemente diversos y como ya hemos dicho en más de una ocasión, lejos de ser algo negativo, la diversidad es fuente de riqueza personal y colectiva. Por ello os invito a despojaros de la obligación de desear y ejecutar tres coitos por semana, de tener que llegar a la vez al orgasmo, de mantener la erección “X” minutos, de que me apetezca vestirme de cuero y comprarme un látigo, etc.…. a desprenderos de todas estas ideas y desnudar vuestro deseo, pues sólo así podremos conocerlos, aceptarlo y aprender a satisfacerlo.

  • Las fantasías, el mejor foco de calor.

A veces para entrar en calor no basta con abrigarnos, necesitamos también de una fuente de calor y éste es el papel que van a desempeñar las fantasías en nuestra erótica, van a permitir que nuestro deseo no se enfríe. Son muchos los vientos que pueden apagar la llama de nuestro deseo, el estrés laboral, las tareas domésticas, el cuidado de los hijos, las discusiones con las familias de origen, la salud… por ello hemos de cuidarlo día a día para que no se apague.

Por medio de las fantasías conseguimos erotizar nuestro cerebro (el órgano sexual por excelencia) es decir, darle cabida al deseo erótico en nuestros pensamientos y en nuestra rutina, de manera que así conseguimos alejar otras cuestiones que a veces le roban protagonismo. A través de ellas le hacemos un hueco al deseo y al hacerle sitio este fluye sin más.

Otro aspecto a destacar de las fantasías eróticas es que cultivar nuestro imaginario ejercita nuestra creatividad y esta es una de las aptitudes que mejor nos ayudan a luchar contra la tan temida monotonía, permitiéndonos no sólo introducir pequeños cambios en nuestra rutina, sino también a percibir la realidad desde diferentes puntos de vista, algo bastante enriquecedor y que facilita entre otras cosas la resolución de conflictos en pareja.

Por ello os invito a avivar la llama de vuestro deseo, a potenciar vuestra creatividad y vuestro imaginario a través del cine, la fotografía, la novela o la poesía erótica. A darles un papel protagonista a las fantasías en la película de vuestras vidas.

Y una cosa más, no podemos olvidar que las fantasías son una de las dos posibles vías para satisfacer nuestros deseos, dentro de las cuales encontramos infinitas formas de hacerlo. Decíamos en el post de “fantasías eróticas” que es como si el deseo se pudiese jugar en dos pistas, las fantasías y las conductas o los gestos, de manera que en cada uno de nosotros decidirá qué deseos juegan en cada una de ellas, es decir, qué deseos vamos a satisfacer a través de las fantasías y cuáles vamos a satisfacer por medio de prácticas o conductas.

Las fantasías son a la vez fuente de satisfacción y herramienta para cultivar nuestra erótica.