10 ideas para preservar la intimidad en la pareja tras la maternidad/paternidad.

La relación de pareja es una relación de vinculación (J. Landarroitajáuregui y E. Pérez, Teoría de pareja, 1995), en la que se establecen unos nexos de unión entre los sujetos que la forman, una unión que necesita de:

  1. Cierto compromiso por parte de sus integrantes para mantener dicha asociación en el tiempo.
  2. Que se establezca una relación de sinergia que asegure la cooperación e igualdad de sus miembros.
  3. Y un clima de intimidad que garantice su comunión, el acto de compartirse de sus miembros, la comunicación, expresión de afectos, …

Hoy nos centraremos en esta última, la intimidad, por ser la menos cultivada por las parejas tras la llegada de los hijos, que es el tema del que hablaremos hoy en la sección de sexo de “Las Tardes de Radio Alcosa”.

La pareja es el núcleo de la familia, su principal pilar, pero esto suele olvidarse con la llegada de los hijos.

A menudo encontramos parejas que dedican prácticamente la totalidad de su tiempo al cuidado de la familia, el trabajo, las tareas domésticas o sus compromisos sociales, dejando la pareja en un segundo, tercer o cuarto plano. Y sin embargo toda relación de pareja necesita una especial atención y, sobre todo intimidad para fortalecerse y crecer.

 

Es cierto que con la llegada de los hijos la intimidad de la pareja disminuye, pero resulta muy importante que en estos momentos no se pierdan los espacios, que la pareja aprenda a descansar de su rol de padres para cultivar el de amantes. Y por ello en el post de hoy pretende dar algunas ideas para facilitaros esta tarea que sabemos que no es nada fácil pero ¿cuántos aspectos de las relaciones humanas lo son?

Ahí van algunas ideas:

  1. Intimidad de pareja e intimidad familiar. Es importante que nuestros hijos aprendan que hay espacios, tiempos de intimidad, que son de la familia y otros que son de la pareja. Se trata de que nos vean no sólo como padres, sino también como pareja que necesita momentos y espacios de intimidad propios. Y esto les será de gran utilidad en el futuro porque, de este modo no sólo les estamos transmitiendo un modelo de familia, sino también de pareja y, de pareja que se cuida y se quiere, que se respeta. Una familia es una organización formada por dos sistemas que se relacionan e intercomunican, pero que son independientes el uno del otro.
  2. Una pareja es un dúo, no un trío o un cuarteto. Para mantener estos espacio de intimidad en pareja, es necesario establecer unos límites (extradiádicos) para con los hijos (y otras personas con las que la pareja pueda convivir) que han de estar perfectamente definidos por la pareja (aunque con cierto grado de flexibilidad) para garantizar así su intimidad. Hemos de construir unos límites que demarquen dónde acaba la familia y dónde empieza la pareja. De manera que nuestros hijos aprendan a respetar nuestros tiempos y espacios de intimidad, las cuestiones en las que tienen voz y voto y en las que no, del mismo modo  que nosotros respetaremos los suyos, todos necesitamos momentos de intimidad para crecer y desarrollarnos.

Tenemos que aprender a darle el privilegio que merece la intimidad y ser conscientes de su importancia, pues como decíamos el núcleo de la familia es la pareja y, si esta falla, se pone en peligro la estructura familiar.  Si queremos mantener el árbol de la familia no tenemos que regar sus hojas, los hijos, sino sus raíces, la pareja.

  1. Todos tenemos trapos sucios. Conservar esta intimidad no es sólo cuestión de limitar la intromisión de los demás, sino de gestionar cuánto de nuestra intimidad como pareja estamos dispuestos o queremos compartir, por ello conviene cuidar nuestros comentarios y los detalles de nuestra relación que desvelamos en presencia de los hijos (u otras personas), pues con ello estamos abriendo una puerta a nuestra intimidad, les estamos dando la llave para entrar en terreno privado, con el consiguiente daño que compartir con otros estos asuntos puede ocasionar al otro y a la relación de pareja.
  2. Límites Intradiádicos o respecto al otro miembro de la pareja. Vivir en pareja no supone tener que compartirlo todo con la otra persona. Resulta muy importante mantener unos espacios y tiempos que nos permitan desarrollarnos como individuos y de este modo poder aportar nuevos elementos que enriquezcan la relación. Y es importante que nuestros hijos perciban esto, que vean que ambos seguimos manteniendo nuestras inquietudes, gustos, amistades personales, que no tienen por qué coincidir, a pesar de vivir en pareja, para que aprendan a valorar su intimidad, ese espacio donde uno es y se encuentra consigo mismo, donde satisface las necesidades de su yo. Pero también para que entiendan que la diversidad no es incompatible con la convivencia sino todo lo contrario, la enriquece.
  3. Se hace saber… A menudo los hijos nos ponen ante la tesitura de tener que tomar decisiones como padres sobre asuntos en los que tenemos diferentes opiniones. Resulta beneficioso que los hijos perciban que cada uno de nosotros posee criterios distintos en torno a un mismo asunto, sin embargo no conviene que presencien nuestras discrepancias durante la toma de decisiones, ya que éstas podrían ser utilizadas en nuestra contra en futuras ocasiones (ante discusiones con uno de los progenitores busquen alianzas con el otro). Por ello os invito a debatir estos asuntos en privado, en vuestra intimidad como padres, ya que de no ser así estaríamos poniendo en peligro aquellos límites de los que hablábamos y sólo compartir con ellos la solución de vuestro debate una vez que hayáis tomado una decisión.
  4. Entonces…¿Nuestros hijos no nos pueden ver discutir? Las parejas se construyen a base de discusiones. Y es importante que nuestros hijos aprendan que a pesar de poseer opiniones encontradas, diferentes puntos de vista, a través del diálogo y la escucha conseguimos llegar a acuerdos, cedemos o estamos dispuestos a renunciar a ciertas cosas por el bien del otro, de la familia…. Pero como os decía, mantener la intimidad es fundamental para preservar la pareja, por ello es importante que aunque nuestros hijos puedan presenciar algunas de nuestras discusiones, debemos intentar no hacerles partícipes de ellas. Y es que a veces caemos en el error de buscar aliados en la estructura familiar para defender nuestra postura ¡ERROR! La pareja y la familia son dos sistemas que se interrelacionan pero independientes recordemos.
  5. No pagar los platos rotos de la familia con la pareja o los de la pareja con la familia. Si queremos preservar la intimidad y mantener unos límites respecto con los hijos o el resto de personas con los que convivamos, no podemos hacerles partícipes de nuestras discusiones. Del mismo modo que si queremos cultivar la intimidad de la pareja hemos de aprender a separar nuestra faceta de padres y amantes. Los conflictos de familia con la familia, los conflictos de pareja con la pareja.
  6. Espacio sagrado. Con la llegada del bebé muchas parejas deciden hacerle un hueco en su habitación los primeros meses de vida para facilitar su cuidado, tiempo que en ocasiones se prolonga durante años. No podemos alcanzar un clima de intimidad en pareja si tenemos un huésped en la habitación. Es importante que la pareja goce de un lugar sagrado dentro de la casa, de un espacio en el que poder desconectar de su rol de padres y dedicarse a cultivar el de amantes.
  7. Ahora somos amantes. Como ya hemos dicho es muy importante que las parejas mantengan espacios de intimidad. Para ello yo os recomiendo reservar unos tiempos, días o espacios exclusivos para la pareja, realizar actividades conjuntas, algún deporte, ir a cenar, un concierto…actividades que nos permitan cultivar la intimidad de pareja desde diferentes planos. Desconectar de nuestro rol de padres y dedicarnos tiempos y espacios como pareja asegura una mejor comunicación e intimidad.
  8. Cultivar el deseo erótico, hacerle un hueco en nuestras prioridades cotidianas por medio de la fantasía, los gestos, la actitud, lo importante es que lo cultivemos para así mejorar la intimidad de la pareja y que se vean satisfechas nuestras necesidades y expectativas como amantes.