Claves para mejorar las relaciones de pareja V. Compartirse mejor que dar.

5.-  MEJOR COMPARTIRNOS QUE DAR SIN ESCUCHAR:

En Navidad se nos ablanda el corazón y nos volvemos más generosos. Nos prometemos que este sentimiento va a seguir latente en nosotros y nos va a acompañar durante todo el año, pero… qué es lo que pretendemos ¿dar o satisfacer al otro? Os invito a pensar en ello.

Uno de los errores más frecuentes en las relaciones de pareja, es creer que lo conocemos todo sobre la otra persona, qué piensa, qué quiere, qué desea, cómo, dónde, cuándo…. lo que nos conduce a veces a caer en el error de no prestar atención a sus demandas, de dar sin preguntarnos si aquello que regalamos es lo que verdaderamente desea quien lo recibe, o si lo desea en ese modo, momento, lugar… Con la mejor de nuestras intenciones caemos en la trampa de dar según nuestro criterio, de regalar aquello que creemos más conveniente para el otro. Y … según esto, ¿podríamos decir que damos desinteresadamente? ¿O quizá lo hacemos porque en cierto modo nosotros también recibimos algún beneficio a cambio? (Aunque sólo sea el de saber que las cosas se han hecho a nuestra manera -que no es poco- sentir que nuestra fórmula es la mejor), ¿o porque esperamos que nuestros actos nos sean devueltos?

A veces el hecho de dar no es fruto de un acto tan desinteresado como creemos, sino que surge con la esperanza de recibir las mismas atenciones en un futuro por parte del otro. Pero hemos de tener claro que dar y pedir no es lo mismo, que si deseamos algo del otro el protocolo de actuación no será dar, sino pedir y, que por muy bien que nos conozcamos podremos intuir los deseos o pensamientos del otro en algunos momentos, pero no adivinarlos.

Por ello me gustaría dejar claro que, como en todo, en las relaciones de pareja con  la buena voluntad no basta (y si no que le pregunten a Cecilia Giménez después de intentar restaurar el  Ecce Homo del Santuario de Misericordia en Borja). A pesar de que creamos saberlo todo sobre nuestro/a compañero/a y nuestros actos surjan fruto de nuestro amor y deseo por satisfacerle, el mejor regalo que podemos hacernos en pareja es compartir nuestros deseos, hacerlos explícitos y estar dispuestos a escuchar los del otro, a negociarlos y satisfacerlos, aunque no siempre comulguemos con ellos.

 

Y ¡ojo! digo hacer los deseos explícitos porque en ocasiones damos por supuesto, que como nos conocemos tan bien, el otro sabe lo que deseamos, o peor aún, creemos que tiene la obligación de saberlo. Y por mucho que algunos digan, mi experiencia me dice que por muy bien que se conozca a una persona, el don de saber qué piensa o qué desea en cada momento no existe.

Compartirnos en pareja es algo más que dar, es tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad, reconocer que necesitamos al otro para satisfacer una parte de nosotros y lo deseamos, y es tener voluntad para colaborar en la satisfacción de los deseos del otro.  Os invito a tengáis presente esta reflexión en vuestros actos de generosida y a leer el siguiente cuento ArturoClementina.

Espero que ideas os ayuden a reflexionar y por supuesto a conseguir la satisfacción en vuestra relación de pareja.

¡Hasta la próxima entrada!