Claves para una vivencia satisfactoria de tu relación de pareja.

El fin de año es tiempo de reflexión, de autoanálisis y evaluación, tiempo en el que tomamos conciencia de todos aquellos logros conseguidos a lo largo del año, pero sobre todo de aquello que nos queda por hacer, mejorar o queremos cambiar. Por ello el inicio del nuevo año es época de propósitos, de buenas intenciones, un tiempo en el que nos encontramos decididos para ponerle solución a aquello que nos causa insatisfacción en nuestras vidas. Y a menudo una de estas cosas es nuestra relación de pareja. Por ello como decíamos en el post anterior, no es casualidad que enero sea uno de los meses en los que más divorcios y separaciones se producen.

A veces, cuando nos marcamos nuestros objetivos para el año nuevo olvidamos introducir algunos que nos ayuden a cultivar nuestra relación de pareja, por ello en las siguientes entradas os daré 5 claves para trabajar en pareja que nos facilitarán una vivencia satisfactoria de nuestra relación de pareja.

Enpezamos el el primero:

1.- BILINGÜISMO SEXUAL:

Aprender idiomas es uno de los propósitos más comunes año tras año en la mayoría de nosotros. El ser humano es ser social por naturaleza y, en tiempos de globalización el dominio de otras lenguas se hace fundamental para mejorar nuestra comunicación y participación.

Probablemente muchos de vosotros hayáis tenido la sensación en alguna ocasión de que vuestra pareja no habla vuestro mismo idioma, parece no ver o entender la realidad del mismo modo en que tú la ves. ¡Felicidades! se confirman tus sospechas, sobre todo si sois una pareja heterosexual.

Que hombres y mujeres somos distintos no es una novedad y es que el sexo es en sí mismo agente de diversidad e igualdad a la vez. Generador de diferencia porque fruto del proceso de sexuación, por el que cada uno de nosotros nos construimos como los hombres y mujeres que somos, nos hacemos distintos los unos a los otros. Y generador de igualdad porque nos sitúa a todos bajo la misma condición, la de seres sexuados, todos somos sexuados y no podemos no serlo. Dos sexos con diferentes sexualidades, del mismo modo que todos somos personas con diferentes sexualidades.

Y partiendo de la idea de que ambos sexos somos diferentes no será difícil comprender que estas diferencias no se limitan sólo a nuestros genitales, sino que también afectan a nuestra forma de pensar y entender la realidad, de relacionarnos, de desear, de sentirnos deseados, etc…. Por lo que efectivamente, cada uno de nosotros posee una lengua, una forma de entender y explicar la realidad, de comunicarnos e interactuar con los demás.

En las relaciones de pareja no sólo interactúan dos cuerpos distintos (más allá de sus genitales), sino dos formas de pensar, de desear, de sentirse deseado, dos expectativas distintas… en definitiva dos sexualidades diferentes. Por lo que la clave para mejorar la convivencia entre los sexos, a veces tan complicada, radica en asumir estas diferencias y estar dispuestos a conocer y entender el “idioma del otro”. Como diría Silverio Sáez, un gran maestro y compañero, potenciar el bilingüismo sexual. Comprender que hombres y mujeres somos distintos y ver esta diversidad como fuente de enriquecimiento, rompiendo con tendencias jerárquicas haciendo un esfuerzo por entender el idioma del otro, pero ¡ojo! entenderlo no asumirlo, pues recordemos que no son mejores ni peores, sino diferentes. En resumen, que cada uno de nosotros aunque pensemos en una de las lenguas, nos sintamos cómodos  y la dominemos,  seamos capaces de entender la otra y hablarla aunque tengamos acento.