JUGUETES ERÓTICOS

La juguetería erótica nos permite cultivar el aprendizaje y la exploración de nuestra erótica, nos ayuda experimentar sensaciones placenteras y a prender a divertirnos y disfrutar de nuestro cuerpo y  del de nuestra pareja. Pero también pueden suponer un recurso o una herramienta muy buena en momentos de nuestra vida en los que la salud sexual necesita un especial cuidado, como por ejemplo después del parto, en periodos en los que resulta más complicado logar o mantener una erección, en la menopausia, etc.… Por eso el próximo miércoles en la sección de sexo de “Las Tades de Radio Alcosa” hablaremos no sólo de aquellos juguetes que nos permiten disfrutar y divertirnos con nuestros cuerpos, sino también de aquellos que además nos van a ser de utilidad en algunos momentos para lograr una vivencia satisfactoria de nuestra erótica, ayudándonos a superar algunas dificultades.

¿Te lo vas a perder?

 

Algunas cuestiones sobre las Fantasías Eróticas.

 

¿No pudiste escuchar ayer la sección de sexo de “Las tardes de Radio Alcosa”? No te preocupes, aquí tienes la respuesta a muchas de tus preguntas.

Como os decía en el anterior post, según estudios de Bivona y Critelli (2008), un 42% de las mujeres fantasea con la violación, datos que según los autores del estudio podrían estar sesgados por la deseabilidad social, con lo que el número de mujeres que disfruta con esta fantasía podría ser mayor.

¿Pero… cómo puede una mujer disfrutar de una fantasía así os preguntaréis muchos?

Lo cierto es que aunque en estas fantasías las violación se convierte en el contenido imaginario, no hablamos del término violación con las connotaciones que se le atribuyen en la vida real, es decir fuera de este imaginario erótico, no hablamos tanto de un acto violento en contra de la voluntad de uno de los participantes, sino de un juego de seducción en el que el consentimiento existiría de forma sutil, pues en la mayoría de estas fantasías la negativa de la mujer en este caso no tiene como objetivo que no se produzca el encuentro erótico, ya sea un coito, una masturbación, etc…, sino que forma parte de este juego, de este tira y afloja para provocar ciertas reacciones en el otro e incentivar su deseo.

¿Y las mujeres que fantasean con este tipo de experiencias es porque tienen gusto por la violencia o por prácticas de sumisión?

El gusto, o mejor dicho la excitación por medio de este tipo de fantasías, tiene más que ver con el rol con el que ellas se sienten satisfechas en el juego del deseo que con su aceptación o no de determinadas prácticas.

Los sexólogos cuando hablamos del deseo no lo hacemos como sustantivo sino como verbo, porque cuando nos referimos a él hablamos de acciones, de interacción porque esto del deseo es como una especie de juego en el que cada uno de los sujetos que participan asume un rol: DESEANTE, o sujeto deseante y DESEADO u objeto deseado. Pero estos roles tienden a diluirse a medida que se desarrolla el encuentro erótico, ya que los participantes asumen los dos roles a la vez, es decir yo te deseos a ti pero también me siento deseado/a por ti. De manera que nos convertimos en sujeto y objeto de deseo a la vez. Sin embargo lo cierto es que el rol del que partimos hombres y mujeres tiende a ser distinto. Por regla general las mujeres (no olvidemos que el sexo es la diferencia y que aunque existan unos patrones generalizados diferenciados en cuanto a la forma de desear y sentirse deseado de hombres y mujeres, no todos los hombres y mujeres somos iguales, como dice Silberio Sáez, todos somos personas con diferentes personalidades y todos somos sexuados, tenemos un sexo, pero con diferentes sexualidades ) necesitamos sentirnos deseadas para acceder al encuentro erótico, mientras que los hombres (por regla general que no por norma recoredemos) necesitan sentirse sujeto activo del encuentro, que son ellos quienes dirigen o controlan el encuentro erótico. Y por ello respondiendo a la pregunta, quizá la excitación por este tipo de fantasías tenga que ver con el hecho de sentirse deseadas, de sentir que el otro la desea y desea su cuerpo aun percibiendo su negativa.

¿Son normales todas las fantasías?

Aquí tenemos que diferenciar dos hechos. Una cosa es que yo tenga la capacidad o la habilidad de inventar o recrear situaciones, imágenes, sonidos… en mi mente que me produzcan excitación y satisfacción, y otra cosa es que yo tenga la capacidad de elegir qué situaciones, qué imágenes, sonidos… van a excitarme o a despertar mi deseo erótico. El deseo no es algo que se elija sino que se descubre. Yo no elijo qué me excita y que no, o que deseo y que no, sino que lo descubro, porque de no ser así, del mismo modo que podemos elegir qué nos excita, podríamos entonces elegir también quién, es decir, decidir sobre la orientación de nuestros deseo erótico y esto no es así. Yo no decido ser o no heterosexual u homosexual, sino que lo soy, como no decido si soy hombre o mujer, sino que me siento de uno u otro sexo. Por lo cual no es tanto que elijamos nuestras fantasías sino que con el paso de los años hemos aprendido a descifrar qué nos excita, lo hemos interiorizado y prácticamente de forma casi inconsciente recurrimos a ello.

Y por otro lado decir que esto de lo “normal”, de la norma, tiene más que ver con el terreno de la moral que con el terreno sexológico, con los valores, creencias, la educación que cada uno hayamos recibido y por supuesto con la cultura en la que vivimos. Y a veces comentemos el error de intentar gestionar, o dirigir cuestiones tan íntimas como el deseo con las mismas reglas que gestionan lo público, la sociedad en la que vivimos y esto no siempre resulta beneficioso. Como os decía el deseo no lo podemos dirigir, no podemos decir qué, cómo y a quién desear, sino que esto es fruto de un descubrimiento personal, de manera que intentar regular algo en lo que no tenemos capacidad de decisión y que pertenece al terreno de la intimidad con reglas de lo público perjudica más que beneficia, pues cuando intentamos definir qué es lo normal al final caemos en la trampa de jerarquizar, de intentar imponer un modo de desear sobre otro, favoreciendo que muchas formas de expresar y gestionar nuestros deseos queden fuera de esta jerarquía, provocando malestar en los sujetos que las viven y sienten que se quedan fuera de la norma.

¿Qué yo tenga “x” fantasía significa que deseo “x”?

Cuando hablamos de deseos hablamos de anhelos, de apetencias, de cosas que nos gustaría que pasen. Y decíamos el otro día que estos deseos tienen dos vías o dos posibles formas de ser satisfechos, una es a través de gestos o conductas (es decir de prácticas como el coito, masturbación, caricias, paseo, mirada, beso….) y otra por medio de las fantasías, es decir de la recreación en nuestra mente de diferentes escenas, imágenes, sonidos que nos producen sensaciones placenteras. De manera que podríamos decir que el juego de la erótica o de los deseo tiene dos terrenos de juego por así decirlo. Es como si el deseo se pudiese jugar en dos pistas, una de pádel que podrían ser las conductas y otra de baloncesto por ejemplo que podrían ser las fantasías. De manera que en cada uno de nosotros decidirá qué deseos juegan en una u otra pista, es decir, qué deseos vamos a satisfacer a través de las fantasías y cuáles vamos a satisfacer por medio de prácticas o conductas. De manera que el que yo fantasee con tal o cual práctica no quiere decir que desee que eso pase a la pista de las conductas, a la realidad, simplemente significa que esa imagen, ese sonido, olor, sabor, etc.…. me produce excitación (que es el objetivo último de las fantasías), me provoca sensaciones placenteras y he decidido satisfacerlo en esta pista.

¿Por qué son importantes las fantasías?

Un compañero de profesión, José Bustamante, secretario de la Asociación de Especialistas de la Sexología, dice que las fantasías son el pilates de la erótica. Y qué quiere decir con esto, bueno pues que a través de las fantasías ejercitamos uno de los órganos más importantes en esto de la erótica, el cerebro, que como ya he dicho en alguna ocasión es el órgano sexual por excelencia. Pues las fantasías lo que hacen es erotizar nuestro cerebro, es decir darle cabida al deseo erótico, hacerle presente en nuestra mente, de manera que así podamos conseguimos alejar otros pensamientos que a veces le roban protagonismo al deseo erótico, como el trabajo, los hijos, la casa, la crisis…. Es decir, a través de las fantasías lo que hacemos es hacerle un hueco al deseo y al hacerle un sitio en nuestra mente este fluye sin más. Por tanto el contenido de las fantasías no es lo más importante, lo primordial es que seamos capaces de erotizar nuestra mente, de hacerle sitio al deseo. Y de ahí el boom de Cincuenta sombras de Grey., no es que el libro despierte en nosotros algo que no teníamos, sino que al leer escenas eróticas, nuestro cerebro se erotiza, es decir, nos excitamos y le hacemos un huego al deseo, un hueco que habían usurpado probablemente otras preocupaciones, trabajo, crisis, hijos, salud…. Por eso la literatura erótica, el cine, la fotografía son una buenísima herramienta para cultivar el deseo y mejorar las relaciones eróticas.

¿Es lo mismo un sueño erótico que una fantasía?

Cuando hablamos de fantasías hablamos de una aportación activa del individuo, es decir, de un ejercicio de autoexploración del deseo para determinar qué le excita, de búsqueda de aquellos recursos (imágenes, situaciones, olores…) que un día le excitaron para volver a reproducir esas sensaciones placenteras. Mientras que cuando hablamos de sueños, lo hacemos de un fenómeno que pertenece al subconsciente del individuo, que pueden estar influenciados por sus experiencias, valores, creencias…. Pero que no son dirigidas por el sujeto, de ahí su diferencia.

Fantasía masculina de “El trio” ¿Por qué?

Esto quizá tenga que ver un poco con lo que yo os contaba el primer día de las diferencias sexuadas, de las diferentes formas de desear y sentirse deseado de hombres y mujeres.

Yo os decía que esto de la erótica y de los deseos es como una especie de juego en el que intervienen dos jugadores. Y que hombres y mujeres tenemos diferentes formas de jugar este juego. No es lo mismo desear al jugador desear (le) que desear el juego en sí, desear (lo). Por regla general las mujeres (aunque por supuesto también puede haber hombres con esta forma de desear, pues todos somos intersexuados, todos poseemos mucho poco del otro sexo, algo de lo que ya os hablaré otro día) solemos tener un deseo LE, es decir, deseamos al jugador. Y los hombres (aunque repito también puede haber también mujeres cone sta forma de desear) suelen tener un deseo más LO, desean el juego en sí,  las conductas, los gestos, sean quienes sean los jugadores que participan en el juego. Por ello probablemente la fantasía del trío sea más recurrente en ellos que en ellas, porque si nos damos cuenta esta situación nos permite poner en práctica diferentes conductas, diferentes juegos, y diversas formas de jugar a estos juegos (masturbación, penetración, tocamientos, etc.…).Y esto tiene que ver también con que la erótica masculina suele ser más visual, su excitación se activa más con imágenes. Y con el modo de medir la satisfacción, mientras la mujer por regla general mide su satisfacción fijándose en aspectos más subjetivos como si se ha sentido deseada, respetada, querida… el hombre se centra más en hechos más materiales, cuantificables digamos, si ha habido o no orgasmo y cuántos, si se han realizado o no “x” prácticas… de manera que a más encuentros, más prácticas, más orgasmos, más satisfecho se encuentra. Y que haya dos compañeras/os en lugar de una/o facilita esta tarea.

¿Y qué fantasías son más comunes entre gay y lesbianas?

Bueno cuando hablamos de gays y lesbianas no dejamos de hablar de hombres y mujeres que como tales desean de acuerdo a su sexo, de manera que su erótica, su forma de desear y sentirse deseados no será distinta a la de hombres y mujeres heterosexuales, lo que cambian no es tanto la fantasía en sí sino los actores que participan en ella.

¿Quién fantasea más con la dominación-sumisión, los hombres o las mujeres?

Lo cierto es que  la media de hombres y mujeres que fantasea con este tipo de escenas es muy similar, lo que cambia es el rol que desempeña cada uno de ellos en la fantasía. Quizá el hombre fantasea más con ser él quien domina la situación, por aquello de que por regla general los hombres, en el principio de un encuentro erótico necesitan sentirse sujeto del deseo, es decir sentir que son ellos los deseantes, y las mujeres por el contrario fantasearían más con el hecho de sentirse objeto de deseo del otro. Pero si nos fijamos, aunque a simple vista parezca que en muchas de estas fantasías, como por ejemplo la de la violación, la mujer asume un rol sumiso por convertirse en el objeto de deseo del otro, a veces esto no es así, pues esta resistencia hacia la otra o las otras personas no es real sino fingida, es una estrategia de seducción para incrementar el deseo del otro y por ende para sentirse más deseada, de manera que en cierto modo, aunque desde un plano general parezca que representa el papel de sumisa, si miramos la escena desde un primer plano descubriremos que en realidad es ella la que domina la situación.

¿Son peligrosas algunas fantasías?

Como todo las fantasías no son peligrosas o no en sí mismas, sino que el riesgo que puedan entrañar cada una de ellas reside no tanto en su contenido, sino en la capacidad que cada uno de nosotros tengamos para diferenciar lo que pertenece al terreno de lo imaginario, de la fantasía y lo que pertenece al mundo de las conductas. Además como decía Luis Buñuel “la imaginación no delinque”.

¿Hay que llevar las fantasías a la práctica?

En realidad las fantasías ya están siendo realizadas. En la Erótica humana, los deseos tienen dos posibles vías de satisfacción, por un lado las conductas o gestos (masturbación, caricias, besos, abrazos, coito….) y por otro las fantasías. Y cada uno de nosotros elegirá qué deseos quiere satisfacer por uno u otro camino.

Pero… ¿Qué pasa si decido llevarlas a la práctica?

Convertir las fantasías en gestos o conductas supone sacarlas de su terreno de juego, llevarlas a un campo que no es el suyo y esto no siempre resulta una buena idea. En el imaginario sólo participa un jugador y es él quien decide las normas del juego, sin embargo en el terreno de lo real digamos, entran en juego las normas de otros jugadores (ya sea del espacio donde queremos llevar a cabo la acción, las personas que van a participar, etc…), por tanto estas reglas que en nuestro imaginario dirigían la escena tendrán que ser consensuadas, con lo cual se introducirán cambios en su forma y ya no seremos nosotros solos quienes dirigiremos la fantasía, pues ya no están sólo nuestros deseos si no que han entrado en juego los de otros jugadores.

Pero además llevar la fantasía al terreno de los juego acaba con ella, pues deja de ser fantasía para convertirse en conducta, y ya no recurriremos a ella como tal sino como recuerdo.

Cuando tenemos un sueño erótico a veces llegamos al orgasmo ¿Podemos  alcanzar también el orgasmo con las fantasía?

En esto de la excitación las sensaciones, es decir, aquellas impresiones que nos llegan a través de los sentidos (la vista, el gusto, el olfato….) juegan un papel muy importe y con las fantasías lo que trabajamos es precisamente esto, recurrimos a  una serie de imágenes, sonidos, olores…. que nos provocan sensaciones placenteras. Nuestro cuerpo que es el terreno de las sensaciones, al igual que nuestro sistema cognitivo también tiene memoria, de manera que si nuestro cuerpo a través de estas escenas imaginarias experimenta estas sensaciones placenteras provocadas por nuestra mente, harán posible que el cerebro active el circuito del deseo y con él el de la excitación que dará lugar a un posible orgasmo.

Como ya he dicho cerebro (que es el que hace posible estas fantasías) es el órgano sexual por excelencia.  De manera que si lo que pretendemos es obtener placer orgásmico de estas fantasías, lo importante es que aprendamos a descifrar cuáles son aquellas sensaciones que nos aportan mayores dosis de placer y cómo activarlas con la imaginación y fantasear con ellas.

¿No encuentras fantasías que te exciten?

Las fantasías son una herramienta para favorecer la excitación y por ende el deseo. Y la excitación es como una especie de circuito eléctrico en el que podemos encontrar un interruptor ON que la activa y un interruptor OF que la apaga. Lo que tenemos que aprender a descifrar es qué escenas, olores, caricias…. encienden el circuito de la excitación y cuáles no, para trabajar sobre estas que lo activan, si deseamos excitarnos. Y si no se nos ocurre nada siempre podemos recurrir a las fantasías de otros a través de la literatura, la fotografía, cine, música….

 

RECOMENDACIONES LITERARIAS:

  • “Mi Jardín Secreto”  (Nacy Friday) el libro comienza a fraguarse en la década de los 60, años de la “Liberación Sexual”, pero no fue publicado hasta el años 1973, ya que la autora tuvo problemas con su editor al negarse a publicar el libro por su alto contenido erótico. Nancy decidió demostrar que las mujeres también tenemos fantasías eróticas y para ello decidió solicitar la colaboración de las mujeres, pidiendo que le enviasen cartas en las que narrasen sus fantasías eróticas. El libro es un resumen de todos los testimonios recogidos por la autora.
  • “Sexo Varón” Tras el éxito del “Mi jardín Secreto” decidió continuar con el experimento y descubir cuáles eran las fantasías de los hombres. Al igual que en el anterior se narran las diferentes fantasías de hombres de todas las edades.
  • “Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia” (Roser Amills). Con un gran sentido del humor la autora recoge en este trabajo  cientos de fantasías de personajes célebres como Albert Einstein, Marilyn Monroe, Warren Beatty, Fernando Sánchez Dragó, Jorge Luis Borges, Rosa Regás, Madonna, Eva Longoria, Naomi Campell, Fidel Castro, Alfred Hitchcok, Ava Gardner, Cleopatra, Frida Kalo o Amy Winehouse, etc…

 

FANTASÍAS ERÓTICAS

Según estudios realizados por Joseph Bivona y Jenny Critelli (2008), un 42% de las mujeres fantasea con la violación, datos que según los autores del estudio podrían estar sesgados por la deseabilidad social, con lo que el número de mujeres que disfruta con esta fantasía podría ser mayor.

Y tú …¿con qué fantaséas? Si quieres saber más sobre el tema, no te pierdas esta tarde  la sección de sexo de “Las Tardes de Radio Alcosa” a partir de las 16:00 h.

Día Internacional de las personas con Discapacidad

 

Hoy día Internacional de las personas con Discapacidad aprovecho la ocasión para recomendaros el documental realizado por unos compañeros sobre  Sexualidad y Discapacidad, “Realidades Ajenas”, en el que diferentes personas con distintas discapacidades nos cuentan sus vivencias de la erótica, las relaciones de parejas y las dificultades que la satisfacción de esta dimensión humana entraña a veces en dicho colectivo.

Espero que sea de vuestro interés.

 

 

 

 

Naked Girls Reading

Mujeres desnudas leyendo obras literarias de cualquier género ante el público.

Naked Girls Reading es un nuevo movimiento cultural que surgido en 2009 de la iniciativa de “Michelle L’Amour”, bailarina de burlesque y franky vivid director de teatro, con la idea de fusionar el burlesque y la literatura.

El movimiento que ya se ha extendido por gran parte de Estados Unidos, Vancouver, Londres, Copenhague y Ciudad de Mexico, ha despertado reacciones de todo tipo, desde aquellos que lo defiende como una experiencia erótica o un espectáculo pornográfico más, hasta las críticas más duras de algunos grupos feministas que consideran un peligro utilizar el cuerpo desnudo de la mujer como reclamo hacia la literatura.

Aún no tenemos noticias de cuándo llegará el fenómeno a nuestro país, mientras tanto os intivo a cultivar vuestra imaginación disdrutando del siguiente enlace, donde podréis conocer más sobre Naked Girls Reading.

http://pijamasurf.com/2011/08/naked-girls-reading-mujeres-desnudas-protagonizan-sesiones-de-lectura-de-obras-literarias-video/

 

 

 

Cine y VIH

Hoy Día Mundial de la lucha contra el VIH-SIDA, os invito a ver una de las películas que a mi juicio, mejor refleja la realidad de los primero enfermos de VIH. Un film de Jonathan Demme que narra la historia de joven y prometedor abogado que es despedido cuando en la empresa en la que trabaja descubren que es enfermo de SIDA. La película está protagonizada por unos jovencísimos Tom Hanks y Denzel Washington, con la colaboración de uno de nuestros actores más internacionales, Antonio Banderas.

Os dejo un enlace de una de las escena más conmovedoras de la película:

Philadelphia