Mi primera vez

Muchos de mis amigos ya lo habían hecho, todo el mundo hablaba de ello (“Yo ya lo he hecho…” “es muy fácil….” “mi amigo tal también lo ha hecho….” “hoy va a ser mi primera vez……”), y sentía que si yo no lo hacía me quedaría fuera, sería la “rarita” del grupo. Tenía que hacerlo.

Me avergonzaba reconocer que sentía miedo porque todo el mundo hablaba de lo fácil y divertido que era, “la primera vez cuesta un poco pero luego…..”, me preocupaba no estar a la altura del “otro”, no cumplir sus expectativas y decepcionarle (“¿Le gustará?, ¿será lo que espera…?”), temía que me rechazase si descubría que era novata (“¿se notará que nunca he…?”) y me agobiaba mi edad, pensaba que cuanto más lo aplazase peor, pues se supone que es lo que me “toca hacer”, que ya lo tendría que “haber hecho (“¿todavía no has ….?”)”, y armándome de valor, decidí “lanzarme” (todo el mundo lo hace….) en el mundo de la sexología y a crear  Sensa Sexus, un centro especializado en sexología que nace con la premisa de cultivar el sexo como condición de ser, de ser sexuado, abordando las múltiples posibilidades que nos ofrece la sexualidad humana desde un prisma científico, que nos permita conocer y entender el Hecho Sexual Humano y vivir de forma satisfactoria nuestra sexualidad.

Cómo diría una amiga, “apuesto un duro” a que la mayoría de vosotros habéis pensado al leer el título, que me refería al “primer coito”, y es más, lanzo un órdago a que pensasteis en coito vaginal.

La redacción del relato y el encuadre pueden dar pie a tal confusión, sin embargo no es casualidad que la gran mayoría de nosotros, cuando se nos pregunta por “LA PRIMERA VEZ”, pensemos en ello.

Sensa Sexus nace con la intención de ofreceré una serie de ideas que nos ayudarán a reflexionar sobre esta coincidencia y a pensar el sexo en su totalidad, a:

  • conocer(nos)
  • aceptar(nos)
  • y satisfacer(nos)

nuestra sexualidad libremente, acercándonos al sexo como condición humana y no como práctica o conducta, entendiéndolo como un proceso de construcción (sexuación) por el que cada uno nos hacemos únicos y diferentes a los demás y por ello especiales y atractivos. Favoreciendo una actitud de cultivo, desde la que podamos acercarnos al sexo como valor (a cultivar), donde todas sus formas de expresión, todas las sexualidades tengan cabida y se encuentren respetadas y representadas, convirtiendo las ideas en nuestras herramientas y los deseos en la materia prima a trabajar.