CLAVES PARA FORTALECER LA RELACIÓN DE PAREJA EN VERANO

El verano es una época del año muy propicia para la formación de nuevas parejas. El sol, el calor, gozar de más tiempo libre… mejora nuestro estado anímico y esto se traduce en una mayor predisposición para conocer gente nueva.

Pero no todo es amor y diversión en verano. Junto con el mes de Enero (justo después de las vacaciones de Navidad) el mes de Septiembre es la época del año en la que mas rupturas se producen.

Disponer de más tiempo libre para compartir en pareja y/o familia a veces saca a la luz nuestras diferencias, aquellos temas conflictivos que esquivamos a lo largo del año por falta de tiempo y, estas tensiones acumuladas pueden estallar en discusiones durante estos días o agravarse si mantenemos las pautas que las permiten.

Para evitar que esto suceda, a continuación ofrezco una serie de claves para fortalecer la relación de pareja durante las vacaciones:

  1. Generar expectativas positivas que nos predispongan a disfrutar en pareja sin caer en el error de pensar que por el hecho de viajar a un lugar paradisiaco nuestras dificultades se van a solucionar. Que nuestras vacaciones se conviertan en un espacio y tiempo para disfrutar en pareja no depende tanto de las circunstancias externas, sino de nuestra predisposición para hacer de ellas una oportunidad para crecer en pareja.
  2. Negociar cómo van a ser nuestras vacaciones. Que seamos pareja no significa que tengan que apetecernos las mismas cosas pero, con frecuencia esta disparidad de gustos o expectativas genera conflicto. Para evitarlo yo recomiendo que penséis en cómo queréis que sean vuestras vacaciones, a qué os gustaría dedicarle más tiempo y tratar de elaborar un planing en el que los deseos de uno y otro se vean satisfechos.Tampoco es necesario pasar las 24 horas del día juntos. Es saludable hacer planes por separado y dedicarnos tiempo a nosotros mismos ya que todos tenemos la necesidad e individualidad y de sentir que nuestros deseos, necesidades… nuestro espacio personal se satisface.
  3. Buscar momentos de intimidad. Muchas parejas son un buen equipo que se coordina y organiza para sacar la familia, la hipoteca… adelante, pero que dedica poco tiempo a cultivar su rol de amantes, lo cual hace que sus encuentros eróticos sean cada vez menos frecuentes y satisfactorios. Aprovechando la descarga de obligaciones y la mayor disponibilidad de tiempo para convivir en pareja, os invito a pensar en aquellas actividades, prácticas…  que os hacen gozar en pareja y a dedicaros tiempo para disfrutar el uno del otro, sin prisas, sin obligaciones, niños, familiares… tiempo para consolidar el equipo también en el terreno de la erótica.
  4. Si pasamos nuestras vacaciones en familia o con amigos, procurar reservar un tiempo para estar solos, para disfrutar en pareja y cultivar esa intimidad de la que hablábamos más arriba. Uno de los principales motivos de divorcio son los conflictos con las familias políticas, por encima incluso de la infidelidad. En vacaciones pasamos más tiempo con ellas y las tensiones pueden avivarse.Si viajamos con los hijos, es importante buscarles algún entretenimiento que nos permita descansar de nuestro rol de padres y cultivar el de amantes.
  5. Aprovechar estos días para pensar en nuestra relación de pareja y cultivar la comunicación en pareja. Dedicamos muy poco tiempo a reflexionar sobre cómo queremos que sea nuestra relación de pareja, sobre aquellas cosas que nos satisfacen y las que no y pocas veces hablamos de ello con la pareja.Ya que durante estos días disponemos de más tiempo libre y tenemos menos obligaciones,  os invito a reflexionar sobre estas cuestiones, cómo está nuestra relación ya hacia dónde queremos ir, a expresar nuestras necesidades, deseos, expectativas, a la pareja y escuchar las suyas. Idear juntos un plan de mejora si es necesario que nos permita alcanzar el cambio deseado, asumiendo la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos, a no caer en el error de pensar que lo sabemos todo sobre el otro y que el tiempo o los acontecimientos guiarán el camino de nuestra relación.

Todos tenemos la capacidad de cambiar aquello que no nos gusta y, las vacaciones pueden ser un buen momento para reflexionar sobre ello desde la serenidad que nos da el descanso.

FETICHISMO

En los últimos días me han llegado varias cuestiones relacionadas con los “fetiches sexuales”. En la entrada de hoy compartiré algunas de esas respuestas con vosotros, a fin de mostrar una visión más amplia sobre este tema y, como siempre, desde una perspectiva sexológica.
Como os decía en la anterior entrada el término fetiche proviene de la palabra fetiche que a su vez procede del portugués feitiço, que quiere decir hechizo. Y es que en las sociedades primitivas un fetiche era un objeto al que se le atribuían cualidades mágicas, de manera que a lo largo de la historia y en las diferentes culturas podemos encontrar diversos fetiches, de carácter religioso, sociocultural o eróticos, que es de los que hablaremos hoy.
Pero… ¿de qué hablamos cuando nos referimos a un fetiche sexual?
Si en el caso de los fetiches religiosos se le atribuyen poderes ligados con la protección o el perdón divino y en los fetiches socioculturales este valor está más ligado a la suerte o las emociones, en el caso de los fetiches eróticos el poder reside en la excitación y el goce erótico.  De manera que podemos decir que un fetiche erótico es un objeto, gestos, parte del cuerpo, olor… al que hemos atribuido cierto poder erótico y que activa nuestra excitación y deseo. 

¿Cuántos fetiches eróticos podemos encontrar?

Si detrás del fetichismo religioso y el sociocultural hay un dogma, leyes o normas religiosas o cívicas que establecen una serie de límites o pautas, detrás del fetichismo erótico está la imaginación de cada cual y su propia biografía, de manera que podemos encontrar tantos fetiches como individuos y capacidad de crear tengan estos.

 

¿Por qué hay más hombres fetichistas?

Esto responde a las diferencias sexuadas de las que ya hemos hablado alguna vez. Por regla general el hombre suele tener una erótica más visual, ejecutiva, genitalizada y menos ligada a las emociones que la mujer (aunque ésta no es una cualidad exclusiva de cada sexo, podemos encontrar mujeres con este modelo de goce también) de manera que el uso de un fetiche para aumentar o despertar su excitación es más común en ellos, o mejor dicho en personas con este patrón de goce, que en aquellos cuya excitación está más ligada a cuestiones emocionales o sentimentales.

¿El fetichismo es una enfermedad, una perversión, un vicio? ¿Puede ser peligrosa? 

La mayoría de los casos de fetichismo que nos llegan a través de la prensa, las redes sociales o un amigo, suelen ser aquellos que han sido llevados al extremo, que se han convertido en un trastorno obsesivo compulsivo o que están relacionados con algún delito, robo, allanamiento…. y por ello se tiene una visión muy negativa de ésta y otras peculiaridades eróticas que como todo valor humano, puede entrañar peligros y tiene sus pros y sus contras, pero no por ello vamos a tomar todo lo negativo como lo definitorio, es decir la parte por el todo.

Por desgracia conocemos casos de futbolistas que han muerto durante un partido de fútbol y no por ello decimos que éste sea un deporte de alto riesgo. Con el fetichismo sucede lo mismo, estos casos llevados al extremo no representan a la mayoría, son minorías eróticas y no podemos definir el fetichismo a partir de ellos.

Desde la sexología no hablamos de enfermedad, desviación, perversión… sino de peculiaridades comunes. Silberio Sáez, compañero de profesión, afirma que la sexualidad es al sexo lo que la personalidad a la persona, yo me atrevería a incluir: las peculiaridades son a la erótica lo que la personalidad a la persona. Rasgos propios de nuestra erótica que hacen única, especial y por ello atractiva nuestra forma de amar y desear.

¿Es normal tener algún fetiche?

El deseo no es algo que se elija sino que se descubre. Yo no decido que me excita o no, sino que esto es fruto de un proceso de autoexploración y de aprendizajepor medio del cual, voy tomando conciencia de aquellos estímulos que me resultan más placenteros, cómo activarlos y satisfacer mi goce. Por ello, los sexólogos decimos que el único agente legitimador en materia de sexualidad ha de ser goce, siempre y cuando nuestro disfrute no ponga en peligro a otros, implique conductas que limiten las libertades de otros, o esté sujeto a relaciones de domino, abuso…

Que algo que en principio no goza de un matiz erótico despierte nuestra excitación no es perjudicial, sino todo lo contrario, contribuye a enriquecer nuestra erótica. Y todo lo que sea diversificar el juego erótico nos proporciona beneficios, nos aporta herramientas y recursos que nos permiten ampliar nuestras posibilidades de goce y nos capacitan para enfrentarnos a resolver o impedir que determinadas cuestiones se conviertan en una dificultad en pareja.

Además, en cierto modo todos somos un poco fetichistas, todos tenemos preferencia por una parte del cuerpo de la persona deseada, por una prenda de vestir que cuando se pone nos vuelve locos, o por algún gesto u olor en particular.

Habrá quién necesite un zapato roo de charol con 12 centímetros de tacón para excitarse y quien necesite escuchar 136 veces te quiero o un luz tenue. El problema es que no todos los estímulos gozan de la misma aceptación social y, esto es lo que a veces genera angustia en quienes sienten que se quedan fuera de la norma. 

¿Cuándo se convierte en un problema el fetichismo? 

Probablemente el límite entre lo peculiar y lo que podría ser una dificultad estaría en el grado de dependencia que el sujeto establece con un anclaje determinado para conseguir excitarse. Cuando el objeto, olor, gesto… se hace imprescindible para alcanzar la excitación. En definitiva, cuando el individuo olvida que ese objeto (o gesto, olor…) era un recurso asociativo para recordar una sensación placentera, al amado/a o un recurso para incrementar su excitación y lo convierte en condición sine qua non en su erótica.

¿De qué depende que nos sintamos atraídos o excitados por unos fetiches u otros?

Todos somos producto de nuestra biografía erótica, que es a fin de cuentas la que define que cada uno de nosotros se sienta atraído por unos estímulos u otros. Y como ya hemos dicho en más de una ocasión, los seres humanos somos parcelas indivisibles, lo que sucede en una de ellas afecta a las otras, de manera que nuestras experiencias vividas, aún no teniendo nada que ver en principio con la erótica, se convierten en condicionante de nuestro desear, de nuestro comportamiento sexual, unido todo ello a las características personales de cada cual, su creatividad, contexto, etc.…

¿Cómo afecta esta peculiaridad a la pareja?

Los encuentros eróticos son una de las estrategias de comunicación más completas y placenteras. A través de ellos no sólo expresamos nuestros sentimientos, deseos y emociones sino que nos vinculamos afectivamente con la otra persona. Y como en todo acto de comunicación es fundamental el respeto.

La dificultad de gestionar un fetiche en pareja reside en que para él/la fetichista el objeto de deseo no es tanto la persona sino el objeto que porta, el olor que desprende o el gesto que hace, por lo que la pareja puede sentirse fuera del juego erótico y de ahí que en algunos casos se convierta en motivo de conflicto.

Sin embargo hemos de tener en cuenta que el placer erótico es egoísta, cada uno de nosotros buscamos satisfacer nuestro propio goce (aún deseando compartirlo con el otro) y para ello recurrimos diferentes estrategias, desde proponer ciertas posturas hasta fantasear con “X” persona o situación, estimular ciertas partes del cuerpo, pronunciar determinadas palabras…Todos ellos Deseos y formas de expresarlos igual de legítimos y que a veces resulta complicado gestionar en pareja porque difieren con los del otro, con sus expectativas, con lo que cree tienen que ser los encuentros eróticos. Por ejemplo, una penetración anal puede ser motivo de conflicto o angustia en una pareja  cuando para uno de los dos no es una práctica deseable.

Por lo tanto, a veces atribuimos el problema  a la peculiaridad en sí, cuando en realidad éste no es sino  un conflicto más de pareja en lo que a la gestión de deseos en relación se refiere.

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que hayáis aprendido y sobre todo disfrutado con ella. Por mi parte sólo un consejo: No permitamos que los miedos a quedar fuera de la norma nos impidan desarrollar nuestra riqueza personal y lo más importante, disfrutar de ella.

Exploren sus deseos, dialoguen con sus peculiaridades y diviértanse. 

Colaboración en “El expreso de la mañana” de sevillawebradio “Los celos en pareja”.

Como ya sabéis todos lo viernes colaboro en el fabuloso programa “El Expreso de la mañana” de www.sevillawebradio.com junto a dos grandes profesionales de las ondas, Salvador Myro y Noelia Mejías en su sección de sexo. El pasado viernes día 4  de Abril el tema a tratar fueron los celos eróticos o en pareja, por qué surgen, qué son, cómo nos afectan….

Os dejo el enlace de audio para todos aquellos que no pudisteis escuchar el programa o que queráis saber un poquito más sobre el tema. Y aprovecho la ocasión para invitaros a escuchar el programa, de lunes a viernes de 9:00 a 11:00 y en concreto la sección de sexo de los viernes de 10:00 a 10.30. 

Programa sobre los celos. “El Expreso de la mañana” www.sevillawebradio.com

Feliz placentera semana a todos.

LOS CELOS II

¿Son los celos sinónimo de dependencia emocional?

Los celos como ya hemos dicho son una emoción que se expresa como miedo a perder al sujeto amado frente a un tercero real o imaginado. Y cuando hablamos de la etiqueta celoso  no lo hacemos tanto de la intensidad o grado de esa emoción sino, de la dificultad de la persona para gestionarla. De manera que los celos no son tanto fruto de una relación de dependencia sino de inseguridad en uno mismo, de complejo o sentimiento de inferioridad si se quiere, que consigue que no nos sintamos merecedores del amor del otro.

¿Existen personas celosas por naturaleza?

Conviene aclarar que cuando decimos que alguien es celoso no nos referimos tanto a la intensidad de la emoción que experimenta, sino a su déficit para gestionarla, a su dificultad para manejar este miedo. No es que existan personas celosas por naturaleza o más o menos propensas a serlo, los celos son una emoción básica y universal, está presente en todas las culturas y todos somos susceptibles de sufrir celos alguna vez a lo largo de nuestra biografía, pero si es cierto que existen personas que por sus características de personalidad manejan peor esta emoción.

  • Suelen ser personas muy inseguras
  • Poco conscientes de sus limitaciones y con escaso control de sus emociones en general.
  • Muy dependientes emocionalmente y por ello limitadas en su autonomía,
  • Necesitan de la aprobación del otro y por supuesto de su valoración explícita.
  • Suelen necesitar grandes dosis de pasión y romanticismo para creerse el amor del otro.
  • Baja autoestima y pobre autoconcepto.
  • Imagen corporal negativa, bastante distorsionada de la realidad en ocasiones
  • Estilos cognitivos muy negativos, estilos de atribución externa para el éxito e interna para el fracaso.

En resumen, creen que no merecen ser amadas y cuando sí lo son dudan y es porque creen que el otro les engaña.

¿Quiénes son más celosos hombres o mujeres?

Tener más o menos dificultad para gestionar los celos no depende tanto de cuestiones de sexo sino de las peculiaridades y rasgos de personalidad de los sujetos. Aunque como ya hemos dicho en más de una ocasión hombres y mujeres somos distintos (del mismo modo que tampoco podemos encontrar dos hombres o dos mujeres iguales) y por consiguiente pensamos, nos relacionamos, comunicamos, deseamos… de forma diferente. De manera que la vivencia de los celos estará influenciada por estas peculiares formas de ser, expresarse o relacionarse de cada sexo.

La mujer ante una dificultad la verbaliza, la comparte para buscar una solución, por regla general los hombres primero buscan la solución y luego la comparten para asegurarse de si es una opción válida, con lo cual resulta fácil que conozcamos más casos de mujeres celosas que de hombres.

¿Somos más celosos ahora que antes?

Hemos de tener en cuenta que el reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente, hasta hace no mucho la finalidad de la sexualidad era la reproducción y el destino de la mujer la maternidad, por lo que el goce femenino ni se planteaba, con lo cual no se percibía peligro en este sentido. En el caso del varón esto ha sido muy distinto, la promiscuidad no sólo no se ha sancionado sino que en muchos casos se ha promocionado y se ha justificado como una necesidad  de saciar un deseo incontrolable. De manera que la mujer no tenía derecho a sentirse celosa porque estas infidelidades (o no dependiendo del contrato de exclusividad de cada pareja) respondían a una necesidad básica y natural del hombre, lo cual les ha hecho generar diversas estrategias y herramientas de autocontrol que les han ayudado a gestionar, a mejor vivir sus celos.

En parejas heterosexuales, la liberación sexual de la mujer, el reconocimiento de su placer ha hecho que el varón se choque casi de frente con la posibilidad de poder perder a la amada, de manera que en muchos casos posee menos habilidades o herramientas de gestión para controlar esta emoción.  Pero como os decía esto más que con el sexo tiene que ver con las características personales y rasgos de personalidad de cada uno. Y éstas son hipótesis mías sobre las que me gustaría indagar en un futuro.

 

¿Quién sufre más los celos, el celoso o el amado?

Los celos no son cosa de uno sino que son un juego de dos. Como ya hemos dicho son una emoción que requiere de un vínculo afectivo con alguien en concreto al que sentimos como nuestro y de la sospecha de que un tercero (real o imaginado) puede poner en peligro la exclusividad de nuestro vínculo. Por tanto son una emoción que sucede en relación a otros: el amado y el intruso, con quienes se pone en marcha lo que los terapeutas llamamos el juego celotípico: la trama de interacciones que a raíz de la aparición de esta emoción (de temor a la pérdida del amado frente a un tercero) se producen entre la pareja.

De manera consciente o inconsciente los dos miembros de la pareja participan en un juego con dos reglas básicas (que no simples) que suelen ser respetadas por amor, por no herir al otro, por evitarle sufrimiento…. (aunque consigan precisamente el efecto contrario)

  1. No voy a contarle toda la verdad para que no sufra.
  2. Me oculta cosas, luego me engaña.

Establecidas estas reglas se irá creando un clima de desconfianza, culpa y alerta en la pareja construido a base de sospechas, interrogatorios, ocultaciones, enfados, evasivas que se irán reforzando en una espiral creciente.

Por lo que los celos los sufren los dos miembros de la pareja, el uno por su temor a perder el amor del amado y el otro por no entender la conducta o las sospechas… del otro, por sufrir sus invasiones, desconfianza… y no saber cómo actuar frente a ellas. Pero sin duda la más dañada siempre es la relación de pareja, que llega incluso a sacrificarse por no conseguir controlar esta emoción. Y es que los celos atacan a sus pilares básicos: confianza, límites intradiádicos y extradiádicos,   compromiso, intimidad, sinergia, comunicación, y erótica.

 

¿Se puede dejar de ser celoso?

Como terapeuta yo no puedo ayudar a nadie a dejar de ser celoso, como no puedo ayudar a nadie a dejar de ser tímido, pero sí  a gestionar esta emoción de la forma menos dolorosa para él y para su pareja. Aportarle una serie de herramientas que le ayuden a canalizar, a racionalizar esta emoción y  controlarla de manera que no suponga un conflicto en pareja.

Cuando decimos que alguien es muy celoso no nos referimos a la intensidad o el grado de dicha emoción, sino a la dificultad de la persona para gestionarla. Por tanto la solución parte de entrenar las habilidades de control que todos poseemos para que esta emoción no ponga en riesgo nuestra relación.

No podemos conseguir que a una persona muy tímida deje de agobiarle el hecho de tener que hablar en público, pero sí proporcionarle una serie de ideas, herramientas y estrategias que rebajen su ansiedad y consigan que no lo viva como un hecho traumático.

EL ORGASMO

“… y el fuego genital transformado en delicia

corre por los delgados aminos de la sangre

hasta precipitarse como un clavel nocturno,

hasta ser y no ser sino un rayo de sombra.”

(Cien Sonetos de Amor, Pablo Neruda. Soneto XII.)

Cuando los sexólogos hablamos del orgasmo nos referimos a una de las fases de nuestra Respuesta Sexual, de nuestro proceso de excitación, probablemente la más intensa de ellas y en la que experimentamos diversas sensaciones placenteras a nivel general (físico y psicológico), pero no la única ni la meta a alcanzar en los encuentros eróticos de las parejas.

En consulta acostumbro a comparar el orgasmo con el Camino de Santiago  (por chocante que parezca) y les explico a mis clientes que si preguntásemos a los peregrinos cómo  ha sido su experiencia, pocos la reducirían al momento de la llegada a la Plaza del Obradoiro o la Catedral de Santiago (por satisfactorio que para muchos sea ese momento) sino que relatarían infinitas anécdotas y aventuras vividas a lo largo de las diferentes etapas.

Reducir nuestro placer  a una breve (el orgasmo a penas dura unos segundos) etapa de nuestro proceso y estado de excitación nos priva de disfrutar de las inmensas posibilidades de goce que nos brinda nuestra erótica, de las sensaciones, sentimientos, fantasías, deseos… que nos conducen al orgasmo.

Pero además esta prisa por alcanzar la meta, por conseguir el objetivo, ver los fuegos de artificiales, llegar a la vez, llegar antes que él o después que ella… se convierte en su principal obstáculo. El orgasmos para ser disfrutado requiere estar en el presente, en el aquí y ahora, en el disfrute de cada una de las sensaciones que nos conducen a él y no tanto en el futuro, en el lo que sentiré o dejaré de sentir, y mucho menos en lo que debo sentir.

Al convertir el orgasmo en la meta de nuestros encuentros corremos el riesgo de sacarlo del terreno de los deseos para incluirlo en el de las obligaciones y los deberes y como ya hemos dicho en más de una ocasión, cuando las cosas se hacen por deber y no por deseo no se disfrutan y si no se disfrutan no resultan satisfactorias, sino que en ocasión pueden ser fuente de insatisfacción al sentir que la meta se alacanza pero no como se debería.

Son muchas las vivencias internas asociadas al orgasmo, ni siquiera todas las experiencias orgásmicas de una persona son iguales, por ello cuando hablamos de él nos referimos a un fenómeno diverso y subjetivo y por ello único y libre. Pues la puerta del placer y la satisfacción erótica no tiene una sola llave, sino tantas como hombres y mujeres, como deseos y formas de satisfacerlos, como maneras de gestionarlos en solitario o fórmulas de compartirlos en pareja podamos encontrar… todas ellas igual de legítimas e importantes, aquí no hay jerarquías, sino preferencias en relación al grado de satisfacción que cada una de ellas nos aporta. De manera que no existen fórmulas mágicas o universales para alcanzar el orgasmo sino que cada uno de nosotros ha de encontrar las llaves que abran la puerta de su goce, descifrar las claves de su placer, identificar las señales que manda su cuerpo y su mente y aprender a jugar con estas sensaciones y sentimientos sacándoles el máximo partido.

Nadie nace sabiendo y, a tener orgasmos también se aprende, por ello os invito a explorar vuestros cuerpos, a prestar atención a las señales que este os manda y sobre todo a dejaros llevar y daros permiso para gozar haciéndole un hueco al placer erótico en nuestra rutina diaria.

Ser felices y gozar de vuestro sexo.

Conociendo la erótica femenina

 

El reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente en nuestra cultura. Puesto que suponía por un lado aceptar que la reproducción no es el único fin de la Sexualidad Humana, sino que ésta cumple además una función relacional y recreativa  y lo más importante, que el destino de las mujeres no es la maternidad. Ésta (la maternidad) es más una cuestión de deseos (de placeres por qué no) que de instintos o condición y por ello sujeta a la capacidad y libertad de los individuos para satisfacerlos cuándo y del modo que les resulte más satisfactorio (le pese a quien le pese).

 Este Orden Sexual Reproductivo ha supuesto la subordinación del placer femenino al modelo de goce masculino (genital y reproductivo) dificultando a las mujeres la vivencia y expresión de su sexualidad y su erótica, conocer y explorar su placer y por ello, aún hoy en día, andamos un poco verdes en este terreno.

Discusiones sobre el orgasmo clitoriano o vaginal, siguen estando muy presentes en los debates sobre sexualidad y fenómenos como  el punto “G” o la eyaculación femenina continúan  siendo todo un misterio para muchos (y no es de extrañar con las escasas investigaciones que hay al respecto), por ello, aprovechando la conmemoración del Día Internacional de la Mujer el próximo día 8 de Marzo, dedicaremos éste y los siguientes post a tratar de aclarar un poquito mejor estos asuntos.

¡No te lo pierdas!

 

Claves para disfrutar en pareja del día del amor

Muchos afirman que ésta es una fiesta comercial, una excusa más para sacarnos dinero y lo cierto es que los grandes almacenes han encontrado un gran filón en la fiesta de San Valentín y por supuesto lo explotan al máximo. Podemos decidir no entrar en este juego, pensar que cualquier día es bueno para celebrar y demostrar a nuestra pareja el amor que sentimos de forma especial, pero… ¿de verdad lo hacemos? ¿En serio buscamos otro día para hacer algo especial con nuestra pareja y celebrar el amor que nos tenemos? La mayoría de las veces no.

El estresante ritmo de trabajo, las preocupaciones, el cansancio o la pereza favorecen que muchas veces aparquemos el objetivo de hacer algo especial, de sorprender a nuestra pareja, de demostrarle lo importante que es para nosotros o recordar los buenos momentos que hemos vivido juntos. Por ello os invito a aprovechar la fiesta de San Valentín para hacer todo aquello que a menudo descuidamos en nuestra relación de pareja, a salir de la rutina y en definitiva a cultivar nuestro deseo y nuestro amor.

El amor y el deseo son como una planta,  que si no se riega, se saca al sol o se protege de la lluvia y el frio, al final muere.

Cada relación de pareja es un mundo, o como dice una persona muy sabia que me ha enseñado mucho, dos mundos que se unen para formar uno nuevo, por ello cada uno de nosotros es libre decidir cómo quiere sorprender a su amado/a, cómo van a cultivar ese deseo y van a celebrar su amor. Esta tarea no es fácil, puede incluso agobiarnos, pero no te preocupes, a continuación te doy una serie de calves e ideas que pueden ayudarte a crear una velada de lo más satisfactoria:

1.- Salir de la rutina no significa cambiar nuestro estilo de vida: Podemos convertir aquellas acciones tan rutinarias como desayunar, comer, ducharnos o ir al trabajo en un momento especial que le aporte una dosis extra de placer y alegría a nuestro día modificando pequeños aspectos. Muchos de vosotros tendréis horarios distintos de trabajo y probablemente no desayunéis juntos, si os lo podéis permitir os animo a compartir la primera comida del día porque, esto que parece una tontería, puede poner una de las primeras piedrecitas en el camino de lo que será un día lleno de goce en pareja. Si ya lo hacéis podéis animaros a preparar un desayuno un poco especial ¡no seáis perezosos! luego lo agradeceréis, o desayunar en un lugar distinto de la casa, decorar la mesa, dejar alguna nota… ¿por qué no salir de la rutina de la cena romántica y preparar un desayuno romántico que nos alegre el día?

El trayecto al trabajo también puede ser más excitante que otros días, anímate a dejarle alguna nota en el coche, un detallito, puedes enviarle un sms diciéndole que ponga la radio y sorprenderle con alguna canción que os recuerde algún momento especial de vuestra relación.

La ducha puede convertirse en otro momento especial, atrévete a compartirla, o déjale una pegatina en el albornoz resaltando algunas de sus cualidades, una declaración o un chiste que tengáis en pareja. ¡Eres guapo y lo sabes! Eres que mejor me sabe hacer…

Pero ¡ojo! cambiar la rutina también puede partir de asumir tareas que a menudo no hacemos, por ejemplo, si siempre es ella quien baña a los niños proponle hacerlo tú (y si a esto le sumas el cariño te he preparado una copa de vino y un aperitivo, siéntate y descansa ¡te coronas!) o sacar la basura, hacer la lista de la compra…

2.- Diferencias sexuadas en referencia a la erótica: A veces caemos en el error de pensar que lo que yo deseo o me gusta también excita al otro y no tiene por qué ser así. No es necesario que diga  que hombres y mujeres somos completamente distintos (como tampoco que no hay dos hombres o dos mujeres iguales) pensamos, nos relacionamos, comunicamos y aquí viene lo importante en lo que nos atañe hoy, deseamos de forma distinta.

Los sexólogos hablamos del deseo como una especie de juego en el que hombres y mujeres juegan de forma distinta o con diferente motivación y para explicar esto diferenciamos dos tipos de deseos: Deseo LE (le deseo) y Deseo LO (lo deseo).

Por regla general la erótica masculina responde a un DESEO LO (aunque también podemos encontrar a mujeres con este tipo de deseo), es decir su deseo se activa más que por el jugador por el juego que este propone (una masturbación, un coito o un abrazo) y suele ser una erótica más ejecutiva, cuantificadora, visual y menos ligada a los  sentimiento.  Mientras que por regla general la erótica femenina responde a un DESEO LE, es decir, no lo activa tanto el juego en sí (una masturbación un coito o un abrazo), sino el jugador y por ello está más ligada a la existencia de un vínculo afectivo con el otro y es más global, menos genitalizada, de manera que su excitación puede surgir por diferentes caminos que no tienen por qué estar asociados a estímulos eróticos.

Por eso a la hora de preparar una sorpresa a nuestra pareja o proponerle alguno nuevo hemos de tener en cuenta este detalle. Y para que lo entendáis mejor os pongo un ejemplo de una pareja heterosexual, un chico con deseo Lo y una chica con deseo LE: El chico llega súper cansado a casa y dice, buf!! Después de cenar me voy a la cama. Y mientras está cenando está pensando que ganas tengo de pillar la cama, que cansancio…Terminan de cenar y cuando llega a la habitación encuentra a su pareja con un conjunto nuevo de lencería y una actitud súper provocadora ¿Qué pasa? Que se le olvida el cansancio y se prepara para la acción, se excita.

Sin embargo si se hubiese dado la situación contraria, si fuese la chica la que llega cansada y el chico es el que la sorprende en esta actitud, probablemente el chico no consiga su objetivo, quizá le hubiese salido mejor la jugada preparándole una cenita, un masaje relajante, enviándole algún mensajito romántico durante el día….

Pero cuidado, estas etiquetas exclusivas de uno u otro sexo, podemos encontrar chicas con un deseo Lo y chicos con un deseo Le, lo importante es que consigamos descifrar el deseo de nuestra pareja para aprender a proponerle aquello que a nosotros nos apetecería hacer de la forma en la que él o ella accedería a hacerlo.

Yo os doy algunas ideas para que las adaptéis a la forma de desear de vuestra pareja:

  • Estamos acostumbrados a oír lo que no les gusta a los demás, ¿por qué has dicho eso? No me gusta que hagas eso, otra vez te has dejado la leche fuera del frigorífico, se te ha olvidado…. Te invito a que redactes una carta con todo lo bueno que tiene y te aporta tu pareja y que le hagas entrega de ella de un modo especial. A veces más que el detalle en sí lo que importa es cómo se entregue éste. Te propongo que a modo de gymkhana prepares diferentes pistas y  pruebas que tu pareja deberá pasar hasta conseguir encontrar su regalo. Por ejemplo: que se quite alguna prenda, que descifre algún acertijo, que te dé a comer algo sin poder utilizar las manos, sólo con la boca…. Siempre pensando en cosas que a la otra persona no le desagraden y no le supongan un esfuerzo, recuerda que el regalo lo haces tú.
  • Puedes preparar el túnel de los sentidos: Pon la música que más le gusta y su fragancia preferida y cuando llegue a casa espérale/la con un pañuelo, véndales los ojos y comienza a hacerle disfrutar, puedes darles diferentes platos a probar, incluso algunas partes de tu cuerpo, y masajea el suyo, hazle sentir la persona más deseada.
  • Podéis coger un corte de una película erótica y enviárselo acompañado de un mensaje picantón haciéndote pasar por el o la protagonista.
  • Dejar un mensaje tipo sígueme en la entrada de casa y dejar vuestra ropa a modo de pista para que os encuentre.
  • Enviarle una carta bajo el nombre de “el gimnasio del sexo” o lo que se os ocurra y adjuntar una tabla con diferentes posturas o prácticas eróticas que te gustaría llevar a cabo.

3.- No somos (ni tenemos por qué) ser adivinos: A veces caemos en el error de pensar que por el hecho de conocernos desde hace “X” tiempo  el otro ha de saber lo que deseo o me apetece en cada momento y esto no es así. Nuestras necesidades, expectativas, emociones, deseos… cambian a lo largo de nuestra vida (incluso dentro de un mismo día) por lo que resulta muy complicado por mucho que nos conozcamos saber qué piensa, quiere o necesita el otro en cada momento. Pero muchas parejas tienen dificultad para comunicar o pedir según qué cosas, sobre todo en el terreno de la erótica. Por ello os propongo un juego que puede ayudaron a romper estas barreras:

El juego consiste en escribir en varios papelitos una serie de deseos, de cosas que nos gustaría pedir a nuestra pareja  y meterlos en un bote, de manera que cuando estemos con nuestra pareja podamos sacar nuestros botes y llevar a cabo esos deseos que nos costaba verbalizar pero que queríamos compartir con nuestra pareja.

Estos deseos no tienen por qué limitarse al terreno de la erótica, puesto que no nos dividimos en parcelas independientes, sino que todas están entrelazadas, el hecho de que yo sienta que mi trabajo es importante para el otro/a hace que mi estado de ánimo cambie y con él posiblemente mi predisposición a mantener un encuentro erótico. De manera que cada pareja decidirá en qué parcelas de su relación decide utilizar este juego.

Otra variedad es la gynkhana corporal: marcar con un boli o rotulador que puedas borrar fácilmente, aquellas zonas de tu cuerpo que mayor placer te proporcionan. Puedes marcar con un color las que te resultan más excitantes y con otro distinto las que menos placer te aportan u ordenarlas por desde aquellas que te proporcionan menor dosis de placer hasta aquellas que te llevan al clímax.

4.- Parejas en la distancia: las Nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación ponen a nuestro alcance toda una amplia gama de recursos que nos facilitan el contacto: videollamadas, servicios de mensajería instantánea que nos permiten editar y enviar vídeos, fotografías o audio de…, incluso aplicaciones o juguetes eróticos como Kilc – Klic que nos permiten compartir ciertas prácticas eróticas aún en la distancia. Aprovecha todo lo que la tecnología nos ofrece y sácale el máximo partido para disfrutar de tu sexo y de tu pareja.

5.- Es el día del amor, también del amor propio: Por ello te invito, tengas o no pareja, a dedicarte unos minutos a ti, a disfrutar de tu cuerpo, a hacer aquello que más te apetece y que a menudo relegas a un segundo plano, porque para conseguir disfrutar en pareja lo más importante es aprender a disfrutar de uno mismo, sentirse cómodo con lo que somos y lo que tenemos.

¡¡Os deseo un placentero y satisfactorio Día del Amor a todos!!

La masturbación, ¡Ya estamos con que la abuela es virgen!

“Cuando la gente se preocupa por ser normal,

a veces vive la tragedia de acabar siéndolo”

(Joserra Landarroitajaúregui)

Hace algunos días leíamos en ABC.es el siguiente titular ¿Cómo se evita la masturbación? Un artículo escrito por un equipo de profesionales de la Universidad de Navarra que forman parte del proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana, a través del cual se ofrecen una serie de pautas para no caer en el ejercicio de dicha práctica. En el artículo no se afirma de forma explícita que la masturbación sea perjudicial para la salud, pero su título puede darnos algunas pistas sobre cuál es la postura de quienes lo firman ante el autoerotismo.  

Las consecuencias nefastas de la masturbación o sus beneficios se han convertido en protagonistas de incontables tertulias sobre sexualidad a lo largo de la historia y es que ésta es una práctica erótica universal. Ha estado presente en todas las civilizaciones y lo está en todas las culturas aunque no reciba el mismo tratamiento.

En la historia de Occidente ha sido probablemente una de las prácticas eróticas más perseguidas como consecuencia de dos grandes errores o mal-interpretaciones: uno teológico y otro médico.

El primero de ellos tiene que ver con la historia de Onán (de ahí la expresión onanismo) que se recoge en el libro del Génesis:

Génesis 38:7-10

Y Er, el primogénito de Judá, fue malo á los ojos de Jehová, y quitóle Jehová la vida.Entonces Judá dijo á Onán: Entra á la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y suscita simiente á tu hermano.Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, sucedía que cuando entraba á la mujer de su hermano vertía en tierra, por no dar simiente á su hermano.10 Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y también quitó á él la vida.

Personalidades tan relevantes del Catolicismo como San Jerónimo de Estridón interpretaron que el pecado de Onán residía en el hecho de derramar su semilla (el semen) y este fragmento bíblico fue utilizado para condenar la masturbación.

Lo cierto es que no sabemos si Onán se masturbaría o no porque como vemos lo que se narra en la Biblia es un coitus interruptus  y probablemente lo que enfadase a Dios fuese más allá de su eyaculación extravaginal. Según marcaba la Ley Judía, a la muerte de su hermano Onán debía contraer matrimonio por Levirato con su cuñada Tamar y darle descendencia. Según esta Ley los hijos tenidos con Tamar no serían considerados suyos sino de su difunto hermano, por lo cual heredarían el derecho de primogenitura y desplazarían a Onán a un segundo lugar, por lo que otros muchos (quizá con menos poder divulgativo y de persuasión) afirman que independientemente, o además de violar las leyes del matrimonio levirato, el pecado de Onán fue la codicia al pretender apoderarse de toda la herencia de su padre.  ¡Ay! cuán distintas serían las cosas si se hubiese puesto tanto empeño en erradicar y condenar la codicia como la masturbación, probablemente tendríamos menos Gürtel, Nóos, ERE fraudulentos, etc…

Sea como fuere y conocida la historia de Onán la teoría del pecado a mi juicio cae por su propio peso.

Veamos ahora cuál fue el error médico que condujo a pensar que el autoerotismo era perjudicial para la salud.

A principios del siglo XIX el médico suizo M. Tissot especialista en enfermedades de los nervios como se conocía en la época a lo que hoy podríamos definir como psiquiatra, trabajaba en un manicomio donde apreció que la mayoría de sus internos se masturbaban y dando por supuesto que el resto de mortales no lo hacía concluyó que la masturbación era la fuente de todo los males de sus pacientes. Probablemente si hubiese ampliado la muestra de estudio sus conclusiones hubiesen sido otras, o no, ya que la sombra del pecado y la culpa planeaba muy de cerca en la sociedad del momento y quizá muy pocos hubiesen reconocido ejercer tal práctica.

La masturbación ha tenido muy mala prensa a lo largo de la historia en Occidente, Hoy en día sin embargo sabemos que el autoerotismo no tiene efectos nocivos, salvo el sentimiento de culpa que para aquellas personas que practicándolo lo consideran inmoral, pecaminoso, indecente…

Sabemos a demás que nos ayuda a conectar con nuestro cuerpo, a entender sus reacciones, sensaciones, sus cambios… en definitiva a conocernos mejor y por ello es una de las técnicas más habituales y efectivas en el aprendizaje orgásmico porque si amigos, nadie nace sabiendo y a tener orgasmos se aprende. Y se aprende tomando conciencia de nuestro propio cuerpo, de las sensaciones que experimenta, de nuestros deseos y formas de satisfacerlos, escuchando las señales que éste nos envía y dialogando con él. Pero esto no quiere decir que quien no se masturba no logre una vivencia satisfactoria de su sexualidad, no logre conocer, conectar y dialogar con su cuerpo. No podemos caer en el error de las prescripciones porque de este modo estaríamos igualmente adoctrinando, intentando dirigir la erótica de los demás de acuerdo a unas creencias y vivencias personales. Y como decía el maestro G. Marañón (uno de los padres de la sexología sustantiva en España) ser liberal, amigos míos, es no intentar convencer a tus vecinos de tus ideas, sino tratar de vivir con ellos, con las ideas diferentes. Y en esta línea hemos de caminar los profesionales de la sexología, nuestra labor como acostumbra a decir Carlos de la Cruz no ha de ser crear obediencias sino sembrar coherencias, ofrecer una educación sexual con rigor científico, alejada de doctrinas morales o ideologías, es decir una educación sexual desde la sexología que es la ciencia que estudia los sexos, los hombres y las mujeres y, una educación sexual con pedagogía, desde la que se aporten las herramientas necesarias a los sujetos para que puedan elaborar su personal y subjetiva noción de sexualidad. Y donde la diversidad sea entendida como un valor a cultivar que garantice que todas las sexualidades se sientan respetadas y representadas.

De qué nos sirve pasar de la culpa a la prescripción facultativa, de lo prohibido a los permisos, a fin de cuentas ambas posturas intentan dirigir nuestro desear. No sería más enriquecedor para todos apostar por la diversidad, promocionarla y cultivarla como valor y convertir el goce en el único agente legitimador de nuestro sexo, de nuestro modo de vivir y expresar nuestra sexualidad, nuestros deseos y formas de satisfacerlos.

Placer femenino II

Hoy un día en el que se conmemora la lucha de muchas mujeres por conseguir la igualdad de oportunidades y una representación activa en la sociedad, aprovecho la ocasión para reinvidicar el placer femenino, un derecho  a veces relegado a un segundo plano y al que se le ha dado menos publicidad que a otros quizá por pertenece al terreno de la intimidad de cada cual.

El reconocimiento del placer femenino es relativamente reciente en nuestra historia. Supuso aceptar que la reproducción, si bien es cierto que forma parte de la sexualidad humana, no es el objetivo final y que por tanto, el destino de las mujeres no es la maternidad. Ésta es más una cuestión de deseos (de placeres por qué no) que de instintos o condición.

Este Orden Sexual Reproductivo ha supuesto la subordinación del placer femenino al modelo de goce (genital y reproductivo) del varón, dificultando a las mujeres vivir su propia sexualidad y disfrutar de ella y en especial de su erótica, en definitiva, conocer y explorar su placer, por lo que aún andamos un poco verdes en estas cuestiones.

Aunque en los último años hemos conseguido grandes logros en este sentido, gracias a muchas acciones educativas (algunas con sexología y pedagogía y otras no), movimientos reivindicativos (pro igualdad o pro diferencia) y sobre todo con un cambio de actitud más respetuoso en cuanto a diferencias de orientación y formas de satisfacer los deseos, lo cierto es que aún nos siguen atormentando muchos de los fantasmas del pasado y, la libertad sexual alcanza a veces también nos pone en apuros, nos hace caer en trampas que nos vuelven a marcar deberes, ya no tanto desde el vicio, el peligro, la enfermedad o la desviación pero sí desde habilidades sexuales, listados de puntos erógenos, predisposición sin límites, cuerpos esculturales, posturas a veces más cercanas a las artes circenses que al goce de los cuerpos…. Por lo que no puedo desaprovechar la ocasión para reivindicar una vez más la importancia de una Educación Sexual con sexología y pedagogía, con rigor científico, alejada de juicios, morales e ideologías, desde la que se permita a los sexos, a los hombres y las mujeres CONOCER (SE), ACEPTAR (SE) y vivir de forma SATISFASTORIA su sexo, su peculiar forma de ser hombres y mujeres, de vivirse, sentirse, expresarse, desear, amar, convivir y reproducirse como tal.

De otros muchos derechos podrán habernos privado a lo largo de la historia a las mujeres, pero el derecho a desear y disfrutar de nuestra erótica, está en nuestras manos. Por suerte la naturaleza nos regalo el único órgano cuya peculiar y exclusiva función es proporcionar placer, el clítoris un miembro que no necesita de complementos ajenos a nuestro cuerpo (o sí, dependen de los deseos de cada una) para cumplir su recuerdo única tarea, hacernos disfrutar, por ello hoy Día Internacional de la Mujer os invito no sólo a explorar vuestros cuerpos  y vuestra erótica y disfrutar de ello, sino a salir de la trampa en la a veces, esos fantasmas del pasado nos hacen caer, a vivirnos como las directoras de nuestra biografía.

Sentirnos satisfechas no ha de ser una sensación ligada a la buena voluntad, la destreza o los deseos de nadie que no seamos nosotras mismas. Una cosa es que yo desee compartir y satisfacer algunos de mis deseos en relación (con otro sexuado) y otra que le haga responsable de mi goce.

Detrás de cada fantasma, de aquello que nos asusta o nos frena hay una fantasía, algo que nos ilusiona, entusiasma, nos hace seguir adelante. Los fantasmas no tienen por qué ser malos, en algunos momentos pueden ayudarnos a poner los pies en la tierra, incluso a coger impulso, lo importante es aprender a convivir con ellos y no permitir que éstos (a veces disfrazados de doctrinas, moral, deberes….) nos impidan vivir y disfrutar de nuestra fantasía y mucho menos de nuestro desear.

Y para terminar un regalito Pienso en ti con mis manos

Os deseo un buen día a todas!!

Placer Femenino I

El próximo viernes día 8 se celebra el día Internacional de la mujer. Mucho de habla de sus derechos laborales, su papel en la sociedad, en la familia…. pero muy poco de su placer, sus deseos, fanasías…. por ello dedicaremos los post de esta semana a hablar de la erótica femenina y, ahí va la primera entrega:

Durante muchos siglos se ha creído erróneamente que la reproducción era la única función de la sexualidad humana, o se ha intentado justificar el placer que ésta proporciona a través de ella, por este motivo todas aquellas prácticas eróticas, orientaciones del deseo o formas de satisfacerlo que se alejaban de ella, eran rechazadas, tachadas de vicio, pecado, desviación… etc., dependiendo de la moral o ideología por las que eran juzgadas.

Con esta idea de fondo, a finales del siglo XIX, principios del XX, el psicoanalista Sigmund Freud se atrevió a hablar de sexo en voz alta, no es que otros no lo hubiesen hecho ya, pero quizá su discurso no era tan provocador. Aunque la mayoría de sus teorías hoy en día están desfasadas, hemos de reconocer y agradecer sus logros, pese a que algunos de ellos nos hayan metido en algún que otro lío, por ejemplo su diferenciación del orgasmo femenino en dos tipos: clitoriano – vaginal.

Freud fue el primero en teorizar sobre la masturbación infantil, una práctica que asociaba con una sexualidad incompleta (recordemos que no permite la reproducción y, de ahí que se entienda como una práctica inferior al coito), propia de la infancia y adolescencia.

Según Freud las niñas y adolescentes obtienen placer estimulando su clítoris, órgano situado en la parte externa de sus genitales, he ahí el primer tipo de orgasmo, el clitoriano. Según sus teorías a medida que la mujer fuese madurando debía aprender a transferir su respuesta erótica, su placer, del clítoris a la vagina, aprender a tener orgasmos vaginales, que su sexualidad (mejor dicho su erótica) pasase de un estado infantil a un estado adulto, es aquí donde aparece el orgasmo vaginal, la forma en que según Freud la mujer obtenía y debía sentir placer, su segundo tipo de orgasmo.

He aquí el inicio de la eterna duda, de la culpa de muchas mujeres, de abecedarios sobre puntos que nos llevan al clímax, de mitos y expectativas… en torno al placer femenino.

Pero… ¿Existen dos vías de acceso al clímax en el cuerpo de la mujer?

La puerta del placer y la satisfacción erótica no tienen una sola llave. Esta cerradura puede abrirse con diferentes llaves, todas ellas igual de legítimas e importantes, no existen jerarquías, todas encajan en algún momento y sirven para un mismo objetivo, proporcionar placer y alcanzar la satisfacción.  De manera que no existen fórmulas mágicas universales para alcanzar el orgasmo, sino que cada uno de nosotros ha de explorar su erótica y aprender a descifrar las suyas, pues todos, sean cuales sean nuestras peculiaridades personales o dificultades, tenemos la capacidad de alcanzar un orgasmo y es más, de vivir una erótica satisfactoria, se produzca o no éste.

 

Hemos de tener en cuenta que el orgasmo es un acontecimiento más en nuestra respuesta erótica, una fase del esquema DEMOR (Deseo, Excitación, Meseta, Orgasmo y Resolución) que en su día diseñaron Masters y Johnson, el punto de mayor excitación e intensidad probablemente pero no el único (ya hablaremos de esto en otra ocasión). Una fase en la que se manifiestan determinados signos físicos pero sobre todo, otros muchos psicológicos quizá más relevantes, por lo que el placer y por ende el orgasmo (tanto en hombres como en mujeres), si se encuentra en algún sitio es en nuestro cerebro, el órgano sexual por excelencia, el encargado de descifrar y enviar las órdenes que hacen posible esta sensación tan placentera.

Pero entonces… ¿qué pasa con los orgasmo clitoriano o vaginal?

Tomando prestada otra afirmación del maestro Ellis, os diré que “no hay ninguna parte del cuerpo que no pueda ser erógena tampoco ninguna sensación o emoción” sobre todo en el cuerpo de la mujer añado yo.

Por regla general la erótica femenina es más global, desgenitalizada, en ella intervienen los cinco sentidos y todos gozan de protagonismo, como dirían otros de los grandes pensadores del siglo XX, Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut en su obra “El Nuevo Desorden Amoroso”, el cuerpo femenino es metagenital. Sin embargo, lo cierto es que a diferencia del varón, la mujer cuenta con el único órgano cuya exclusiva función es proporcionar placer, el clítoris, todo un regalo de la naturaleza.

Ya hemos dicho que el orgasmo es algo subjetivo y que se encuentra en nuestro cerebro, pero también que en nuestra Respuesta Sexual influyen muchos aspectos tanto físicos como psicológicos. Cuando hablamos de orgasmo clitoriano o vaginal nos referimos a esta parte física, corpórea de nuestra Respuesta Sexual,  es decir, a aquellas zonas del cuerpo femenino que estimulamos para proporcionarle/nos placer y alcanzar el clímax. Y la duda que se plantean muchos es cuál de estas dos zonas proporciona mayores dosis de placer a la mujer.

La estructura del clítoris es mucho más grande de lo que apreciamos a simple vista. Posee un total de 8.000 fibras nerviosas (a diferencia de las 4.000 – 6.000 que posee el pene) que inervan la entrada de la vagina y recubren el interior de toda nuestra vulva. La vagina es un espacio virtual (ya que los músculos que la forman se encuentran plegados) y prácticamente insensible, de manera que la mayoría de las sensaciones placenteras que experimentan las mujeres al estimular sus genitales son consecuencia de este regalo de la naturaleza, el clítoris.

Y no sólo lo digo yo, los científicos lo corroboran:

Ya a finales de los 40 principios de los 50 del siglo pasado, Alfred Kinsey, médico y sexólogo afirmaba: “el clítoris desempeña un papel importante, si no único, en la respuesta orgásmica de la mujer y que el orgasmo vaginal es una imposibilidad biológica”.

Y años antes, Albert Ellis, uno de los psicoterapeutas más influyentes del siglo XX, afirmaba: “las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas distintas, especialmente si se manipula la región del clítoris, no la vagina. La vagina es relativamente insensible al estímulo sexual, porque si fueran sensibles al estímulo sexual, las mujeres no serían capaces de tener niños, ya que el parto sería dolorosísimo, más de lo que es ahora, siendo ésta una zona relativamente insensible”.

Parece increíble que con afirmaciones como las de los maestros Ellis y Kinsey, ya a inicios del siglo XX, la lucha entre el orgasmo clitoriano o vaginal siga siendo un tema de actualidad en nuestros días y no sólo eso, sino motivo de sentimientos de culpa, sospecha de enfermedad o incapacidad para alcanzar el placer, para desear de muchas mujeres, por ello el siguiente post lo dedicaremos a reflexionar sobre esto.